
Es común que haya uno o más miembros cuyo comportamiento avergüence a la familia; la oveja negra, la tóxica, la de los trucos que lo controla todo, seguro que a estas alturas ya has identificado a la de tu familia. El comportamiento de estos miembros es tan característico que aunque nos hacen reír y gustarles, la forma en que lo hacen no es motivo de orgullo. Asimismo, hay ocasiones en que el comportamiento y las acciones de estos miembros hacen quedar mal a la familia, pues se piensa que el resto de los miembros se comportan de la misma manera.
En la familia de contribuyentes que tiene el SAT, también hay miembros “tóxicos” cuya existencia provoca un desequilibrio dentro del ecosistema tributario. Estos contribuyentes son conocidos como Empresas que Deducen Operaciones Simuladas (EDOS) y Empresas que Facturan Operaciones Simuladas (EFOS).
Pagar impuestos es algo que a nadie le gusta, por lo que algunos, para pagar menos, registran en su contabilidad operaciones comerciales que en teoría realizaron con contribuyentes que son EFOS, pero en realidad dichas operaciones no se realizaron. De esta manera, estos contribuyentes se convierten en EDOS, al contabilizar operaciones inexistentes que les permiten reducir el impuesto a su cargo.
Para ejemplificar lo anterior, le voy a contar, querido lector, cómo se da la interacción con el EFOS. Supongamos que vas a la tienda de deportes de tu elección para comprar una bicicleta, luego de revisar diferentes modelos encuentras una que te gusta cuyo precio es de $5,000.00 más IVA, es decir un total de $5,800 pesos, decides comprarla. Resulta que la tienda de deportes le compró la bicicleta al fabricante de bicicletas por $3,500 pesos más IVA, que es un total de $4,060.00 pesos. En un escenario sencillo, para que el ejemplo sea más comprensible, supondremos que la tienda de deportes solo realizó esa venta y esa compra en el mes y que no tuvo otro tipo de operaciones. Al calcular el IVA que tendría que pagar la tienda de deportes al fisco se realiza la siguiente operación, al IVA ($560 pesos) que le pagaste al fabricante se le restará el IVA que te cobraron ($800 pesos) , en total tendría que pagar $240 pesos al fisco. Hasta aquí tenemos el cálculo que comúnmente realiza cualquier contribuyente. Sin embargo, resulta que la tienda de deportes no está dispuesta a pagar los $240 pesos de IVA, quieren pagar menos, van con una EFO, la empresa “Asesorías Mágicas”, para simular contratar una “consultoría”, la empresa ” Asesorías Mágicas”. Mágicas” emite la factura por “asesoramiento administrativo” por $1,000.00 pesos más IVA, en total $1,160.00 pesos. Al tener este gasto adicional, los $160 pesos de la consultoría se reducen del monto del IVA originalmente determinado ($240 pesos) y resulta en un monto a pagar de $80.00 pesos. En el momento de haber contratado los servicios de un EFO, la tienda de deportes se convierte en un EDO.
Como se puede imaginar, querido lector, al SAT no le gusta que EFOS y EDOS participen en una operación comercial. En el ejemplo que acabo de exponer, el fisco perdió $160 pesos de IVA que usted pagó a la tienda de deportes y que la tienda de deportes no pagó al SAT porque contrató una asesoría inexistente que incluía $160 pesos de IVA; Es decir, en vez de reportarlo al SAT, ese monto se pagó a una EFO y se han creado las EFOS para no pagar impuestos; esperan no ser detectados y por lo tanto nunca pagan los impuestos que evaden.
En el caso particular del IVA, la interacción entre EDOS y EFOS impide que el IVA pagado por el consumidor final llegue al SAT. En otras palabras, los intermediarios roban al consumidor final, ya que fue este último quien pagó el impuesto. El IVA, al pasar por intermediarios para llegar al fisco, se pierde por el camino.
El SAT lucha constantemente contra los miembros tóxicos de su comunidad de contribuyentes, primero tratando de identificarlos entre el universo de contribuyentes y luego recuperar los impuestos que dejaron de pagar. Es una tarea complicada cuyo primer paso generalmente implica identificar los EFOS y luego rastrear los EDOS que interactuaron con ellos. Al identificar a los EFOS, la autoridad toma medidas para evitar que sigan teniendo operaciones y contaminen el ecosistema y al mismo tiempo notifica a la EDOS que se ha detectado que realizaron operaciones con EFOS y se desconocen los efectos fiscales de dichas operaciones. . Así que tienen que pagar los impuestos que evadieron. En pocas palabras, el SAT no solo busca al que lo hizo sino también al que lo paga.
En resumen querido lector, los EFOS son como ese familiar que te ofrece el negocio de tu vida, te promete rendimientos soñados, te dice que es un negocio seguro, formal en el que ha invertido mucha gente, por el que tú sin más te decides. para invertir. Sin embargo, cuando llega el momento de cobrar, no obtiene lo que le prometieron, resulta que su familiar realmente no conocía el negocio, no era lo que le prometían. Espero no interactúen con ellos, en caso de duda les comparto el link de los contribuyentes tóxicos detectados por el SAT http://omawww.sat.gob.mx/cifras_sat/Paginas/datos/vinculo.html?page= ListCompleta69B.html
Opinión: huorsa@ortizgarza.com.mx
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