jue. May 14th, 2026

Desde que se decretó la inconstitucionalidad de la maniobra que pretendía prorrogar la Presidencia del Ministro Zaldívar al frente de la SCJN, supimos que el lunes 2 de enero de 2023 los integrantes del pleno tendrían su cónclave para designar al sucesor o sucesor. Nadie imaginó, sin embargo, que dicho traspaso estaría envuelto en otra polémica igualmente grave, como la que rodea al plagio de la tesis de licenciatura en la que se ha visto envuelto el ministro Esquivel.

La efervescencia no puede ser mayor, ya que la ministra forma parte de las cinco candidaturas que serán sometidas a votación del pleno en la sesión inaugural del próximo 2 de enero, que difícilmente se desarrollará en un contexto normal, por los indicios existentes sobre su persona. En consecuencia, los escenarios que se vislumbran no tienen precedentes ya que no hay registro de que algo similar haya sucedido en el pasado. Quizás el escenario más obvio, pero aparentemente no factible, es que en cualquier momento y hasta el inicio de la sesión, la ministra retire públicamente su candidatura, lo que llevaría a la votación de la sesión por las cuatro candidaturas restantes.

De no darse dicho declive, el panorama se vuelve más complejo, pues en el poco tiempo que resta, aun si la UNAM tomara medidas adicionales a las que ya tomó -mostrando las coincidencias de las tesis, convocando a los autores, jurados y asesores, o exhibiendo los documentos que acreditan el proceso de aprobación de la tesis conforme al Reglamento de Examen-, disipando así ciertas dudas sobre el autor original, su actuación aún no sería definitiva pues para ello quedarían pendientes algunas fases previstas por la normativa interna. agotarse, de la normativa vigente en ese momento, la cual deberá ser dirigida ante el respectivo Comité de Integridad Académica y Científica.

El peor escenario para la autoridad e imagen pública de la SCJN es el que resulta de forzar la elección para el 2 de enero, dentro de un mecanismo opaco que no permite identificar quién vota por quién, sin haber resuelto esta lamentable controversia jurídica. previamente y bajo el principio de máxima transparencia. Girar para otro lado, como si nada, solo servirá para enterrar las dudas que permean la opinión pública, hiriendo la presunción de inocencia que debe acompañar a las personas involucradas hasta que haya un pronunciamiento final por parte de las autoridades competentes. El daño podría ser aún mayor ante la posibilidad de que la ministra Esquivel resultara elegida presidenta, y que luego se confirmara que cometió plagio, lo que obligaría al pleno a verse obligado a separarla de sus funciones por “causa grave y justificada” como dice el arte. 33 del Reglamento, sin perjuicio de las responsabilidades de otra naturaleza que de él pudieran derivarse. Incluso si se eligiera uno de los cuatro candidatos adicionales, el nombramiento podría quedar marcado por su falta de equidad si se probara con el tiempo la inocencia del ministro.

Dado que quedan pocas horas para esa sesión, es necesario prever algunas soluciones que garanticen que la elección se llevará a cabo hasta que se resuelvan definitivamente las dudas existentes sobre el plagio, de manera que todas las candidaturas concurran a dicha votación en igualdad de condiciones. . términos.

No existen reglas que guíen qué hacer ante este dilema. No cabe duda que el mandato del Ministro Zaldívar debe terminar el 31 de diciembre. Ante este escenario, la interpretación de los arts. 11 y 13 de la LOPJF parecería sugerir que lo más adecuado es que el pleno opte por designar una “presidencia provisional” en caso de que se prevea que tal controversia pueda resolverse en unas semanas, que recaería en el ministro decano (Rebolledo Moreno).

Aunque también podría preverse la adopción de un Acuerdo General del Pleno en el que se estipule una “presidencia interina” que corresponde a quien genere el consenso -a excepción de Aguilar y Zaldívar, que ya no pueden serlo-, y que por ningún motivo razón podría extenderse más allá de los seis meses.

El daño a la autoridad, imagen e independencia de la SCJN se ha recrudecido en las últimas semanas, y corresponde a los ministros demostrar que están a la altura y que son capaces de superar estas vicisitudes a través de una decisión meditada que salvaguarde la papel institucional que está llamado a desempeñar, el ordenamiento jurídico establecido y los derechos de todas las personas involucradas en este episodio, solicitantes o no.

El autor es investigador y académico de la Facultad de Derecho de la UNAM.

Twitter: @CesarAstudilloR

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