jue. Abr 16th, 2026

Entre lágrimas, destrozada, sin encontrar explicación a lo que le había pasado, con sus jugadores por el suelo, La selección de Brasil lamentó otro fracasoeliminado en cuartos de final por cuarta vez en los últimos cinco copas del mundosin excusas, empató en la prórroga en el minuto 116 en un contragolpe que nunca debió encajar y derrotado en los penaltis por Croaciapara una parada Dominik Livakovic y un tiro al poste de Marquinhos.

Ni siquiera el objetivo de neymar, en el tiempo añadido de la primera parte de la prórroga, le bastó al más campeón de todos, que luego se sintió ganador; demasiada concesión cuando se enfrenta a un adversario como Croaciaque nunca se rinde, que ha jugado cinco prórrogas en sus últimos seis clasificatorios mundialistas, que renació cuando nadie pensaba que el empate era posiblesalvo ella, relanzada por el 1-1 de Petkovic.

Croacia no es Corea del Sur. El grupo encabezado por luka modric, Eterno futbolista, tan imponente como siempre, no tiembla ante nadie. Ni siquiera contra Neymar. ni antes Vinicius. ni antes raphinha. ni antes ricardo. Desde su convencimiento, desde el rigor con el que manejaba cada espacio, desde la competitividad implacable que asumía cada jugador en cada misión en el campo, miraba a la cara a su rival, directamente, sin matices, indagaba en sus defectos y le descubría un horizonte. que ya nadie intuía en el Mundial 2022: Brasil no es imparable.

Desactivado por el sistema de ayuda arlequín, por el estudio exhaustivo que había hecho de su adversario, Croacia expulsado Brasil del paraíso que disfrutó en los octavos de final, abocados a otro tipo de partidos; tan diferente, tan ajena, en la que no basta un instante de inspiración, una aparición de neymaruna carrera de Viniciusun regate de raphinha (en el minuto 55 se cambió entre la invisibilidad que sufrió) o un remate de casemiro. Necesitas mucho más. Un plan. Una secuencia. Constancia. Un equipo, un bloque, una estructura, por encima de una individualidad o un solo desbordamiento.

Entre lágrimas, devastada, la selección brasileña lamentó otro fracaso (Foto: Mexsports)

En la primera vez, Brasil casi siempre llegaba tarde. A cada sector, a cada conjunto, a cada lucha. Sin la pelota. Y con el Tan extraño en un equipo de talento personal que Tite tiene bajo su mando. Es cierto que Vinicius propuso un tiro, Neymar deslumbró con unos regates más para asombro del público que para victoria -en su afán de redescubrir el balón en zonas de creación, más que en el último tercio, porque allí apenas entraba en acción-, tanto que fue su rival quien transmitió que todo estaba más bajo tu control.

No jugó entonces lo que quiso Brasilsin terreno para correr, sin espacio para crear, sin ingenio, desconectado del fútbol trepidante que lo transforma en un equipo implacable, pero a lo que prefirió Croaciaque jugó la primera mitad y más allá de lo que había imaginado y establecido en su pizarra.

No sólo sin daño en el objetivo de Livakovicque ni siquiera se estiró en 45 minutos, pero también sin una sola ocasión que mereciera tal distinción de la selección sudamericana, que chocó con un problema que ni siquiera la salida del balón de Daniloextremo en defensa, centrocampista en ataque, supo resolver, entre las dificultades que sufrió al tener que correr hacia atrás por la valentía de Juranovic.

Hasta el punto de que la primera oportunidad real fue al inicio de la segunda mitad, cuando Gvardiol despejó hacia su propia portería el único internado hasta entonces, hasta el fondo, de eder militar por el lado derecho. Livakovic Reaccionó como pudo, con el pie, para solventar el compromiso, como también lo hizo momentos después ante Vinicius (luego invalidado por fuera de juego) con una parada de alto nivel.

El héroe de los penaltis contra Japón reapareció entonces como figura de Croacia, cuando también Se puso delante de Neymar. Su definición no era nada buena, ni el juego de su equipo en líneas generales estaba siendo bueno, porque, más allá de las ocasiones circunstanciales, tampoco se había apropiado del todo del juego.

Recién anunciado el minuto añadido del primer tiempo de la prórroga, la figura del brasileño asomó en su expresión más decisiva (Foto: Mexsports)

En esa habilidad, de frente, Modric tiene un don. Es extraordinario en el movimiento del balón. Él ve más que nadie. Maneja el tiempo como nadie. Y no se parece a nadie en esa demarcación. No había oposición posible en Brasil. Ni siquiera Casemiro lo contrarrestó. Pasada la hora del partido, Vinicius se fue al banquillo prácticamente de forma anónima, toda su dimensión extinguida por su rival, sustituido por Rodrygo en el 63′.

Más allá de todo, cada partido con Brasil, incluso en una expresión más baja, implica el sufrimiento del rival. Es imposible no entrar en modo de resistencia en algún momento. O no necesita las atajadas del portero. Livakovic fue una vez más un salvador frente a Lucas Paquetáaunque, en la chapucera ofensiva amarilla, la ocasión fue fruto de un rebote, no de una combinación elaborada, cuando los chicos de tito comenzaron a descifrar la salida del laberinto en el que Croacia lo había empujado, mientras el cronómetro aumentaba la presión.

Tampoco hubo forma de superar al portero croata después, en la primera conexión vertical -en el minuto 76- entre Richarlison y Neymar que el delantero del Paris Saint Germain se estrelló ante la salida del portero, que ya había asumido un papel estelar, entre el desgaste de Croacia, a la que ya le costaba irrumpir en el último tercio contrario, y la ofensiva de Brasil, más insistente , más agobiante, pero aún nada concluyente, con addirectamente de Militao, sin posibilidad de esquivar media hora de prórroga, la segunda consecutiva para el conjunto balcánico. Tampoco sucumbió. Ni con el 0-1 de Neymar.

Recién anunciado el minuto añadido de la primera mitad de la prórroga, la figura del brasileño emergió en su expresión más decisiva, con una doble pared que abrumó Croacia como no había logrado hasta entonces, en casi dos horas de luto, aguantar la pelea con Borna Sosasortear al hasta ahora imbatible Dominik Livakovic y honrar a peléal que alcanzó como máximo goleador de la historia de la ‘canarinha’, con 77 dianas.

Croacia tampoco se hundió, que salió del abismo en un contraataque concedido por Brasil. Incomprensible en el minuto 117, con 0-1 de ventaja, con el partido controlado, con el cansancio del rival, una acción así, cuando corría, corría y corría orsicorecién salido al terreno de juego, para encontrarse en el medio del área Petkovic. Su zurdazo pasó por delante de Marquinhos y luego de Alisson para forzar los penaltis, en los que Livakovic detuvo el primero de Rodrygo, Marquinhos lo remató en el poste y Brasil chocó con una realidad insoportable: estaban fuera del Mundial que pretendían ganar.

Con información de EFE.

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