mié. Abr 15th, 2026

En la tragedia de Acapulco y municipios aledaños, la deficiencia gubernamental de los tres niveles de gobierno debe analizarse en tres momentos; antes, durante y después de que el huracán Otis de categoría 5 azotara la joya de la corona turística de Guerrero con una furia sin precedentes.

Los hechos reales obligan a observar la ineptitud del gobierno federal al alertar a la población sobre la inminente llegada del huracán, ya que el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos comenzó a emitir las alertas correspondientes al gobierno mexicano desde las 2 de la tarde del martes. el día 24 y luego advirtió que el huracán anticipaba un escenario de pesadilla, con un pronóstico sumamente destructivo para Acapulco.

El presidente López Obrador dice que envió un tuit a las 8:25 de la noche alertando a la población, como si la gente del puerto de Acapulco o de la zona montañosa debiera estar al tanto de esta red social del presidente.

Al menos, desde la tarde del 24 y luego el 25, se tuvieron que utilizar todos los medios de comunicación públicos para emitir alertas constantes, así como las granjas de robots que tienen para atacar a sus adversarios políticos, debió ser utilizado para lanzar la alerta masiva del peligro inminente que enfrentaban los habitantes de Acapulco.

Si consideramos que el huracán ingresó al puerto a medianoche, entonces hubo tiempo suficiente para movilizar a la población y turistas a lugares más seguros para evitar principalmente la pérdida de vidas humanas, mientras se acuartelaba a la Armada y al Ejército en el puerto. y con ello desplegar protocolos de protección a la población antes, durante y después del impacto del meteoro.

El gobierno federal, el de Guerrero y el de Acapulco no protegieron la vida de las personas y no solo eso, sino que incentivaron el robo con la justificación de apoyar a la población local, incentivando el robo de cajeros automáticos, motocicletas, pantallas de televisión. La televisión, en general, fue cómplice del saqueo generalizado.

Una cosa es el robo con protección oficial y otra el hurto en artículos de primera necesidad.

La conversión de tormenta tropical a huracán categoría 5 no tuvo precedentes, eso sí, como también lo fue la incapacidad de los tres niveles de gobierno de responder de manera inmediata para alertar a la población con todos los medios públicos a su alcance.

En otros desastres naturales, las concesionarias de medios en manos privadas responden inmediatamente cuando el gobierno les solicita enviar mensajes de alerta a la población. En este caso no hubo ningún operativo desde la Presidencia de la República ni el Ministerio del Interior, donde está a la cabeza Luisa María Alcalde, las Fuerzas Armadas o el Ministerio de Seguridad Ciudadana.

Absolutamente nadie del gobierno de la 4T actuó para activar los protocolos de protección a la población civil, activando en un primer paso a todos los medios de comunicación públicos y privados, para lanzar mensajes alertando a los vecinos de Acapulco y otros municipios de Guerrero.

Ya durante el brutal impacto del huracán en las costas del estado poco se pudo hacer, sobre todo porque las Fuerzas Armadas, tanto la Armada como el Ejército, no estaban preparadas ante el meteoro en la zona afectada, como ocurrió en ese mismo lugar. en otras ocasiones, la más reciente en 2013.

Después de la tragedia resultó patético, por decirlo elegantemente, observar las imágenes donde el presidente quedó atrapado en el barro en su viaje a Acapulco, exponiendo la figura presidencial con improvisaciones en logística por parte del Ejército.

Si López Obrador hubiera querido llegar a Acapulco un día después de la tragedia, podría haberlo hecho sin ningún problema, volando hasta un lugar cercano al puerto y luego accediendo al lugar por vía terrestre, sin embargo, prefirió ir por carretera desde la Ciudad de México. , a sabiendas de que la Autopista del Sol y la vía libre estaban bloqueadas.

Ya en Acapulco, el presidente López Obrador hizo un recorrido en una “staquitas” y dejó de contar, en lugar de quedarse varios días y desde allí hacer su trabajo matutino para informar sobre el rescate de los sobrevivientes y el apoyo a las víctimas, además de los avances en el suministro de alimentos y agua, al tiempo que se agilizan las reparaciones de la red eléctrica, agua potable, telefonía e internet.

Los equipos médicos siguen brillando por su ausencia.

Después de 76 horas o más del huracán, se intenta disimular el número de muertos y la búsqueda de supervivientes en el mar no ha comenzado, ante los reportes de pescadores y barqueros que afirman la desaparición de al menos 80 de sus compañeros.

Ante la peor tragedia que ha vivido el país a causa de los huracanes, el peor gobierno tuvo niveles de incompetencia sin precedentes para afrontar este tipo de desgracias y eso, sin duda, ha contribuido a que la desgracia adquiera tintes dantescos.

Sin Fonden y con funcionarios públicos ineptos como la gobernadora Evelyn Salgado, la presidenta municipal Abelina López, ambas de Morena, quienes aparecieron en la escena pública luego de 48 horas del incidente y mostrando abierta complicidad con los saqueadores, ya que sin duda la recuperación tardará varios años, salvo la intervención de la sociedad civil y el sector empresarial.

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