
Al momento de leer este texto, tanto el Frente de Oposición como Morena y sus aliados ya han iniciado o las encuestas están por comenzar que deben definir a las personas que serán sus candidatos presidenciales.
Obviamente no los identificarán así, pero todos sabemos que sí.
cada uno de los bloques optó por utilizar encuestas como mecanismo único o al menos parcial para seleccionar a su candidato.
Sin embargo, el motivo es diferente en cada caso.
Morena ha integrado este método en sus estatutos y como algunos de sus actuales dirigentes estaban en el PRD utilizaron este recurso, que por cierto generó reclamos y desacuerdos en algunos casos muy recordados, como la elección de AMLO como candidato presidencial en 2012 o la de Claudia Sheinbaum como candidata a la Jefatura de Gobierno de la CDMX en 2018.
En el caso de Frente de oposición no hay precedentes porque ni el PAN ni el PRI, principales fuerzas políticas que lo integran, utilizan las encuestas como procedimiento para seleccionar a sus candidatos.
Sin embargo, la naturaleza sin precedentes del proceso llevó a considerar una combinación de recolección de firmas, encuestas y elecciones primarias, como parte de la fórmula para definir a su candidato.
Las inconformidades surgidas hasta el momento en el proceso de selección del Frente no han tenido que ver con las urnas sino con la recolección de firmas.
Pero no se puede descartar que, en la última fase de los procesos, la cuestión de las encuestas pueda generar desacuerdos.
Las encuestas, por definición, son instrumentos de medición de opiniónResidencia en métodos probabilísticos.
Pero, además, los resultados obtenidos dependen de factores como el cuestionario que se aplica o la forma de formular las preguntas (por ejemplo, si se hace con voto simulado o entrevista verbal).
Pero también depende de toma de muestras para ser entrevistado, de la tasa de rechazo en las entrevistas, el método de recogida de opiniones, por ejemplo, si es a través de entrevistas en domicilios o mediante llamadas telefónicas. También puede ser relevante periodo de entrevista (No es lo mismo realizar la encuesta en un día que en una semana entera) o la robustez del proceso de supervisión.
En suma, realizar encuestas no es una ciencia exactaaunque a veces a algunos les parezca así.
Por lo tanto, incluso las encuestas razonablemente diseñadas y aplicadas pueden dar resultados diferentes.
Un recurso perfectamente válido en investigación puede tener complicaciones si se utiliza como principal mecanismo de selección de candidatos.
En la próxima semana se habrán realizado las encuestas necesarias para definir a los candidatos de las dos principales fuerzas políticas, el Frente de Oposición y Morena, y el 3 y 6 de septiembre respectivamente se darán a conocer los resultados.
La selección de candidatos para cargos de elección popular es una decisión políticaNo se puede perder de vista ese hecho.
Una encuesta no es una elección, y mucho menos una elección constitucional.
Los procesos electorales implican la posible asistencia de toda la lista nominal de electores, pero sobre la base de la decisión de los ciudadanos de ir a votar.
Una encuesta implica la preparación de una muestra, es decir, una parte razonablemente representativa de un universo. Y en ese proceso de fabricación puede haber discrepancias entre las distintas empresas que los fabrican.
Será un gran desafío para las encuestas y encuestadores, que el resultado de estos procesos sea satisfactorio para los participantes.
Aunque la realidad es que más que para los encuestadores, el mayor desafío en este proceso será para los políticos y los ciudadanos.
Espero que salga bien.
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