jue. Ago 13th, 2026

El pasado domingo 20 de noviembre a las 19:53 horas me robaron mi celular en la Plaza Comercial de Oasis Coyoacán dentro de la tienda de ropa Forever 21. A esa hora había enviado el último mensaje por WhatsApp, y aunque pensaríamos que dentro de un establecimiento controlado, con guardias en la única “entrada” peatonal del lugar, podríamos estar seguros, la realidad es que solo bastó poner el aparato en la bolsa de mi abrigo para que en menos de un minuto se escuchara como los audífonos inalámbricos se desconectaron automáticamente.

La cosa pudo haber terminado ahí, con solo un “me bolsearon”. Pero entre más tiempo pasó, más me volví vulnerable a una violación directa a mi privacidad y seguridad cibernética. Por ello, El Heraldo Digital me ha brindado un espacio para narrarte parte por parte cómo es que funciona el modus operandi de los sofisticados delincuentes y cómo es que no descansan hasta haber desbloqueado como dé lugar el equipo móvil de la compañía de Apple.

De acuerdo con los colaboradores del establecimiento, se sufren constantes robos de equipos móviles y carteras, incluso ropa. FOTO: Usuario de Google Fernando M.

La denuncia ante la Fiscalía capitalina

Al día siguiente, lunes 21 de noviembre, Aniversario de la Revolución Mexicana, acudí a las instalaciones de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) con la coordinación territorial COY-5. Al llegar al lugar, aproximadamente a las 11 de la mañana, personal muy amable de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina (SSP CDMX) me recibió en la puerta y luego pasé a la puerta de la Fiscalía para sacar la “ficha” y realizar mi entrevista con alguno de los funcionarios para emitir mi testimonio. En recepción, le comenté a la persona que me atendió los detalles del hurto. Les dije que había sido en las inmediaciones de la Miguel Ángel de Quevedo y Avenida Universidad, dentro del famoso centro comercial, y que si por la zona podía emitir mi queja ahí o debía trasladarme a otro lado.

El personal de la SSP me dijo que para pasar más directo mi caso me podrían trasladar en su patrulla a la Coordinación Territorial COY-1 y COY-2, pero como ya me encontraba en la oficina de Cherokees, como se le conoce coloquialmente, el equipo de la Fiscalía me dijo que podía realizar mi denuncia en cualquier oficina del Ministerio Público, lo único que pasaría es que trasladarían mi carpeta de investigación a la zona correspondiente y tendría que darle y seguimiento presencial allá, en Tecualiapan y, Zompantitla, sin número, de la colonia Romero de Terreros, Coyoacán. Agradecí el gesto de los policías y preferí quedarme en el COY-5, ya que solo se encontraban un par de hombres antes que yo ya se estaban en el proceso de declaración ante el policía de investigación. Prácticamente yo seguía.

Es común y normal que tengamos que esperar prolongadas horas para emitir nuestra queja por la vía legal, pues aunque no veamos a más personas en la sala de espera, dentro, con los funcionarios, está más gente que realiza una entrevista con ellos para que se redacte de la mejor forma el documento. Pasé hasta las 14:49 horas. Y debo recalcar que para agilizar el trámite, en el momento en el que nos llaman se tienen que tener a la mano: una copia de alguna identificación oficial, los detalles exactos de la ubicación, fecha y hora del suceso, datos generales y técnicos del equipo o automóvil, además de nuestra declaración ya mentalizada.

La persona que me atendió fue sumamente amable y comprensible. Se me prestó una pluma para firmar toda mi documentación y añadí información relevante sobre la posible ubicación de mi dispositivo. Quedó asentado en el acta-denuncia que después del hurto en el Forever 21 de la Plaza Oasis Coyoacán:

  1. Los colaboradores me comentaron que no era el primer robo o bolseo de celulares o carteras registrado en el lugar.
  2. Que un día anterior habían “cachado” a personas sustraer ropa del establecimiento, por lo que de forma general, la tasa de incidencia delictiva era “alta”.
  3. Que no se me permitió acceder a las cámaras de seguridad por políticas de la empresa, lo cual es comprensible.
  4. Que hasta las 15:06 horas el teléfono celular había registrado su “última ubicación” en Prolongación Lerdo 228 o 240 en la colonia San Simón Tolnahuac, alcaldía Cuauhtémoc, o en Privada España 1 de la mismo código postal.
Irónicamente, la ubicación del iPhone en los primeros días, se detectó cerca de la Agencia del Ministerio Público de la alcaldía Cuauhtémoc, el CHU-1. FOTO: Adriana Juárez

La historia que creí que terminaría aquí, no lo hizo

Dándome todos los papeles de la carpeta de investigación que se creo, la persona que me atendió me dijo que debía darle seguimiento presencial a la denuncia. Se me explicó que debía de acudir una semana después a la Coordinación Territorial COY-1 y COY-2, de la alcaldía Coyoacán, a unas cuantas cuadras del centro comercial donde sufrí el hurto. Creí verdaderamente que la situación terminaría ahí, no deseaba saber más acerca del suceso y castigarme por el hecho de “no haber estado alerta” al momento de que la persona o las personas me bolsearan. Recuerdo perfectamente que no había como tal alguien siguiéndome, ni siquiera que hayan chocado conmigo al momento de la sustracción del dispositivo. Yo solo veía sombras negras a mi alrededor pasar rápidamente. No se quedaban mucho tiempo cerca de mí. En fin. Esto siguió.

iPhone 13 Pro Max de 128 GB

La “ventaja” de los nuevos dispositivos de la gama alta de Apple es que aún apagados siguen mostrando su localización casi exacta. Claro que tenía suma curiosidad del paradero de mi teléfono celular y deseaba con todas mis fuerzas poder recuperarlo. La esperanza es lo último que muere. Así que el miércoles 23 de noviembre me percaté de que la ubicación del móvil había salido de la colonia San Simón Tolnahuac. Fue trasladado a un lugar que conozco perfectamente, a la Plaza de la Tecnología, situada en San Juan de Letrán, colonia Centro, de nuevo, de la alcaldía Cuauhtémoc. Me dispuse a acudir al lugar, solo para “ver”. Mi intención no era más que verificar si podía encontrarlo. Jamás pensé en pedir soporte de la policía capitalina o armar un verdadero borlote con tal de recuperarlo. Siendo honestos, no vale poner en riesgo nuestra integridad física por un equipo tecnológico.

En ese momento la espléndida función de Apple de “Encontrar” no la podía abrir en otro dispositivo que no fuera de la gama de Apple, por lo que en el móvil que remplazó a mi equipo, un pequeño ZTE Blade V9 con el sistema operativo de Android, no tenía la capacidad suficiente para mostrarme la página de iCloud donde visualizara en “tiempo real” el sitio en el que posiblemente podría estar mi teléfono. Al llegar a la Plaza de la Tecnología me sentí como pez en el agua, puesto que los locatarios, técnicos y demás de verdad son personas cálidas y serviciales. Tomé mis precauciones y gracias al uso de cubrebocas, opté por una vestimenta oscura que tapaba en gran parte mi rostro. Como “preguntando se llega a Roma”, no tuve tapujo en acudir con cada hombre y mujer que atendía los puestos para lanzar mi interrogante “‘¿tienes un teléfono muerto?”

La Plaza Cell It fue la última localización que arrojó el iPhone 13 Pro Max, antes de que se le terminara la batería e iniciaran el proceso de desbloqueo. FOTO: Adriana Juárez

Esto pasa con tu teléfono celular una vez que te lo roban

Para este punto, ya había llamado al soporte de la compañía de la manzanita y había activado el “modo perdido” que nos brinda Apple. Esto significa que por más ingeniería social que usen los delincuentes, no podrán desbloquear el dispositivo, ni por obra del espíritu santo. Aunado a esto, acudí con mi servicio de telefonía y bloque el IMEI, que recordemos que en estos aparatos, se tienen dos. En este caso, el equipo tiene los números: 351884702306491 y 35188470242282. La paz mental había regresado a mi cuerpo, pues lo dejé testificado en la denuncia, ya no había modo de que ese equipo se utilizara y quizás solo serviría para venderlo por piezas. En ese momento, me encontraba en la etapa del duelo donde “odiamos a todos” y la furia nos consume. Así que mi intención fue que no pudiesen usar mi celular a como de lugar.

Cuando llega un “teléfono muerto” a alguna de las plazas del Eje Central, solo se tienen dos opciones, venderlo por partes o acudir a este nuevo modus operandi que te voy a comentar. Yo realmente desconocía que se podía hacer porque me asesoré directamente, tanto en Apple como en mi servicio de telefonía. Vaya, me dedico a esto, a prevenir e informar a las personas sobre las estafas de phishing, vishing, smishing, pharming y spam. Claro que fue toda una vergüenza para mí haber caído en este tipo de fraude. Pero nadie, absolutamente nadie te previene para lo que vas a leer a continuación.

Después de recorrer por media hora la Plaza de la Tecnología, di con un local al que le habían llevado mi teléfono. Un iPhone 13 Pro Max es sumamente “difícil” de encontrar, más si su color es blanco. ¿Por qué? Bueno, digamos que al contar con la ubicación casi exacta en tiempo real, y aún sin estar encendido, puede generar un enorme riesgo para los delincuentes que se dedican a desbloquearlos. Deben actuar rápido o de plano quitarle la pila para que no pueda ser rastreado. En mi paseo por el lugar encontré solo dos dispositivos de esta línea, uno en color verde y otro en color negro. 

El teléfono se vendió en 28 mil 999 pesos en la página oficial de Apple cuando recién salió. Actualmente encontramos proveedores que lo venden hasta en 25 mil pesos. FOTO: Shopping de Google

Quizás estos equipos eran de otros pobres usuarios que como yo que fueron bolseados, y que, al no poder desbloquearlos, se los venden a los locatarios para usarlos como refacciones originales en caso de que llegue una persona a querer reparar su dispositivo. Y ojo, mucha gente argumenta que “debemos acudir a los centros de reparación las compañías, comprarle un seguro a los dispositivos”, en el caso del iPhone “adquirir el Apple Care”. Pero seamos honestos, qué va de pagar más de mil 500 por un arreglo de pantalla o cambio de pila a que en alguna de estas plazas, con el mismo presupuesto, salgas con la compostura “y más”. No podemos juzgar a las personas que acuden a estos lugares, no sabemos su contexto, su historia de vida y la razón por la que acuden a estos sitios que son abismalmente más económicos.

¡Atención! Este es el modus operandi de los ciberdelincuentes

Resignada a que ya se habían llevado nuevamente mi teléfono a otro lado, volví a casa. Pero me encontré con que el dispositivo había sido trasladado a una de las plazas más “escondidas” de la zona. Plaza Cell It. Este lugar atraviesa la calle Venustiano Carranza hasta República de Uruguay. Es como un enorme pasillo que cruza la cuadra y por lo que escuché de los mismos locatarios, no es nada seguro entrar ahí si no conoces a alguien dentro y sabes exactamente con quién acudir. Así que di por perdido mi teléfono, ya no deseaba saber más de él. Después de las 23:00 horas del 23 de noviembre, dejé de visualizar la ubicación actualizada del iPhone.

Cabe destacar que esta famosa plaza en la que lograron desbloquear mi equipo móvil, cuenta con un sitio web, una página de Facebook y un perfil de Instagram. Google Chrome cataloga la página de navegación como insegura, no cuenta con los certificados online y definitivamente no debes poner tus datos bancarios o personales en él. Es más, no accedas al “servicio digital” si no es necesario.

Siempre debemos recurrir al certificado de la página, de no contar con este elemento, aunque se tenga el candado lo mejor es salir inmediatamente del sitio. FOTO: Sitio web de Plaza Cell It

El primer contacto de los ciberdelincuentes lo recibí vía SMS a las 19:21 horas. El texto decía “Apple Inc, Su iPhone 12 Pro Max ha sido encendido y localizado, ver ubicación en (sitio apócrifo donde se roban tu cuenta de iCloud para lograr desbloquear el dispositivo). Válido por 24Hs.” Hasta este punto, todavía seguía molesta y mis ánimos se encendieron aún más al ver que mi teléfono,

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