
Santiago Abascal (izquierda), líder de Vox; Yolanda Díaz (centro), quien lidera la coalición de izquierda Sumar; y Pedro Sánchez (PSOE), presidente del Gobierno.
En las elecciones de este domingo en España habrá tanto interés en ver qué partido tiene más votos como en saber cuál ocupa el tercer puesto.
Esto es lo peculiar del sistema parlamentario español, tan diferente de las elecciones presidenciales en América Latina.
De hecho, aunque no sea lo habitual, ganar no significa necesariamente gobernar.
Se espera que los partidos tradicionales, el Partido Popular (PP, centro-derecha) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE, centro-izquierda), vuelvan a ser los más votados.
Pero la clave puede estar en manos del partido que quede en tercer lugar, puesto que se disputan el partido de extrema derecha Vox y la coalición de izquierda Sumar.
Según las últimas encuestas difundidas a principios de esta semana, cuando se impuso un veto informativo por normas de campaña, el PP se perfila como posible ganador del proceso, pero no alcanzaría la mayoría absoluta de 176 escaños (la mitad más 1 de los 350 que componen el Congreso de los Diputados) necesarios para lograr la investidura, por lo que de cumplirse ese escenario -en principio- necesitaría el apoyo de Vox.
Un eventual acuerdo para formar un Gobierno de coalición entre el PP y Vox -encabezado por Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal, respectivamente- implicaría que por primera vez desde el inicio de la democracia habría un partido de extrema derecha en el gabinete ministerial.
Aunque la primera se presenta como la opción “más probable”, según las encuestas, los analistas no descartan que el PSOE pueda quedarse en el palacio de La Moncloa, pero necesitando el apoyo de Sumar para formar una coalición de centro-izquierda, como la mantenida hasta ahora entre el PSOE y la coalición Unidas Podemos, disuelta el pasado mes de junio y de la que Sumar es heredera.
Así, los resultados obtenidos por Vox y Sumar, los dos partidos que luchan por el tercer puesto en las encuestas, podrían ser clave para determinar si el próximo Gobierno en España es de centroderecha o de centroizquierda.
A principios de semana, la consultora Eurasia Group estimó en un 70% la probabilidad de que haya un gobierno de centroderecha y en un 30% la posibilidad de que gobierne un centroizquierda.
Del multipartidismo a la repolarización
No ha sido extraño que en España el oficialismo requiera de otros partidos para lograr la investidura.
Margarita Leóncatedrático de Ciencias Políticas de la Universitat Autònoma de Barcelona, explica que este país se caracterizó por tener un “bipartidismo imperfecto” en el que hubo muchos gobiernos del PP o del PSOE con mayoría absoluta, pero también ha habido otros que requirieron el apoyo de partidos minoritarios (sobre todo autonómicos y nacionalistas), aunque estos no consiguieron sumarse a posiciones de gobierno.
“Este bipartidismo imperfecto se rompe a partir de 2015, cuando aparecen nuevos partidos como Podemos. [izquierda] y Ciudadanos [centroliberal] a nivel estatal, y los dos grandes partidos sufren mucho”, recuerda León.
Históricamente, PP y PSOE suponían en torno al 80% de los votos, pero han caído en la última década a menos del 50%. en las elecciones de 2019, que, en consecuencia, dieron paso al primer gobierno de coalición de la era democrática (el actual PSOE y Unidas Podemos).
Carmen Beatriz Fernández, consultora y profesora de Comunicación Política en la Universidad de Navarra y Pforzheim (Alemania), señala que a partir de 2016 el sistema “había pasado de un sistema bipartidista a un sistema cuatripartidista e incluso a un sistema quinquenal”.
Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo son los dos aspirantes con más posibilidades de ocupar La Moncloa.
Tras las elecciones autonómicas y municipales del pasado mes de mayo, cuyos resultados desfavorables para el PSOE impulsaron al presidente Pedro Sánchez a convocar elecciones generales anticipadas, parecía que este sistema pluripartidista iba a seguir vigente.
Sin embargo, puede haber sorpresas.
“Parecía que íbamos a estas elecciones en un escenario de debilidad de los dos grandes partidos y que, por tanto, no habría mayorías absolutas, sino que haría falta una coalición, como ha sido este último Gobierno. Pero, como las cosas van evolucionando, eso ya no está tan claro”, dice León.
Carmen Beatriz Fernández explica que tanto por los resultados de las elecciones autonómicas de mayo -en las que PP y PSOE sumaron el 60% de los votos- como por la evolución de las encuestas en campaña, parece que vuelve el histórico bipartidismo.
“El PP y el PSOE vuelven a crecer y probablemente sumen más de ese 60%”, señala el experto.
Este crecimiento se estaría produciendo gracias a la desaparición de Ciudadanos, pero también a la recuperación de espacios que habían sido ocupados por Vox y por fuerzas de izquierda.
“Las encuestas desde finales de junio muestran una clara tendencia a favor de los dos grandes partidos, PP y PSOE, en detrimento de sus aliados más pequeños y radicales: el izquierdista Sumar y el ultraderechista Vox”, apunta el Grupo Eurasia en su análisis.
Tanto el PP como el PSOE vienen pidiendo un voto útil, es decir, que el voto confluya en los dos partidos hegemónicos que lideran los bloques tradicionales de derecha e izquierda.
“Los líderes del PP le han estado diciendo a la gente: si queremos una España que no sea Sánchez, vótenme, yo me encargo. No votar por delegación a terceros, que entonces será un poco más difícil”, apunta José Luis Manfredi, profesor Príncipe de Asturias en la Universidad de Georgetown (EE.UU.) y profesor de la Universidad de Castilla – La Mancha.
Entre el gobierno “Frankenstein” y el “gobierno Francostein”
Yolanda Díaz está al frente de la coalición Sumar, heredera de la extinta Unidas Podemos.
La coalición que ha mantenido a Sánchez en La Moncloa ha sido cuestionada por sus adversarios como un gobierno o alianza “Frankenstein”, por sobrevivir gracias al apoyo activo o pasivo no solo del PSOE o Unidas Podemos (ahora Sumar), sino también de grupos independentistas y nacionalistas catalanes y vascos.
Curiosamente, el nombre de “gobierno de Frankenstein” lo acuñó en 2019 Alfredo Pérez Rubalcaba, antecesor de Pedro Sánchez en la secretaría general del PSOE.
Según Margarita León, esa coalición ha logrado un balance positivo en el manejo de sus políticas y, especialmente, en el manejo de crisis como la pandemia del covid-19 y la guerra en Ucrania.
El experto advierte, sin embargo, que no todos los resultados han sido buenos.
“El nivel de vida de la gente, en general, ha empeorado. Hay un problema muy importante de pobreza relativa y extrema en España. Pese a políticas como la subida del salario mínimo interprofesional, con la llegada de la inflación esta mejora queda prácticamente anulada, por lo que tampoco se pueden hacer discursos triunfalistas”, apunta.
La alternativa a esa coalición sería un “gobierno de Francostein”, término utilizado por los politólogos británicos Paul Kennedy y David Cutts para referirse a la alianza PP-Vox ya que supone el regreso de la extrema derecha al poder en España por primera vez desde la muerte de Francisco Franco.
Esta coalición de gobierno ya es real en el Ejecutivo de algunas regiones españolas tras las elecciones municipales de mayo.
León considera que el triunfo de esta opción podría afectar negativamente a algunas políticas concretas como las relacionadas con la igualdad de género y la inmigración, temas clásicos de la extrema derecha en los que se ha centrado Vox.
“Hay mucha evidencia empírica que muestra que cuando esto sucede, lo que acaba consiguiendo la extrema derecha es que la derecha más moderada se mueva hacia posiciones más restrictivas en algunas áreas de política pública”, señala.
Carmen Beatriz Fernández, por su parte, considera que el impacto de Vox en una coalición de gobierno estaría limitado por el marco europeo en el que se inserta España.
“Las políticas públicas en España y en Europa en general tienen muy poco juego porque tienes líneas estratégicas y líneas macro que las define Europa y el Banco Central Europeo. En política fiscal y política monetaria, que son dos ejes vertebradores de las políticas públicas, se puede hacer muy poco”, apunta.
Es de Giorgia Melonila primera ministra de Italia, que llegó al poder en 2022 con un programa de extrema derecha similar al de Vox que ha moderado una vez al frente del Gobierno.
España va a unas elecciones en las que es muy probable que el partido ganador necesite apoyos adicionales para gobernar.
Fernández también indica que dada la evolución de las encuestas de las últimas semanas, no se puede descartar un escenario en el que, por ejemplo, aunque el PP no consiga la mayoría absoluta de escaños, sí consiga un número suficientemente elevado que le permita formar un gobierno minoritario sin la presencia de Vox, gracias a la abstención de otras fuerzas políticas minoritarias o incluso del PSOE.
En España, para que un gobierno preste juramento en primera votación en el Parlamento necesita 176 votos. Pero, si no lo consigue, puede presentarse a una segunda votación en la que le basta con tener más votos a favor que en contra.
Eurasia Group considera que esta posibilidad podría hacerse realidad si el PP obtiene entre 155 y 160 escaños y estima en un 15% la probabilidad de que este escenario se materialice.
Por el contrario, las posibilidades de que continúe una coalición de izquierdas PSOE-Sumar serían del 30% y de que se forme una de derechas del 55%.
Así, las posibilidades de que Vox o Sumar acaben formando parte del próximo Gobierno parecen altas, si no fallan las encuestas.
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