
Guillermo Lasso podría ser destituido en cuestión de semanas, pero hay otros escenarios posibles.
La sesión que comienza este martes en la Asamblea Nacional de Ecuador será crucial para el futuro del presidente Guillermo Lasso y del país.
Lasso se encuentra entre la espada y la pared, ya que podría ser destituido en las próximas semanas si el parlamento dominado por la oposición logra una mayoría suficiente de más de dos tercios de la cámara, es decir, al menos 92 del total de 137 asambleístas.
Primero debatirán si aceptan o no la “censura y destitución” del jefe de Estado. En la sesión del martes intervienen el presidente -afirmó su presencia para defender su inocencia- y los interpelantes.
Habrá turnos de réplica y se espera un intenso debate sobre las supuestas irregularidades que los opositores le atribuyen a Lasso.
Lo acusan de “peculado” (malversación de fondos públicos) por supuestamente tener conocimiento de actos de corrupción de funcionarios que han adjudicado de manera fraudulenta varios contratos de transporte de petróleo, el principal activo de Ecuador.
Para remover al presidente se requiere más de las dos terceras partes de la Asamblea.
Después del debate parlamentario, el líder de la Asamblea debe convocar el pleno en el plazo de cinco días para votar la moción de censura contra el presidente y exbanquero de 67 años que gobierna el país desde mayo de 2021.
En función de lo que traiga ese voto, se plantean tres escenarios posibles.
1. Lazo se guarda
Si los opositores logran menos de 92 votos, Lasso seguirá con su mandato hasta las próximas elecciones generales de 2025.
Presidente ya evadió con éxito una moción para quitarlo en junio de 2022 cuando, en medio de una ola de protestas del movimiento indígena, el parlamento solo acumuló 80 votos y la oposición no logró su objetivo.
Cuando el día 9 la Asamblea Nacional dio luz verde al proceso de juicio político contra el presidente, lo hizo por mayoría simple, con 88 votos a favor.
En la votación del 9 de mayo bastó una mayoría simple para dar luz verde al proceso.
Ahora la barrera es más alta, 92 votos, por lo que la oposición necesitará al menos cuatro diputados más para sacar a Lasso.
Los defensores del juicio político esperan lograr esta mayoría más amplia, ya que en la primera votación sólo estuvieron presentes 116 de los 137 legisladores que son miembros del parlamento.
Mientras tanto, los simpatizantes del presidente esperan que la oposición no sume nuevos votos para el pleno que decidirá su destino, e incluso buscan reducir apoyos utilizando sus habilidades negociadoras dentro de la heterogénea Asamblea ecuatoriana.
“Al parecer están logrando estabilizar su situación en la Asamblea. Llegan al juicio político creyendo que no hay suficientes votos para sacar a Lasso, aunque el riesgo de equivocarse es muy alto”, dijo Arturo Torres, director del medio digital. le dijo a BBC Mundo Glass Code especializada en política ecuatoriana.
Los analistas creen, en cualquier caso, que sea cual sea el resultado, se decidirá por un estrecho margen.
Y, si finalmente el presidente supera la moción de censura y se mantiene en el cargo”,te espera un escenario crítico y complejo“advierte el experto.
En primer lugar, Ecuador es un país inmerso en una grave crisis de seguridad por el incremento descontrolado del crimen organizado en los últimos dos años sin que el Ejecutivo de Lasso haya brindado soluciones efectivas.
“Hay mucho inconformidad de la población con la gestión del gobierno, y eso se suma a una nociva oposición que va a intentar boicotear cualquier iniciativa del presidente”, explica Torres.
La oposición, encabezada por el correísmo, no solo tiene mayoría en la Asamblea sino también en el Consejo de Participación Ciudadana, órgano clave en la política ecuatoriana encargado de nombrar autoridades de control como el contralor general, el procurador general y miembros de la Corte Constitucional. , entre otros.
2. Destitución del presidente
Si la oposición logra 92 o más votos, Lasso será destituido de su cargo.
De los 137 escaños de la Asamblea Nacional, 47 pertenecen a Unión por la Esperanza (UNES)el partido de izquierda liderado por el expresidente Rafael Correa, quien se ha refugiado en Bélgica tras tener condenas pendientes por corrupción en Ecuador.
El Movimiento CREO del presidente Lasso sólo tiene 13 asambleístas, mientras que los 77 escaños restantes pertenecen a otros 7 partidos, además de diputados provinciales e independientes.
Si los correístas logran sumar dos tercios de la cámara y destituir al actual jefe de Estado, el actual vicepresidente, Alfredo Borrero, asumiría la presidenciaquien permanecería en el cargo hasta las próximas elecciones previstas para 2025.
Alfredo Borrero (izquierda) en la campaña electoral que ganó junto a Lasso en 2021.
De suceder esto, pronostica el director de Código Vidrio, “podríamos esperar una presidencia débil, sin grandes logros, en la que el nuevo presidente terminaría su mandato con las dificultades económicas y estructurales que tenemos hasta ahora”.
El Ejecutivo, considera, “se debilitaría con toda la crisis y viviríamos una transición acelerada que esperamos sea tranquila y pacífica, pero también favorecería a la oposición, el correísmo, que se alimenta de los errores del Gobierno para apuntalar su tesis políticas”. .
El cambio de presidente, al menos, podría mitigar un poco la beligerancia de los oponentesquienes hasta ahora han personificado en Lasso gran parte de sus críticas y ataques al gobierno.
3. Cruz de la muerte
Dejar la presidencia en manos de su número dos sería, cree Torres, menos desfavorable para el presidente que la tercera opción: que el propio Lasso invoca la “muerte cruzada”.
Es un mecanismo constitucional que permite al jefe de Estado disolver la Asamblea Nacional si considera que está obstaculizando su capacidad de gobernar.
Sin embargo, al hacerlo, también debe convocar nuevas elecciones legislativas y presidenciales en seis meses en los que no puede postularse para la reelección.
De ahí viene el término “muerte cruzada”, ya que tanto el presidente como la Asamblea Nacional perderían sus poderes.
Desde que se introdujo este procedimiento en la Constitución de 2008 -bajo el gobierno de Correa- nunca se ha aplicado, y se considera improbable que Lasso lo haga ahora.
“Es una obra sensible y llevaría al presidente al suicidio políticoporque le quedarían seis meses de gobernar por decreto para llamar a elecciones anticipadas”, dice el periodista Arturo Torres.
Considera que decretar la muerte en cruz “sería un escenario más favorable para los correístas, que son los que están hablando de esa posibilidad”.
“Piensan que si se realizan elecciones anticipadas en este contexto de descontento generalizado con el Gobierno, podrían recuperar el poder”, señala.
La muerte cruzada también podría generar otro grave problema para el ejecutivo de Lasso y el país en general: una ola de protestas con consecuencias imprevisibles.
Las protestas de 2022 desataron un verdadero caos en Ecuador.
movimientos indígenas Ya advirtieron de movilizaciones si esto sucede, y otros grupos políticos y sociales podrían sumarse.
“Es un escenario conflictivo que no va a solucionar, sino a agudizar, los problemas de la gente común”, considera el experto.
Y es que, asegura, los ecuatorianos “observan el juicio político desde una gran distancia y son más conscientes de su realidad cotidiana, marcada por la situación de inseguridad que vive el país, la corrupción y el empeoramiento de los servicios públicos, entre otras cosas”.
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