mar. May 5th, 2026

Para 2023 y 2024, la escasez intermitente de algunos medicamentos y tratamientos contra el cáncer o el VIH no solo no mejorará, sino que empeorará porque la compra consolidada semestral de Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI) considera disminuye de entre el 88 y hasta el 99,7 por ciento en el número de piezas a adquirir, en comparación con la de 2016-2018 y la de 2019-2021, en drogas como el complejo B, la metoclopramida, el antirretroviral lopinavir, el antibiótico amoxicilina y la temozolomida, utilizados para tratar tumores.

José Quino reveló que, por ejemplo, en las farmacias del IMSS de Querétaro ya no se encuentra lopinavir o raltegravir de 800 miligramos, por lo que el ciudadano tuvo que refugiarse para surtir el medicamento.

“Algunas teclas de volumen muy alto que se consumen, estaríamos viendo un 20 a 30 por ciento por debajo de su consumo histórico en los últimos años, y en el grupo de los antirretrovirales vemos algunos que bajan más del 90 por ciento, y nos parece contrastante”, advirtió Enrique Martínez, director general del INEFAM.

El cinco tratamientos con caídas mayores son los complejo Bla metoclopramida, para tratar las náuseas, la amoxicilina, el oncológico temozolomida y el antirretroviral lopinavir con caídas que van del 99,9 al 73,7 por ciento.


“Desde la apertura de ofertas sabemos que de entrada 50 llaves no recibieron ninguna oferta, cerca del 10 por ciento del total, habría que esperar las revisiones del INSABI, otra característica de esta compra es que parece que el los distribuidores están regresando y podrán participar”, explicó Martínez.

El organismo contempla una compra de 619 llaves de medicación con 928,1 millones de piezas, de las cuales 42 llaves quedaron desiertas, 2,4 millones sin ningún proveedor interesado, según la apertura de propuestas.

Según estimaciones de la consultora, el INSABI espera pagar en promedio 36 pesos por medicamento, y el análisis vuelve a llevar más de lo necesario, pero destaca la vuelta a la licitación de las distribuidoras y la farmacéutica PiSA.

Vuelven a retrasar los tiempos

De acuerdo con el calendario, el 1 de diciembre el INSABI debió anunciar el fallo de la licitación para informar quiénes serían los proveedores y así comenzar con la firma de los contratos, a fin de iniciar, a marchas forzadas, el suministro de medicamentos a principios de enero de 2023.


Sin embargo, se informó que la decisión se daría a conocer el lunes 12 de diciembre, “porque aún se está realizando la evaluación de las propuestas recibidas”, señaló el INSABI en el documento.

En el momento de la publicación los resultados no han sido publicados.

“Mover la fecha es complicado, estamos hablando de un tiempo muy corto para la entrega en enero, no es posible fabricar medicamentos de un día para otro”, dijo Rafael Gual, director general de la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica ( Canifarma).

Agregó que se establecerá un diálogo para correr a través de las fechas de entrega puesta en marcha, ya que a algunos les resultaría difícil empezar a dispensar en un par de semanas.

“Es una licitación semestral, pero el problema es en los primeros meses, si se negocia que se puedan entregar más adelante, pueden ampliar un poco los contratos que tienen actualmente, en fin, hay opciones para cubrir la demanda de los primeros meses”, dijo. Gual.

Distribuidoras PiSA y Maypo vuelven a licitaciones federales

Entre los 132 interesados ​​en la licitación destaca el regreso de distribuidores y jugadores del sector que fueron “satanizados” hace cuatro años por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, como PiSA y Farmacéuticos Maypo.

“Desde un inicio, la licitación contempla la entrega en más de 400 lugaresEsto es muy complicado para la industria farmacéutica, por lo que permitirles ayudará a cumplir con esto”, enfatizó Gual.

En 2019, el presidente López Obrador emitió un memorándum vetando moralmente a los distribuidores de drogas por concentrar la 60 por ciento del mercadoentre ellos Maypo Farmacéutica que, para la licitación bianual participa por un contrato de hasta 576,6 millones de pesos, para el suministro de medicamentos como tramadol y oxicodona.

Tiempo, PiSA fue deshabilitado por la Secretaría de la Función Pública (SFP), pero sólo para la compra que provenga de recursos federales, para que en licitaciones o adjudicaciones de hospitales o instituciones pueda participar y acceder. La sanción fue anulada por ese organismo en junio pasado.

Para esta licitación, PiSA presentó propuestas de insulinas, tramadol-paracetamol en tabletas e inyectables, y midazolam, por un monto de hasta 2.285,4 millones de pesos.

Lo anterior sin contar con la distribuidora Tecnomed, que se presentó por 30 llaves, por un valor de hasta 2 mil 654.3 millones de pesos.

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