
Siri y Alexa se han colado en nuestras vidas: nos acompañan en nuestra teléfonos inteligentesaltavoces inteligentes, sistemas de navegación y dispositivos domóticos. Son asistentes virtuales muy útiles en muchos contextos. Por ejemplo, para utilizar nuestros teléfonos mientras cocinamos o para facilitar el acceso a internet a personas con diversidad funcional. Sin embargo, su uso no está exento de riesgos. Algunos, que quizás no sepamos.
¿Hasta qué punto arriesgamos nuestra privacidad con ellos? ¿Realmente nos importa perder nuestra privacidad?
El lado B de los asistentes virtuales
Dada la variedad de dispositivos en los que se incorporan, es difícil tener cifras precisas sobre la penetración de los asistentes virtuales en la actualidad. En el mercado americano, más del 50 por ciento de los hogares ya cuentan con un altavoz inteligente y en España las cifras rondan el 7 por ciento.
Hablamos sobre asistentes virtuales que funcionan con un conjunto de sistemas y algoritmos que reconocen el lenguaje natural y realizan diferentes tareas. Pero, además de recoger datos personales del mismo modo que otras aplicaciones, estos asistentes recogen un tipo de información especialmente sensible: las grabaciones de voz.
Aunque están diseñados para activar solo cuando se mencionan términos clave (“Hola Siri”, “Alexa”), estos términos no siempre se detectan correctamente y los dispositivos pueden despertar entre 20 y 40 veces en un día. Como resultado, rRealizan grabaciones de entre 6 segundos y 2 minutos antes de desconectarse.
¿Qué sucede en esos casos? Las empresas desarrolladoras tienen permiso para escuchar estas grabaciones (recordemos, realizadas en nuestros salones, cocinas y dormitorios) con el fin de mejorar sus algoritmos. En algunas ocasiones estas grabaciones han sido cedidas a terceras empresas, e incluso filtradas a la prensa, con el consiguiente revuelo.
¿Nos preocupa nuestra privacidad… o no tanto?
Según datos del CIS, al 75 por ciento de los ciudadanos españoles les preocupa la protección de sus datos. Sin embargo, no siempre actuamos coherentemente y no hay evidencia de que premiemos o utilicemos en mayor medida aquellas aplicaciones que son más transparentes o respetuosas con nuestros datos.
Este fenómeno, denominado “la paradoja de la privacidad”, tiene diferentes explicaciones:
- Conocemos los riesgos, pero los asumimos porque el servicio que nos ofrecen nos es útil. Alternativamente, y de forma más irracional, porque los beneficios que obtenemos son inmediatos, mientras que los riesgos de seguridad son costes futuros.
- No somos conscientes de esos riesgos y utilizamos esos servicios sin conocer las posibles consecuencias.
Estudiando la paradoja de la privacidad
Para esclarecer cuál de estas dos posibilidades predomina, la Universidad Pública de Navarra ha iniciado una investigación –pendiente de publicación– que mide en la red social Twitter el impacto de las noticias positivas y negativas relacionadas con la privacidad de los asistentes virtuales.
El objetivo no es otro que arrojar luz sobre la paradoja de la privacidad: si la noticia tiene un impacto significativo en el tipo de conversación generada, será evidente que los usuarios no eran conscientes previamente de estos riesgos.
Para ello, este proyecto ha generado una base de datos de dos años de tuits en los que se mencionan los asistentes de Google, Apple y Amazon (más de 600.000) y la ha cruzado con una base de datos de noticias positivas y negativas sobre los asistentes de este periodo. A continuación, se estudió el volumen de conversación antes, durante y después de la noticia, así como el sentimiento medio expresado por esos tuits (según el tipo de lenguaje utilizado).
Se observó que, en general, los aspectos relacionados con la privacidad no están muy presentes en la conversación: solo se mencionan en un 2 por ciento de los casos, aunque esta cifra se duplica en el caso de Apple, marca que pone mayor énfasis en la privacidad. el procesamiento de datos personales.
Además, las noticias negativas sobre privacidad tienen un fuerte impacto, ttanto en el volumen de conversación como en el sentimiento medio, que se vuelve más negativo. Las noticias positivas no tienen ningún efecto. Además, el impacto de las noticias negativas es mucho más fuerte para Apple que para Google, lo que indica que tomar una posición sobre la privacidad tiene sus riesgos, ya que los usuarios reaccionarán de forma más negativa ante problemas relacionados con este ámbito.
Por lo tanto, los resultados de esta investigación indican que los usuarios no son conscientes de los riesgos que asumimos y reaccionamos muy negativamente cuando se exponen. Esto nos deja con dos conclusiones principales:
- Las personas deben ser más activas en la recopilación de información sobre los servicios que utilizamos.
- Las administraciones deberían asumir un mayor protagonismo en la formación y seguimiento de los asistentes virtuales, ya que es poco probable que las plataformas sean las que mejor informen a sus usuarios.
La nota original se encuentra en la liga: https://theconversation.com/ok-google-de-verdad-me-importa-mi-privacidad-197494.
Por Mónica Cortiñas, Profesora Asociada de Marketing e Investigación de Mercados, Universidad Pública de Navarra.
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