vie. May 8th, 2026

A nivel internacional, desde 1996 se lleva a cabo una campaña para dar cuenta de los problemas de salud que puede ocasionar el ruido: desde pérdidas auditivas momentáneas hasta permanentes, este contaminante puede tener efectos nocivos en humanos y animales.
Esta campaña se realiza año tras año el último miércoles de abril y fue establecida por primera vez por el Center for Hearing and Communication de Estados Unidos, extendiéndose rápidamente al resto del mundo.
El objetivo no se limita a concienciar sobre las consecuencias negativas del ruido, sino que también promueve alternativas para reducir este problema de contaminación invisible a través de diversas estrategias, incluidas acciones individuales.

conociendo al enemigo

Para combatir el ruido es necesario conocerlo: este elemento se puede definir como un sonido que, por su intensidad, daña el órgano auditivo; el daño difiere de persona a persona, aunque hay algunas generalidades.
Hacerse una idea del daño que provoca el ruido es posible teniendo en cuenta la medida por la que se conoce su intensidad, los decibelios (dB); la exposición constante a sonidos por encima de 80 puede causar problemas.
¿Cómo tener una referencia de la intensidad de los decibelios? Mientras que los susurros rondan los 30, el motor de una cortadora de césped oscila entre 80 y 89 y los disparos son 140.
Otros ruidos que tienen más de 80 y que en consecuencia se vuelven nocivos para la salud son los producidos por el tráfico, los aires acondicionados, las motosierras, las carreras de autos y escuchar de cerca una sirena.
Algunas de las claves para detectar sonidos de alta intensidad son sentir dolor o zumbidos en los oídos; no es posible mantener una conversación, porque el ruido la cubre y otros sonidos se escuchan disminuidos o menos intensos.

Efectos dañinos

Una de las consecuencias de la contaminación acústica es la pérdida de audición, que puede ser temporal o permanente dependiendo de la sensibilidad de cada persona, la intensidad del ruido y el tiempo de exposición.
Sin embargo, los estudios han demostrado que las consecuencias negativas de este problema van más allá de la pérdida momentánea de audición y sordera, pudiendo incluso inducir otros problemas fisiológicos.
Algunas alteraciones que puede provocar la contaminación acústica derivan en la presión arterial, cambios en el sueño, en el proceso digestivo e incluso afectan al crecimiento del feto, y aunque en ocasiones puede no representar un problema en ninguno de los campos expuestos anteriormente, puede contribuir a algunos malestar psicológico manifestado por signos de irritabilidad.

Medidas preventivas

Debido a la escasa divulgación de los problemas de salud que puede causar la contaminación acústica, no se han visibilizado algunas de sus consecuencias, por lo que los afectados no siempre conocen el origen ni las soluciones a sus molestias.
A pesar de la hasta ahora inevitable exposición a los innumerables ruidos de la vida moderna, es posible implementar algunas medidas preventivas ante posibles daños a nuestra salud causados ​​por la exposición a sonidos de más de 80 decibelios.
El mecanismo de afrontamiento más simple es probablemente el uso de tapones para los oídos u orejeras con cancelación de ruido en entornos que se sabe que son problemáticos: estadios de fútbol, ​​aeropuertos, calles concurridas y fábricas.
Si no tienes a mano tapones u orejeras, lo mejor es mantener una distancia que permita que el sonido no llegue donde tú estás con toda su intensidad.
En caso de haber estado expuesto al ruido sin ningún tipo de protección, lo mejor es tomar descansos que permitan que el órgano auditivo se relaje; Como se puede ver, a pesar de haber estado en un ambiente ruidoso, aún es posible protegerse

Datos de impacto

Solo en Estados Unidos, alrededor de 40 millones de personas tienen algún tipo de pérdida auditiva provocada precisamente por haber estado expuestas a un sonido de una intensidad considerada peligrosa.
Además, uno de cada cuatro estadounidenses que reportaron una audición buena o excelente en realidad tenía algún tipo de pérdida auditiva como resultado de la exposición a altos niveles de ruido.
Se destaca que más de la mitad de los adultos que reportaron daño auditivo no realizaban ningún trabajo ruidoso, lo que implica la necesidad de protegerse independientemente de que se trabaje en un lugar de riesgo.
La pérdida auditiva es un problema crónico tan actual que ocupa el tercer lugar entre las enfermedades crónicas más comunes en los Estados Unidos, lo que hace que sea más común reportar pérdida auditiva que diabetes o cáncer.

Hacer
En 2022, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó seis recomendaciones para que en lugares y eventos de entretenimiento se lleve a cabo una “escucha segura” que no ponga en riesgo la salud auditiva del público:
La medida del nivel sonoro debe ser de 100 decibelios.
Registre los niveles de sonido con equipos que puedan calibrarlos.
Optimice tanto la acústica como los sistemas de sonido para garantizar la calidad y la seguridad de una escucha segura.
Proporcionar al público protección auditiva individual con instrucciones de uso.
Tenga áreas tranquilas en estos eventos para permitir que los oídos descansen y así reducir el riesgo de daño.
Capacitar a los trabajadores con información sobre la contaminación acústica.

Fuentes:
Gobierno de México
Fundación Aquae
Cigna
Organización Mundial de la Salud

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