Pensé que la frase “Rusia es una estación de servicio con armas nucleares” era del difunto político estadounidense John McCain. Descubro que no es así. Pero todavía me parece una gran definición. Rusia, tras la caída de la Unión Soviética, quedó como una economía emergente. Su Producto Interno Bruto per cápita es similar al de México. La realidad es que está lejos de ser una potencia económica.
Había una idea de que Rusia era de hecho una potencia militar. La guerra en Ucrania ha suscitado dudas legítimas sobre la fuerza real de sus tropas. Contra la idea de que los rusos ocuparan ese país en unos días, lo cierto es que llevan más de un año empantanados sin poder avanzar e incluso perdiendo territorio que ya dominaban.
Ahora bien, este esfuerzo bélico se ha llevado a cabo con armas convencionales. Lo que no se puede negar es que Rusia sí tiene un amplio arsenal de armas no convencionales: químicas, biológicas y nucleares. Esos “juguetes” son los que hacen de esa nación una amenaza para toda la humanidad.
El viernes, el Grupo Wagner (una compañía privada de mercenarios contratada por Rusia para actuar en diferentes teatros de guerra, incluida Ucrania) se amotinó contra el Gobierno de Vladimir Putin. Esto debería preocuparnos, y mucho, precisamente por el inventario de arsenales químicos, biológicos y nucleares del Ejército Ruso.
¿Cómo es posible que, en pocas horas, un puñado de combatientes de Wagner se hiciera con el control de la ciudad sureña de Rostov-on-Don y marchara sobre Moscú a 300 kilómetros de distancia?
¿Son tan malas las fuerzas rusas convencionales?
Lo que me preocupa es que un mercenario desequilibrado como Yevgeny Prigozhin pueda eventualmente apropiarse de armas no convencionales debido al descuido de las tropas rusas.
El motín sin duda representa un golpe para Putin. Resulta que él no es el líder todopoderoso que dice ser. Durante horas desapareció de la escena. Ante la falta de información, se especuló mucho sobre lo que estaba pasando. El presidente ruso tuvo que enviar a su compinche, el presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, a negociar con Prigozhin.
Cierto, el motín podría desmovilizarse en un día, pero la imagen de Putin se ve afectada.
¿Qué está pasando en Rusia? ¿Cuánto poder retiene Putin? ¿Habrá otras fuentes de rebelión interna en el Estado? ¿Cuál ha sido el desgaste de los mandos de las Fuerzas Armadas rusas tras la debacle en Ucrania?
Al momento de escribir este artículo, Putin no ha anunciado ningún cambio en su gabinete o liderazgo militar. Recordemos que el objetivo del motín de los mercenarios de Wagner era reemplazar al Ministro de Defensa, Sergei Shoigu, y al Jefe del Estado Mayor, Valeri Gerasimov.
¿Putin los dejará o les cortará la cabeza como pretendía Prigozhin?
De hecho, otra de las cuestiones centrales en todo este lío es ¿qué habrá negociado el bielorruso Lukashenko, en nombre de Putin, con Prigozhin? ¿Por qué el amotinado acabó deteniendo su avance hacia Moscú y ahora niega que pretendiera dar un golpe de Estado?
Según el portavoz del Kremlin, Prigozhin se retirará a Bielorrusia y las operaciones militares de Rusia en Ucrania continuarán sin cambios. Como si nada hubiera pasado. Ajá.
Pero vaya que pasó. No puedes minimizar lo que pasó. Está muy claro que la ocupación militar rusa de Ucrania ya está teniendo consecuencias políticas en Rusia.
Este fin de semana se hizo famoso el personaje de Yevgeny Prigozhin. Su vida es como para una serie de televisión. De joven pasó nueve años en la cárcel por robo. Era el ocaso de la URSS. Para sobrevivir, vendía perritos calientes. En esos años convulsos, compró parte de una cadena de supermercados y abrió un restaurante. Conoció a Putin y se hizo famoso por servir comidas al Kremlin. Empezaron a conocerlo como “el chef de Putin”. Amplió su negocio de alimentos al Ejército y las escuelas públicas. Se aventuró en el negocio de las armas y eventualmente en el negocio de los mercenarios. Fue así como llegó al Grupo Wagner donde realizó todo tipo de operaciones en territorio extranjero. Estados Unidos lo acusa de haber participado ilegalmente en sus elecciones de 2016. Prigozhin se convirtió en el líder de Wagner en la ocupación militar rusa de Ucrania, donde Putin ha utilizado este grupo de mercenarios.
Volviendo a mi preocupación. Resulta que este personaje folclórico puso en jaque al “todopoderoso” Putin por unas horas. Hablamos de uno de los presidentes del mundo que controla uno de los mayores arsenales de armas nucleares del planeta. Que cosa…
leo zuckerman
Twitter: @leozuckermann
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