mié. Ago 12th, 2026

Síndrome de la emboscada. Con esta frase, el embajador John Feeley describe el estado de la relación bilateral entre México y Estados Unidos. Con más de 30 años de experiencia en el Departamento de Estado, Feeley fue gerente comercial de la embajada de Estados Unidos durante parte del sexenio de Felipe Calderón. En una entrevista para mi programa de televisión “Gabinete de Seguridad”, entrevista que se transmitió mayoritariamente en la mañana de esta semana a pedido del presidente López Obrador, Feeley narró cómo, desde 2010, un agente de la DEA no compartió su conversación con Sergio Villagrán. , “El Grande”, quien le había brindado información que vinculaba a Genaro García Luna con el Chapo Guzmán. En la entrevista, el embajador Feeley asegura que de haber tenido esta información (la misma que detalló el agente Miguel Madrigal cuando declaró en el juicio de García Luna), habría tomado las medidas necesarias para limitar el daño y desvincularse del Secretario. Cabe recordar que el Gobierno de Estados Unidos aportó millones y millones de dólares en equipamiento y capacitación, a través de la “Iniciativa Mérida” para apoyar a García Luna en la creación de la Secretaría de Seguridad Pública y la Policía Federal.

Y es que, como han subrayado muchos analistas en las últimas semanas, y me incluyo entre ellos, no solo están enjuiciando a García Luna, también está en la picota pública la relación de seguridad bilateral de los últimos 30 años. Al igual que en México, en el gobierno de Estados Unidos surge la pregunta de quién sabía y por qué seguían trabajando con García Luna, incluso después de que éste dejara la Secretaría de Seguridad Pública en 2012. Obviamente los funcionarios estadounidenses que tramitaron la visa y la eventual ciudadanía de el ahora condenado en Nueva York no tenía la información que tenía la DEA, de lo contrario no le habrían proporcionado los documentos necesarios que le permitieron vivir en Estados Unidos hasta su arresto y detención.

Y ahora en México y Estados Unidos seguirá la cacería para identificar quién sabía, por qué no se denunció, quién se benefició y quién asumirá los costos políticos. El senador Chuck Grassley exigió que en menos de un mes el FBI y la DEA entreguen todos los videos, audios y documentos donde se hace referencia a García Luna. Seguramente el Departamento de Estado buscará dar largas ante el reclamo de los legisladores. Como explicó el presidente López Obrador, todos tenemos que esperar a la audiencia de junio para que no solo se defina la sentencia que recibirá el condenado, sino que muchos estarán esperando para saber si García Luna estuvo dispuesto a cooperar con las autoridades.

En la última parte de la entrevista con John Feeley, que no fue transmitida el matutino del presidente López Obrador, el embajador responde una pregunta fundamental: ¿Qué pasará con la relación bilateral tras el juicio a García Luna? En México se va a vivir el síndrome de la emboscada”, respondió el invitado: después de cooperar con los estadounidenses, los funcionarios mexicanos estarán cuestionando cuándo estos “pinchi gringos” me perseguirán utilizando información que les ha proporcionado el gobierno mexicano. A la luz de los operativos Rápido y Furioso, la detención del general Salvador Cienfuegos y ahora el juicio a García Luna, la desconfianza definirá el futuro de la relación bilateral. Esto se está traduciendo en un grave deterioro de la cooperación y coordinación entre ambos países, desde hace al menos ocho años.

Y las investigaciones continuarán en ambos países. En Estados Unidos, las agencias tendrán que responder ante legisladores republicanos y demócratas por el apoyo de millones y millones de dólares del erario que recibió México, dinero que argumentarán fue tirado. Dado el cierre en la relación, tampoco sorprende que entre las soluciones que nuevamente surjan de los legisladores estadounidenses esté que las organizaciones criminales en México sean declaradas como terroristas.

Obviamente, es una solución política que puede no tener un impacto inmediato en el enjuiciamiento de los “terroristas” mexicanos que están traficando fentanilo a los Estados Unidos y están provocando la muerte de un número récord de jóvenes. Pero el impacto sería político. En 2024 se realizarán elecciones en Estados Unidos. Y todo indica que el fentanilo, la seguridad fronteriza y el tema migratorio definirán quién será el próximo presidente. Y en ausencia de cooperación, todo lo que queda es la pantomima y el síndrome de la emboscada.

Leer la nota Completa

Metro

By Metro

METRO es un sitio web internacional en donde destacan las noticias más relevantes de hoy, actualidad y diversos temas como deportes, politica, economía y más. Con información veráz y acertada en cada noticia de todo el mundo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *