
En los últimos días circuló (des)información en redes sociales por parte de la Secretaría de Hacienda, en la que grafican la deuda del sector público federal, como porcentaje del PIB, y la comparan con (supuestamente) el mismo indicador en otros países, mostrando que en México esta relación fue de 47.7% en 2022, cuando en los demás países con los que se comparan fue mucho mayor, como Canadá con 102% y Estados Unidos con 124%.
Evidentemente, el mensaje dice que nuestra deuda pública es reducida en comparación con la de otros países, y es prueba de la “solidez” financiera del Gobierno Federal, tema que analizamos a continuación.
Como fuentes de información señalan al Banco Mundial (BM), al Fondo Monetario Internacional (FMI) y a la Secretaría de Hacienda, esta última por los datos de México, como si el BM y el FMI NO tuvieran datos de México, y vale la pena aclarar que el BM NO produce estos datos, por lo que dudo que esté corroborando datos que ya han sido publicados, ya que nunca están a disposición del público en tan poco tiempo, como sería el deuda a diciembre de 2022, pero eso es un asunto menor.
Lo relevante al respecto, tema que ya he comentado en notas anteriores, es que los datos de deuda que proporciona la Secretaría de Hacienda para México NO están elaborados de acuerdo con la metodología internacional publicada por el FMI, ya que en sus manuales, el de Estadísticas Financieras Gubernamentales, y en particular el de Estadísticas de Deuda del Sector Público: Guía para Compiladores y Usuarios, detalla de manera completa y detallada las obligaciones de pago que deben incluirse al elaborar las citadas estadísticas de deuda pública, por lo que se Es muy fácil demostrar que los datos de deuda pública sobre PIB elaborados y proporcionados por el Ministerio de Hacienda son incompletos y recortados.
Incompleto, porque NO incluye la deuda de los Gobiernos Estatal y Municipal, montos que también deben incluir las deudas de las entidades públicas de estos dos niveles de gobierno, como, en el caso del Gobierno del Estado de Nuevo León, la Deuda de Agua y Drenaje, de la Red Vial y de la UANL, por mencionar algunos.
Rasurado, porque no incluye todos los conceptos de deuda que señalan los citados manuales del FMI, principalmente la deuda asociada al pago de pensiones no contributivas con cargo a los presupuestos gubernamentales, incluyendo pensiones con cargo al ISSSTE, al IMSS, ambas pensiones al beneficiarios, así como sus empleados, en el llamado Régimen de Jubilaciones y Pensiones (RJP), los de Pemex, la CFE, el ejército y todos los esquemas que existen, incluidos los correspondientes a los gobiernos locales y sus entidades gubernamentales.
Respecto al dato de que la deuda es 47,7% del PIB, es importante aclarar que este dato corresponde a la deuda “neta”, no a la deuda “bruta”, y se obtiene restando a esta última la disponibilidad de “efectivo” de el TESOFE, y NO corresponde al concepto de deuda “neta” (de amortizaciones) que se incluye en las finanzas públicas, además de que utilizan un PIB calculado por ellos, sobreestimado, por supuesto, y no el nominal oficial. PIB del INEGI.
Y si consideramos que los datos dudosos proporcionados por Hacienda ni siquiera incluyen la deuda pública del extinto Fobaproa, ahora IPAB, que supera el millón de millones de pesos, ni la del Fideicomiso de Salvamento Vial (FARAC), es más que obvio. que los datos “oficiales” sobre la deuda pública en México son más falsos que un billete de dieciocho pesos.
Un último “recorte” a los datos de México corresponde a que el concepto de deuda utilizado por el FMI debe incluir TODAS las obligaciones de pago a cargo del gobierno y sus entidades, como los pagos por obras públicas realizadas por particulares, (como Asociaciones Público Privadas) que también deberían incluirse en los balances de los Gobiernos, como “pasivo”, como ocurre en el caso de las deudas con proveedores.
Curiosamente, si miramos la Ley de Disciplina Financiera que aplica a los Estados y Municipios, (pero NO al Gobierno Federal) esos compromisos de pago SÍ incluyen los de los indicadores de deuda y servicio, que los Estados deben registrar en sus informes. al semáforo de deuda.
Es absurdo hablar de “salud financiera” en el Gobierno Federal, cuando si se aplicaran los MISMOS parámetros que los Estados para permitirles contraer más deuda (y con un CAP del 15% de sus ingresos de libre disposición) el Gobierno Federal NO PODRIA CONTRATAR NI UN PESO DE MAS DEUDA!!
En los Estados, el indicador de luz verde, para deuda sostenible, incluye el requisito de que tus obligaciones de pago no superen el 100% de tus ingresos propios de libre disposición, en el año, bueno, a nivel federal, el Gobierno tiene este indicador en un nivel SUPERIOR AL 400%!! ¿Lo que significa que incluso usando el total de tus ingresos durante cuatro años, no podrías pagar lo que debes y aún así te atreves a calificar tus finanzas como “saludables”?
En conclusión, el Ministerio de Hacienda continúa calculando y reportando datos de deuda pública sin apegarse al manual metodológico del FMI, y aclaro que esta práctica no ha sido nueva ni aplicada por primera vez por la presente administración, y data de hace algún tiempo, pero afirmo, con pleno conocimiento de causa, que a la actual administración no le conviene empezar a hacer las cosas bien, sobre todo ahora que el discurso del Presidente ha sido que NO va a aumentar la deuda, afirmación que Sigue repitiendo, cuando la evidencia del aumento real de la deuda es un mamut en la sala, y será explosiva en su último año de gobierno, ya que pidieron al Congreso aumentarla en el equivalente al 7,3% del PIB, más de 2,5 dólares. Mil millones de pesos, un hecho que parece haber ocurrido de la noche a la mañana a los analistas financieros nacionales e internacionales, y es tan fácil de corroborar como leer el artículo 2 de la Ley de Ingresos, y sumar.
Otro tema similar, de comparar peras con manzanas, es cuando analizan cargas tributarias sobre PIB en México, usando cifras de la OCDE, ya que primero, estas cifras son de “contribuciones” no de impuestos, y segundo, corresponden al sector gobierno general, pero en México se utilizan datos comparativos incluyendo solo al Gobierno Federal, y finalmente, nuestras aportaciones a las Afores no califican porque estas instituciones son entidades privadas, no públicas, lo cual debe tomarse en consideración.
Así, para comparar adecuadamente es necesario validar la calidad de la información que se procesa, ya que como dicen en econometría, si entra basura, sale basura.
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