La genuflexión halagadora que sobrevive en la llamada “clase política” no deja de asombrarme. Un grupo falto de principios, que defiende lo indefendible, que repudia la verdad, que alaba y aplaude las ocurrencias de su mesías, que defiende acérrimo la infalibilidad de sus lineamientos, por contradictorios que sean, que se humilla si esto se lo permite para avanzar. e imita a su líder desde su lenguaje hasta sus gustos y fobias. Por mi parte, no puedo dejar de observar y expresar que lo que es un disparate es un disparate; que lo evidente es evidente y que la evaluación honesta de esa obstinada realidad representa el primer paso para superar los desafíos que se nos presentan.
Abraham Lincoln expresó que: “No puedes evadir la responsabilidad de mañana evadiéndola hoy”. Hoy le toca a los ciudadanos dejar de evadir la responsabilidad que implica ser parte de una democracia, cambiar la narrativa de la indiferencia y la resignación por una de participación y ambición, establecer una relación respetuosa y a la vez asertiva en las conversaciones con quienes regir. Gobernantes que solo son fideicomisarios y administradores temporales del poder ya pesar de lo que les dice a diario su corte de aduladores, escribanos y propagandistas a sueldo, su tiempo en el poder es efímero y son seres humanos.
Después de 49 meses de historias, se acerca el momento de la rendición de cuentas de una administración federal que priorizó la campaña perpetua con una estrategia de dividir para ganar elecciones, negándose a gobernar para todo México. Ganaron unas elecciones perdiendo la unidad de una nación, socavando el presente y comprometiendo el futuro.
Esta semana López Obrador minimizó las acusaciones sobre los efectos del presupuesto insuficiente ante los accidentes en el Metro de la Ciudad de México, declarando que estos están motivados por el hecho de que “ya estamos en tiempos electorales”, adelantando el calendario legal y protegiendo a sus juego de sucesiones También reprocha a los habitantes de la Ciudad de México que hayan retrocedido “políticamente” por no haber votado por él, señalando que antes eran la vanguardia política y ahora con “fiebre de manipulación” lo han abandonado. Curioso reproche de quien la semana anterior declaró que en realidad su apoyo a los pobres era una estrategia política, destrozando en unas deplorables palabras la autenticidad de quienes proclamaban “los pobres primero”.
López Obrador en el Plan Nacional de Desarrollo fijó como meta para el final de su administración 20 millones menos de personas en pobreza y 5 millones menos en pobreza extrema. Una pandemia así como múltiples y erráticas políticas de un gobierno preocupado por recoger agravios, manifestar rencores, politiquear, reeditar la historia, insultar y polarizar hacen inalcanzable este objetivo. Para ello prometió que “la economía debería haber crecido para entonces más del doble del crecimiento demográfico”.
La población económicamente activa al tercer trimestre de 2022 era de 59,5 millones de personas según la Encuesta Nacional de Empleo y Ocupación del Inegi. Una tasa de desempleo de 3,4% y subempleo de 8,1%. Los trabajadores del sector informal sumaron 31,9 millones, una tasa de informalidad del 55,6%. A diciembre de 2022, el número de trabajadores urbanos permanentes y temporales asegurados ante el IMSS, que excluye a los trabajadores agrícolas, fue de 21 millones 105 mil 330 asegurados, un aumento de 757 mil 499 asegurados en 2022 y una disminución de 353 mil 359 en el último mes de 2022. Las expectativas de los especialistas en economía del sector privado para 2023 son 421 mil asegurados adicionales. Al cierre de noviembre de 2018 había 20.229.588 asegurados y en lo que va de la administración de López Obrador la cifra de asegurados adicionales es de 875.742, el 4,33% en 49 meses. El 4 de abril de 2020, en su quinto “Informe de Gobierno” López Obrador anunció su compromiso de generar 2 millones de nuevas fuentes de trabajo en nueve meses, el número de asegurados disminuyó en 665,479 en ese lapso.
La OIT en su Informe Mundial sobre Salarios 2022-2023 encuentra que “Con la excepción de México, en 2022 todas las economías emergentes del G20 demandan salarios mensuales promedio superiores en términos reales a la línea de base (2008). En México, los salarios reales continúan mostrando una tendencia de 7% por debajo de su valor real en 2008”.
La próxima administración debe implementar políticas públicas que incentiven la creación de empleo y aumenten las percepciones reales de los mexicanos.
El próximo gobierno enfrentará el desafío de gobernar por un solo México, superando la narrativa de la polarización y priorizando auténticamente a la población en situación de pobreza. Sin duda, los programas de transferencias deben continuar, algunos con fines asistencialistas y otros con fines de desarrollo, en ambos casos bajo reglas claras, estableciendo fines y salvaguardas específicas para superar su carácter clientelar cuyo diseño, en palabras de López Obrador, pretende para “jugar a lo seguro” en materia electoral.
Sólo a través de la creación de empleos formales bien remunerados será posible superar las cifras de pobreza.
Sólo a través de una acción ciudadana de vanguardia será posible revertir la espiral descendente en la actuación de los depositarios temporales del poder que se asumen infalibles, inescrutables e inmortales.
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