vie. Abr 17th, 2026

La marcha rosa del 13 de noviembre no significa una simple anécdota en la historia reciente de México. Es la expresión auténtica y legítima de que, como sociedad responsable y consciente, recuperamos la capacidad de movilizarnos en defensa de nuestras instituciones y normas electorales. Las multitudinarias manifestaciones de este domingo refrendan la vocación cívica de miles de mujeres y hombres que, en un ejercicio de libertad, decidieron dejar un claro y respetuoso mensaje a los ministros, para que la Suprema Corte de Justicia de la Nación revoque el plan electoral B del presidente , por los efectos nocivos que tiene para nuestra democracia.

La ola rosa que dio color a las principales plazas de más de cien ciudades del país demostró que ni la calle ni esos espacios públicos son de nadie individualmente, son de todos. Ni el Zócalo de la CDMX ni el de ninguna otra ciudad es propiedad de los actuales gobernantes, porque son lugares de encuentro de todas las personas, para la sana convivencia, el esparcimiento y la libre expresión.

Hombres y mujeres de muy diversa procedencia social, miembros y simpatizantes de partidos políticos, miembros de organizaciones sociales y muchas otras personas sin militancia partidista se pronunciaron por promover una democracia cada vez más fuerte, justa e igualitaria, que avalaron el derecho a manifestarse, a expresar una opinar, reunirse y disentir pacíficamente.

No eran concentraciones ni actos partidistas, había muchos y muchos más ciudadanos acompañados de los partidos. Fue el pueblo y sus organizaciones quienes los movilizaron en torno a la defensa del INE, institución que se ha convertido en un punto de inflexión a favor de un ambiente más democrático en el país, que ha sido una palanca de cambio político, porque logró traducir las reglas construidas por consenso y sus cerrojos de confianza en prácticas electorales tangibles y aceptadas por todos y que hoy corre grave peligro.

La institución electoral ha sido bombardeada desde el poder porque no traiciona su razón de ser, porque se ha mantenido como una institución sólida y autónoma, que no ha caído en la tentación de retroceder en el tiempo para rendirse al presidente y su partido. Precisamente por eso, la opinión pública y la movilización popular le dan un gran apoyo.

Las concentraciones de este domingo dejan un claro mensaje a la Corte expresado en los contundentes mensajes de Beatriz Pages y José Ramón Cosío y en la confianza ciudadana simbolizada en las flores que se colocaron en los escalones de acceso a su sede principal.

Hay una coincidencia en los grandes grupos de la sociedad mexicana que tomaron las plazas públicas: el Plan B constituye una reforma regresiva, contraria a la tradición mexicana de promover cambios para fortalecer progresivamente el sistema electoral, porque el gobierno y sus legisladores abandonaron el método del consenso. en la revisión de las reglas del juego político y contiene ajustes que hacen inoperante al INE para organizar las elecciones.

Hay que repetirlo claramente: el plan B es una reforma innecesaria, la sociedad no la pidió. Es falso que constituya una respuesta a demandas sociales. Es una reforma que destruye y tira por la borda treinta años de conquistas democráticas. La SCJN, entonces, tiene la enorme responsabilidad de decidir qué modelo quiere para México, uno donde el INE siga siendo garantía de elecciones creíbles y de calidad o uno donde tengamos autoridades debilitadas, con los riesgos que eso implica.

Marco Baños es profesor de la UNAM y de la UP, especialista en materia electoral.

Gorjeo: @MarcoBanos

Leer la nota Completa

Metro

By Metro

METRO es un sitio web internacional en donde destacan las noticias más relevantes de hoy, actualidad y diversos temas como deportes, politica, economía y más. Con información veráz y acertada en cada noticia de todo el mundo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *