lun. Abr 6th, 2026

Es la pregunta que se hacen muchos columnistas y analistas de medios, pero también la hacen muchas personas que hace apenas un par de meses estaban contentas con el xochilismo que había irrumpido en el proceso de selección del Frente para la candidatura presidencial. Lo que para muchos fue un fenómeno electoral, terminaron por aceptarlo como un simple efecto mediático y de red. Lo que antes se llamaba “mat flare”. Es muy probable que la propia Xóchitl y sus promotores no esperaran que “el efecto” tuviera el gran impacto que tuvo y que no hubieran planeado nada. El resultado está a la vista.

Por supuesto, una campaña presidencial competitiva no es fácil, pero creer que el tiempo arreglará las cosas es un error. Es correcto decir que Claudia tiene ventaja, pero no pierde el tiempo. De un lado u otro deja sentir el diseño de su campaña. Que si ya se unió a fulano de tal, que si ya tiene un equipo trabajando en su propuesta y, en el caso de Xóchitl, ni siquiera sabemos quién está en su campaña. Es cierto que esto acaba de empezar oficialmente, pero era para tener cierta claridad. Una campaña no es sólo el candidato, el candidato, también son los que conforman el apoyo. Arturo Zaldívar puede parecernos un tipo sin escrúpulos, un sujeto infantilizado por él mismo, un hombre con vocación de lacayo, sí, pero ya es parte de los rostros de Claudia y eso a muchos de los lopezobradoristas les encanta. Mientras tanto, Xóchitl le pide disculpas alito Moreno por haber deslizado que estaba impresentable.

Es injusto culpar en este momento a quien porta la candidatura. Está claro que Xóchitl hace lo que puede y con entusiasmo. Pero está claro que o no ha tomado decisiones o las que ha tomado no son muy buenas. Hay quienes dicen que los partidos lo abandonaron, que los de la sociedad civil no van más allá de la buena voluntad y que no tienen peso. También se dice que a Claudio les preocupa más la salida de Samuel que el distanciamiento de Claudia con ellos (aunque, a decir verdad, tienen razón en preocuparse por Samuel, ya que su inclusión en la campaña también marca la participación de otra mujer en la campaña). carrera: Mariana, la esposa del candidato naranja).

No es lo mismo ser candidato desde hace dos meses y haber decidido concursar hace tres meses que haber sido candidato durante dos años y haber decidido concursar hace cinco años. Xóchitl tiene muchas cosas positivas como candidata, pero algo le falta a su campaña, que está estancada. Es cierto que tiene la oportunidad de recuperar el tiempo perdido, pero requiere tiros de precisión, no puede echarse atrás porque dijo tal cosa o tuiteó tal cosa. Ella tampoco puede considerarse una mujer de izquierda progresista y ser la candidata del PAN. A la gente no le importa si es de izquierdas o de derechas, sino que esté definida, que diga lo que quiere y, sobre todo, lo que no quiere. Hoy el centro está borrado. El xochilismo puede ser un bando, pero hay que definirlo.

Por ahora el xochilismo es un desorden.

En definitiva, comenzaron las precampañas y, en la realidad, las campañas. Junto a este inicio, comenzará a surtir efecto la conversación pública sobre las elecciones y eso influirá en las encuestas. Ojalá Xóchitl sepa tomar las decisiones correctas y retomar el efecto de hace un par de meses, porque, como se dio cuenta, hay millones de personas que pueden responder al llamado correcto. Veamos qué pasa en los próximos días, porque la inclusión de Samuel puede darle un giro diferente al certamen. Puede volverse bueno.

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