lun. Jun 8th, 2026

El escándalo de la ministra Yasmín Esquivel por el plagio de su tesis ha llegado a una encrucijada que impide proceder en su contra, ya sea con el retiro de su cédula profesional y título universitario, además del cargo, pues las instituciones involucradas dicen que hay un vacío legal para proceder en consecuencia.

En sentido estricto, es un tanto irrelevante sancionar al infractor con una medida punitiva, cuando la sociedad y los principales colegios de abogados del país han criticado el plagio, no sólo por ser miembro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, sino por las consecuencias que deriva en la comunidad universitaria que tiene como uno de sus objetivos graduarse cumpliendo con todos los requisitos establecidos por las escuelas de educación superior y más por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que es una de las más exigente requisitos para lograr el sueño anhelado.

La defensa que ha pretendido hacer el presidente López Obrador de la ministra es absurda y carente de fundamentos legales y éticos, además de buscar victimizarla al ser atacada por la “mafia conservadora”.

Podrán decir misa, pero el ministro ya lleva el estigma de operar en el terreno de la ilegalidad y la torpeza.

Especialistas en derecho dicen que en todos los asuntos de la suprema corte en los que ella intervenga, serán altamente cuestionables y quedarán sin efecto porque, técnicamente, cuando la UNAM reconoce el plagio, la ministra no califica para ser abogada.

Más allá de las cuestiones jurídicas y sus consecuencias jurídicas, está el hecho de que con el paso del tiempo se habrá registrado la conducta de Yasmín Esquivel al tratar de justificar lo injustificable, el plagio de su tesis, para proceder a presentar su examen profesional que acreditó ella como licenciada en derecho.

El síndrome de los servidores públicos inexpertos e inmaduros es que se suben a un ladrillo y se marean o creen que se van a quedar en el cargo por el resto de su vida.

En una democracia, las victorias y las derrotas no son para siempre, como lo es la permanencia de los funcionarios, muchos de los cuales dejarán de prestar sus “valiosos servicios a la nación” el 30 de septiembre de 2024 y otros, como el cuestionado ministro, lo harán aún más años, pero al final del día dejarán de “mamantar de la ubre oficial”.

Para los egresados ​​universitarios, en especial la UNAM, es una afrenta que haya salido a la luz el plagio de una tesis y, sobre todo, porque se trata de un ministro que debe ser modelo de conducta y comportamiento moral y ético. , tanto en su comportamiento profesional como en su vida personal.

Hay miles de estudiantes de educación superior que no se han graduado precisamente porque les falta su tesis profesional, por eso la UNAM y la mayoría de las universidades del país ofrecen otras opciones como sacar un diplomado o algunas materias extras para solucionar este problema. requisito indispensable y comparecer ante los sínodos que verifiquen la capacidad académica del aspirante.

Tenemos conocidos que con 50 años o más logran cumplir con los requisitos de tesis, idioma y examen profesional para egresar de la Máxima Casa de Estudios.

Ya que estamos en los campos de los requisitos que se exigen para egresar de la UNAM, también hay que poner en el tintero que muchas universidades privadas ni siquiera exigen a sus alumnos rendir el examen profesional y menos la tesis o los idiomas, por lo que es tiempo que la Secretaría de Educación Pública, donde la profesora Leticia Ramírez cobra al frente, esté lista para darle un empujoncito a estas instituciones académicas para que se dediquen a preparar mejor a sus egresados, en lugar de preocuparse sólo por el negocio.

Desafortunadamente, muchas familias que cuentan con suficientes recursos económicos envían a sus hijos a universidades privadas que son famosas y prestigiosas, pero que son muy laxas en cuanto a los requisitos para obtener el título. A estas universidades les mueve el interés por ‘el boleto’, ya que incluso cobran por otorgar el título, aunque el estudiante haya cumplido con todos los trámites académicos requeridos.

Un título universitario requiere probidad, credibilidad, capacidad profesional, principios morales y éticos, sin embargo, en la práctica cuántos profesionales pasan por el arco triunfal de estos requisitos y van por la vida negociando con sus clientes o sus empleadores o quienes confiaron en ellos.

Veremos en el futuro cuánto más sale a la luz en la carrera de un personaje público, que inició su andadura profesional con el plagio de su tesis y luego continuó con una montaña de mentiras para justificar lo injustificable.

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