
Los astrofísicos de la Universidad de Rochester, EE. UU., están explorando la posibilidad de utilizar asteroides de “montón de escombros” cercanos a la Tierra como hábitats para asentamientos humanos. La idea se basa en principios de física e ingeniería que, en teoría, consisten en aumentar la rotación de la masa dispersa del regolito del asteroide para generar gravedad artificial de espín. Este concepto revolucionario se basa en los ‘cilindros O’Neill’, informaron recientemente.
‘Cilindros O’Neill’
En 1972, la NASA encargó al físico Gerard O’Neill que creara un hábitat espacial que permitiera a los humanos vivir en el espacio. O’Neill y sus colegas diseñaron un plan para metrópolis espaciales giratorias que consisten en dos cilindros que giran en direcciones opuestas. Los cilindros giran lo suficientemente rápido como para generar gravedad artificial en su superficie interna, pero serían lo suficientemente lentos como para que las personas no experimenten mareos. No se desarrolló debido a las limitaciones técnicas de la época.
Si bien los ‘cilindros de O’Neill’ ofrecen una solución a la falta de gravedad en el espacio, llevar los materiales de construcción necesarios de la Tierra al espacio para crearlos sería difícil y costoso. Sin embargo, pronto se dieron cuenta de que tal vez había una solución: ¿podrían usarse los asteroides para crear ‘cilindros de O’Neill’?
“Todas esas montañas voladoras que giran alrededor del Sol podrían proporcionar un camino más rápido, económico y efectivo hacia las ciudades espaciales”, dice Adam Frank, profesor de física y astronomía.
Los grandes asteroides de roca sólida, con un diámetro superior a 10 km, no tendrían la resistencia a la tracción para soportar las tasas de rotación requeridas y, por lo tanto, se romperían. De manera similar, los asteroides de menor masa, al ser “montones de escombros”, tienen poca resistencia a la tracción y se dispersarían rápidamente.
La solución
Los científicos de Rochester creen que el uso de fuertes nanofibras de carbono daría la oportunidad de contener la masa de regolito del asteroide disperso en un gran contenedor cilíndrico giratorio, con una resistencia a la tracción moderada, indica RT.
El estudio realizado amplía el abanico de posibles candidatos a hábitat de asteroides, ya que es posible construir hábitats a partir de los cuerpos más numerosos y pequeños, incluidos los asteroides cercanos a la Tierra. Según los cálculos de los investigadores, la resistencia a la tracción requerida del material del contenedor aumentaría con el radio y el grosor del hábitat.
Para que un asteroide inicial de 300 m de radio gire lo suficientemente rápido como para proporcionar un tercio de la gravedad de la Tierra, el contenedor debería tener un radio de 3 km y soportar una fuerza de aproximadamente 200 MPa (doscientos millones de pascales). Todo esto para guardar escombros y regolito con un escudo de 2 m de espesor para protegerlo de los rayos cósmicos. La energía solar ambiental se puede aprovechar con paneles solares para ayudar en la rotación y el procesamiento de materiales.
“Al límite entre la ciencia y la ciencia ficción”
“Este proyecto comenzó como una forma para que los físicos e ingenieros se desahogaran, dejaran de lado las tensiones mundanas por un tiempo e imaginaran algo loco”, agrega Peter Miklavčič, estudiante de doctorado en ingeniería mecánica.
En lo que llaman un artículo “tremendamente teórico” publicado en Frontiers in Astronomy and Space Sciences, los investigadores expusieron sus ideas. “Nuestro artículo vive en el límite entre la ciencia y la ciencia ficción”, concluyó Frank.
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