
La escalada contra el ministro Piña y otros siete ministros que no ceden en su tarea de salvaguardar la integridad de la Constitución conduce a la violencia.
Ya le pusieron una pistola en la cabeza en las redes sociales.
Afuera de la Corte Suprema se plantó una persona con armas de utilería para simular la ejecución de los ministros.
Prenden fuego a figura de Norma Piña en el Zócalo.
Ahora llaman al “tigre” para que actúe en su contra.
Distribuyeron panfletos con su rostro y la leyenda: “El rostro de la corrupción”.
¿Qué les falta para materializar una sola de sus locuras homicidas?
Ya sabemos que en Morena anidan grupos delictivos.
Sabemos que el presidente López Obrador alienta la cacería contra el ministro y los ministros que le dicen que no.
Se dan las condiciones para que se perpetre un hecho violento contra uno de los miembros de la corte constitucional.
Delincuentes que quieren quedar bien con las autoridades federales leen el mensaje presidencial y encuentran ahí el visto bueno para cometer una locura mayor: matar. O tratar.
Lo vimos en el atentado contra el periodista Ciro Gómez Leyva.
Las presiones del Presidente, Morena y los gobernadores de ese partido son un llamado a un golpe de Estado contra la autoridad de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
¿Y la sociedad? ¿No va a defender al Ministro Piña ya los demás miembros de la Corte?
Pues sí a los empresarios, que supuestamente aprecian el valor del estado de derecho…
A los académicos, que conocen la importancia de la división de poderes…
A los partidos de oposición, que necesitan que se respeten las reglas del juego constitucional…
A las organizaciones de trabajadores que solo cuentan con el amparo de la ley como defensa ante los abusos de las autoridades…
A las feministas que han reconocido la importancia de que una mujer llegue a la presidencia de la Corte…
Al público en general, que aún vive en un estado democrático…
Si a todos les da igual que atropellen así a la ministra Norma Piña, que el presidente de la República incite a la jauría contra los ministros, y que cinco entidades federativas desconozcan la autoridad de la Corte Suprema, pues poco hay que hacer. .
Por cobardía o negligencia han dejado solo al ministro ya los siete magistrados que dijeron no a la legislación inconstitucional.
Tras el fallo de la Corte, que no permite poner a la Guardia Nacional bajo el mando del Ejército, el Presidente rompió relaciones con la Corte Suprema.
Instruyó a los funcionarios del Poder Ejecutivo que “ni siquiera toman la llamada” a los ministros.
Fue más allá y dijo que la Corte era una “élite corrupta” y sus ministros eran “políticos maleducados” por decirle que no militarizara a la Guardia Nacional.
“No puede ser que una élite corrupta sea la que decida un asunto tan delicado como la seguridad de las personas”, dijo el Presidente.
Gobernadores del Pacífico, algunos de los cuales contaban con el apoyo del Cártel de Sinaloa para ganar, de inmediato salieron a anular el fallo de la Corte.
“Los gobernadores de la región del Mar de Cortés, integrada por Baja California, Baja California Sur, Sonora, Sinaloa y Nayarit, relacionados con el proyecto de la cuarta transformación, rechazan la decisión de ocho ministros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que revierte la incorporación operativa y administrativa de la Guardia Nacional al Ministerio de la Defensa Nacional…”.
“Por eso apoyamos sin regateos al presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, que suspenda la comunicación de un órgano judicial que ha demostrado sumisión a intereses y políticas del pasado”.
Sí, leemos bien: cinco gobernadores “rechazan” una decisión de la Corte, que en un estado democrático es definitiva.
Los gobiernos de cinco estados “suspenden” la comunicación con la SCJN, por ser “sumiso a intereses y políticas del pasado”.
Si hubiera legalidad, habría que proscribirlos y destituirlos.
Estamos viendo y experimentando un golpe contra la autoridad de la Corte.
Lo que hizo la votación del pleno de la Corte Suprema no fue decir que la militarización permanente de la Guardia Nacional sea buena o mala, sino que va en contra del artículo 21 de la Constitución, que dice:
“La Federación contará con una institución de policía civil denominada Guardia Nacional, cuyos fines son los señalados en el párrafo noveno de este artículo, la coordinación y colaboración con las entidades federativas y los municipios, así como la salvaguarda de los bienes y recursos de la Federación. nación”.
Pero si poco o nada le interesa a la sociedad de lo que ocurre ahora en el país, el destino es la ley de la selva, la ingobernabilidad y la desintegración de la República.
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