
Julio César Chávez se siente hoy orgulloso de llevar más de una década sobrio, luego de varios años de problemas con las drogas y el alcohol. Sin embargo, ahora su preocupación son sus hijos mayores.
Con todo el dolor de su corazón, el ‘Gran Campeón Mexicano’ ha internado a su hijo mayor Julio Jr. en una clínica de rehabilitación de sus adicciones y es que él sabe muy bien lo difícil que es combatir un vicio.
El exboxeador mexicano ha ‘agregado’ a su hijo ‘Julito’ para tratar su adicción a las pastillas para adelgazar y está considerando hacer lo mismo con su otro hijo Omar, quien al parecer sufre ludopatía.
Así inició Julio César Chávez su adicción al alcohol y las drogas
El alcoholismo fue la primera adicción en la vida del boxeador mexicano; comenzó a abusar del alcohol cuando aumentó su éxito desde le gustaba celebrar sus victorias bebiendo.
“Me levanté con mi cerveza y mi clamato. Comenzó con cerveza, luego tequila, whisky y coñac. Fue loco. Así eran todos los días; duraba hasta 4 o 5 días sin dormir”, contó en una entrevista con Yordi Rosado.
Luego probó la cocaína.Droga ‘de moda’ en los 90, luego de una pelea contra Héctor ‘Macho’ Camacho en Las Vegas, en 1992, por problemas emocionales.
“Hubo un momento en mi carrera en el que me senti solo, justo cuando lo había logrado todo. Días después de vencer al ‘Macho’ Camacho, lo probé (cocaína) por primera vez. Al principio no me gustaba, pero poco a poco me enganché”, confesó en una entrevista con el financiero, en 2018.
Las drogas también lo llevaron a tener malos amigos.como con el promotor de boxeo Ángel Gutiérrez, a quien se vinculó con el narcotraficante Rafael Caro Quintero.
También se le vinculó con el narcotraficante Francisco Arellano Félix, quien incluso se disfrazó para acompañarlo al ring en su histórica pelea contra Greg Haugen en el Estadio Azteca en 1993.
¿Cómo se recuperó Julio César Chávez de sus adicciones?
Después de su derrota ante Frankie Randall en 1994, decidió ingresar en una clínica de rehabilitación, pero recayó en sus adicciones. En una de esas ocasiones, supuestamente incluso se drogó en un baño del Vaticano cuando conoció al Papa Juan Pablo II.
Fue hasta 2011 que su hijo Julio Jr. decidió engañarlo para llevarlo a una clínica de rehabilitación de nuevo. Estuvo hospitalizado varios meses, comiendo mal, hasta que poco a poco abandonó las drogas y el alcohol.
Actualmente, Julio César Chávez cuenta con dos clínicas en Culiacán y Tijuana para el tratamiento de adicciones.
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