dom. May 17th, 2026

En estos días que las figuras presidenciales de Morena han acaparado la atención pública, vale hacer un poco de balance y hablar de la alianza opositora hacia el 2024, sobre todo de la compatibilidad de sus electorados de base.

Saber lo que los partidarios del PAN y el PRI piensan de sus oponentes morenistas y obradoristas, y viceversa, es útil para comprender la naturaleza de la competencia política actual.

Pero saber lo que los panistas y priístas piensan de sí mismos nos ayuda a comprender qué hay detrás del apoyo, la motivación y el compromiso (o la falta de él) con una alianza opositora en las próximas elecciones.

En la encuesta nacional de Noticias, realizada en mayo pasado, incluimos una pregunta para saber qué piensa la gente de quienes se identifican como panistas, priistas, morenistas y obradoristas.

La expectativa era comprobar el alto nivel de rechazo u opinión negativa hacia los grupos de la facción política contraria.

Pero algo surgió de los datos que es tan interesante o más que eso. A pesar de la narrativa oficial actual que apunta a un PRIAN como lo mismo, los datos nos recuerdan que panistas y priístas difieren en sus opiniones y que no reaccionan de la misma manera ante el bloque morenista. En otras palabras, no son lo mismo.

La encuesta indica que los panistas expresan una opinión positiva de sí mismos y una opinión negativa de los morenistas; pero dividen opiniones respecto a los priistas. Casi la mitad de los panistas piensa bien del PRI y la otra mitad se expresa mal. Hay un sector favorable y otro hostil.

Por otra parte, la encuesta revela que los priístas expresan opiniones neutrales respecto a sus aliados panistas, pero también frente a sus opositores morenos, como si fueran indiferentes a ambas formaciones políticas.

Estas diferencias marcan una asimetría interesante en cómo los seguidores de los principales partidos de la alianza de oposición ven y perciben la competencia política.

Quizás quienes lideran la alianza opositora ya se habrán dado cuenta de esto, pero las implicaciones son muy interesantes: mientras los priístas pueden responder con indiferencia a las candidaturas aliancistas si son panistas, los panistas lo hacen de manera ambivalente, mitad a favor y mitad a favor. favor. los otros en contra, si son del PRI.

El voto de alianza no está garantizado: depende de personalidades, contexto y circunstancias.

Según la encuesta, los panistas y los priístas están más unidos por el antiobradorismo que por el antimorenismo, que tampoco es lo mismo.

La mayoría de los panistas son hostiles hacia los morenistas, pero entre los priístas predomina la neutralidad hacia ellos. De nuevo las asimetrías. Sin embargo, tanto los panistas como los priistas rechazan a los obradoristas, lo que significa que este es un potencial factor de unidad.

Por su parte, los morenistas son aún más favorables a los obradoristas que a ellos mismos. A la ‘4T’ le une más el líder que el partido. Por eso, no se sorprenda del discurso obradorista, más que morenista, de las corcholatas presidenciales.

Las implicaciones que veo en estos datos son: 1) en el electorado panistas y priístas no son la misma especie política; 2) su apoyo a una candidatura de alianza es muy factible, pero no garantizado; 3) los priistas son indiferentes a los panistas y morenistas, pero su afinidad con el PAN es ser antiAMLO: es el obradorismo, ¡estúpido!; 4) morenismo y obradorismo coinciden, pero domina este último.

Dejo para otra ocasión un análisis de los apartidistas, esa mayoría que inclina las elecciones hacia un lado o hacia el otro.

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