vie. Abr 10th, 2026

Ya estaba escrito. El dominio con el que la escudería austríaca de Fórmula 1 Red Bull cerró una fascinante temporada -el año pasado- tenía que continuar, ya que en esta disciplina deportiva que se apoya en el amarre de la tecnología punta que raya en el asombro: una vez se logra la inercia a la perfección. , lo que sucede a continuación es que irá más lejos, más alto y mucho más rápido.

Los negocios son negocios. Y en este en particular, hay mucho en juego, a base de victoria.

Alcanzar el éxito, además de aliarse con él, redunda en beneficios sobre el capital invertido; la imagen que se pretende y el prestigio que acercará a más público y por tanto, dará mucho gusto a los patrocinadores.

No hay duda de que es un deporte. De un espectáculo.


Pero a través de sus emociones yace la urgente necesidad de obtener resultados.

Lo que Max Verstappen y su colega, el piloto mexicano Sergio Pérez, han logrado esta noche en el desierto árabe, no es más que la facturación de un plan de negocios presupuestado a la perfección para que rinda los beneficios esperados.

Se jugó la primera feria del año y no solo ha ganado la empresa de bebidas energéticas que promete que sus elixires “darán alas”.

Está ahí, como en el fondo, un empresario canadiense que ya ha demostrado que es súper listo.

EN EL LUGAR, EN EL MOMENTO

Lawrence Stroll, copropietario de la corporación automovilística inglesa Aston Martin, así como del equipo del mismo nombre y que juega con unos simpáticos coches verdes de menos de 800 kilogramos, ha dado su primer golpe, tal y como ha querido hacer desde hace dos años.

Deja que brille Deja que brille

Hablemos de que Aston Martin sea competente: que las bolsas y los índices de éxito en los negocios, ya se encargarán de hacerle caldo gordo.

QUIÉN ES QUIÉN

Nuestro amigo Stroll no es otro que Lawrence Sheldon Strulovitch. Un magnate que figura en la lista de los mil y tantos hombres más ricos del planeta. Famoso por su importancia en el sector de la moda y dada su valiosa colección de superdeportivos (especialmente Ferrari), participa en El Circo desde 2018.

Su bautismo de fuego en este mundo de las carreras se produjo cuando compró el equipo Force India a precio de saldo. Más tarde lo renombró Racing Point; pues desde la temporada de hace dos años, ya corriendo como AM

DANZA CON LOBOS

Lidera un grupo de inversionistas y patrocinadores (principalmente de Canadá) que también participan en el paquete accionario de Aston Martin Lagonda Group Limited, fabricante de los autos de calle de la marca. Famosos, entre otras cosas, porque James Bond los amaba.

Stroll que ama los autos deportivos entendió que si Ferrari, McLaren y hasta Alpine engrandecen su fama gracias a las competencias de vértigo, que luego se refleja en los precios de sus unidades para el público automovilista: ¿por qué no revivir la legendaria importancia de Aston?

Apostó por eso y gracias a la sabia conducción de Fernando Alonso (dos veces monarca mundial) hoy empieza a decorar con letras de oro el futuro de su empresa, con coches verdes que ya corren más y mejor que los de Ferrari o Mercedes. Al menos este domingo.

Siendo así, habrá que estar muy preparados para ver y analizar cómo se comporta el marketing de la marca inglesa, que esta noche –en Sakhir– dio un paso consagratorio.

Por supuesto, todo lo que pasó en la carrera también cuenta. Pero lo interesante y hermoso son sus secuelas:

¡Mil por hora!

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Metro

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