lun. Ago 10th, 2026

En medio del intenso ritmo de vida que se atribuye a la modernidad, un fenómeno social se expande cada vez más: el abandono emocional de los adultos mayores.

Según el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), 16 por ciento de los adultos mayores —en todo el país— sufren signos de abandono y maltrato.

El 20 por ciento de ese grupo vive en absoluta soledad, olvidados por la sociedad y por sus propias familias.

Al sentirse abandonados, los ancianos presentan trastornos psicológicos y múltiples patologías que se suman a las asociadas al envejecimiento.

En Yucatán no existen estadísticas precisas sobre este creciente problema, pero sí sabemos de una de sus manifestaciones que salta al ámbito jurídico: casos en los que los conflictos de pareja afectan a adultos mayores, quienes dejan de ver a sus nietos, con la profunda afectación que esto los causa.

Para muchos abuelos, esta separación representa un duro golpe, ya que los nietos se convierten en “alimento emocional”.

En ocasiones se han visto manifestaciones por cuestiones familiares ventiladas en los tribunales.  Nadie habla, sin embargo, de una cuestión dolorosa: los abuelos a quienes se les niega el derecho a ver a sus nietos.
En ocasiones se han visto manifestaciones por cuestiones familiares ventiladas en los tribunales. Nadie habla, sin embargo, de una cuestión dolorosa: los abuelos a quienes se les niega el derecho a ver a sus nietos.

Rubén Osorio Paredes, especialista en Derecho de Familia, explica que los abuelos tienen derecho a convivir con sus nietos, estén sus padres divorciados o no, y para acceder a ello pueden interponer procedimientos de jurisdicción voluntaria ante un juez.

“De acuerdo con el Código de Familia, en los casos de separación o divorcio, ya no puede impedirse sin justa causa la convivencia entre el menor y los familiares del progenitor que no tiene la custodia, en este caso los abuelos”, subraya.

Hay estudios recientes que demuestran que la convivencia de los nietos con los abuelos permite su sano desarrollo.

Problema social agudo

Aunque poco se habla del tema, el abandono emocional de los adultos mayores es la expresión de un problema social que se ha vuelto más evidente en los últimos años, con varias ramificaciones.

Según los especialistas, en este marco juega un papel decisivo la familia, especialmente los nietos, quienes en muchos casos se convierten en “alimento emocional” para los abuelos y, paradójicamente, se convierten en el eslabón más débil cuando se rompe el contacto cuando se presenta la situación. Fricciones en una relación familiar.

En Yucatán, el Código de Familia establece medidas para garantizar la convivencia de abuelos y nietos en caso de conflictos jurídicos que involucren a sus padres. Los abuelos tienen derecho a esta convivencia y pueden reclamarlo mediante procedimientos de jurisdicción voluntaria ante un juez.

Rubén Osorio Paredes, especialista en Derecho de Familia, explica que el acompañamiento de los abuelos también es parte importante de la formación de los niños.

Doctor en Derecho Rubén Osorio durante una entrevista
Doctor en Derecho Rubén Osorio durante una entrevista

Abandono y abuso

Para ilustrar la gravedad del abandono emocional, cita datos del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM, que indican que el 16 por ciento de los adultos mayores padecen rasgos de abandono y maltrato.

Según esas mismas estadísticas, añade, el 20 por ciento de este grupo poblacional vive en soledad, olvidado no sólo por la sociedad sino también por sus propias familias.

“El aislamiento de los adultos mayores es cada vez más evidente en una sociedad inmersa en una creciente competitividad y caracterizada por procesos de deshumanización en muchos sentidos”, añade.

El profesional, autor de la columna “Ley para todos” publicada por este diario, señala que, según especialistas, cuando los adultos mayores se sienten abandonados por su familia presentan trastornos psicológicos que afectan sus emociones y generan sentimientos de frustración, sentimiento de abandono. y soledad.

En esta situación, añade, se producen múltiples patologías como psicosis, neurosis agudas y demencias asociadas al envejecimiento y el abandono.

El papel de los nietos

En esta parte se aborda el aspecto emocional. Los estudios han demostrado, afirma, que la convivencia de los nietos con los abuelos permite su sano desarrollo, ya que conduce al conocimiento y contacto directo que los menores tienen con sus antepasados ​​y otros familiares para lograr su plena integración al núcleo familiar. y obtener plena identidad en el grupo social al que pertenecen.

Por ello, subraya, el desarrollo normal del menor se produce en su entorno. Su armonía con la familia –tanto materna como paterna– es de vital importancia para un sano crecimiento emocional, el cual se logra cuando se garantiza la convivencia con ambos padres y sus respectivos abuelos, siempre y cuando esta convivencia no ponga en peligro su propia integridad.

La doctora en Derecho destaca que el Código de Familia para el Estado de Yucatán busca proteger el interés primordial de niñas, niños y adolescentes.

Uno de los objetivos, continúa, es precisamente una buena convivencia y desarrollo de los hijos con sus padres y sus ascendientes (abuelos), en el caso de que los padres se hayan separado o estén divorciados o en proceso de divorcio, fortaleciendo los vínculos afectivos. cuando alguno de los progenitores no viva en el mismo domicilio que sus descendientes.

¿Que dice la ley?

Luego cita el artículo 357 del Código de Familia: “La convivencia de los menores se extiende a los padres y ascendientes en línea recta ascendente en primer grado, si procede”.

Y explica:

—Según el Código de Familia, en los casos de separación o divorcio, ya no puede impedirse sin justa causa la convivencia entre el menor y los familiares del progenitor que no tienen la custodia, en este caso los abuelos. En caso de incumplimiento, la autoridad dispondrá de los medios que considere necesarios para decretar la convivencia en la forma y forma que beneficie a los menores. Y en caso de incumplimiento parcial o total, podrán decretarse las medidas sancionatorias previstas por la ley, desde amparo y multa hasta el uso de la fuerza pública para permitir al padre o a la madre, según el caso, permitir la convivencia.

—También puede suceder que, sin justa causa, haya padres que, aún sin divorciarse, impidan a los hijos vivir con sus abuelos maternos o paternos. En estos casos, los abuelos pueden interponer un recurso ante el juez de familia para que la autoridad disponga un régimen de convivencia que les permita ver a sus nietos.

—El derecho de visita y convivencia de los menores con sus abuelos debe calificarse como un derecho fundamental del menor. Esta convivencia sólo se impedirá cuando esté plenamente demostrado que atenta contra la integridad física, psíquica o emocional del menor.

—En interés de ese derecho supremo que tienen los niños a ser amados y respetados, sin condiciones, ambos padres tienen la obligación por ley de permitir y promover el derecho de visita y convivencia de sus hijos con sus respectivos abuelos en un ambiente de entendimiento. y el respeto a los menores, procurando en todo momento su pleno desarrollo físico y psíquico.

–El régimen de convivencia, más que un derecho de los miembros de la familia, es un privilegio de los hijos que hay que proteger.

El titular de la firma Rubén Osorio y Asociados explica que hace mucho tiempo se interpretaba que el ámbito legal de la convivencia era con los padres. En los últimos años la disposición fue reinterpretada y por eso se extiende a los abuelos.

necesidad emocional

Más allá de los aspectos legales del tema, el entrevistado señala la importancia del factor emocional, ya que los abuelos también tienen necesidades espirituales y emocionales y muchos de ellos mueren tristes porque dejaron de ver a sus nietos por problemas con sus padres. de estos.

“Hay muchos niños que quedan literalmente huérfanos de sus abuelos”, continúa. “Y muchos abuelos mueren solos cuando ya no ven a sus nietos. La cuestión de la pensión alimenticia es importante para los adultos mayores, pero no debemos dejar de ver que la “pensión alimenticia emocional”, por así decirlo, es igualmente importante. También los alimenta el afecto”.

Finalmente, destaca la conveniencia de difundir que los abuelos tienen derecho a vivir con sus nietos, estén sus padres divorciados o no, y pueden recurrir a la ley para conseguirlo. Si no pueden pagar un abogado privado, tienen la opción de acudir al Instituto de la Defensa Pública del Estado de Yucatán.— ÁNGEL NOH ESTRADA

Abandono

El Código de Familia local prevé situaciones relativas a la convivencia con menores.

Sin impedimento

En los casos de separación o divorcio de pareja, no se puede impedir sin justa causa la convivencia entre los hijos y los familiares del progenitor que no tiene la custodia, en este caso los abuelos, dice el doctor Rubén Osorio.

Obligado por la ley

Ambos padres tienen, por ley, la obligación de permitir y promover el derecho de visita y convivencia de sus hijos con sus respectivos abuelos en un ambiente de comprensión y respeto hacia los menores.

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