lun. Ago 10th, 2026

Periodista mexicana especializada en asuntos internacionales.

Como si de ese juego de mesa se tratase donde, a partir de preguntas sobre las características de las caras simpáticas, se van descartando imágenes de los tableros, hasta que, al descartar, se puede adivinar quién es esa persona, previamente seleccionada al azar, por el oponente. Así ha venido sucediendo en México, solo quedan 4 aspirantes con opciones reales de competir por la Presidencia del país en 2024.

Tres mujeres y un hombre, algo que nunca se había visto en nuestra historia política. De tal manera que, salvo lo que defina Movimiento Ciudadano en diciembre, las elecciones presidenciales definitivas podrían ser, finalmente, o entre dos mujeres, o entre un hombre y una mujer.

En el frente opositor, es un hecho que una mujer los representará: o será Xóchitl Gálvez o Beatriz Paredes. Sin embargo, la declinación de Santiago Creel por Gálvez, el pasado lunes, permite establecer, con absoluta certeza, que la ventaja para el panista ya es mucho mayor, casi inalcanzable, pese a que la figura de Paredes ha gustado por su buen oficio político y el reflejo de un perfil experimentado y moderado. Demasiado tarde, la irrupción de Xóchitl ha sido contundente. Del otro lado está Claudia Sheinbaum, o Marcelo Ebrard, afortunadamente, que sigue al aire.

Es gratificante saber que varias mujeres se han impuesto a inercias políticas tradicionalmente establecidas por la cultura machista. Aunque no es la primera vez que una mujer asume la posibilidad real de ganar la Presidencia de México. Hace once años, el PAN postuló a Josefina Vázquez Mota como su primera candidata bajo las siglas de un partido con posicionamiento a nivel nacional.

Sin embargo, recordemos que la primera mujer en competir por la Presidencia de México fue Rosario Ibarra de Piedra en 1982 por el Partido Revolucionario de los Trabajadores. Después de ella, la física Cecilia Soto, por el Partido Laborista, y Marcela Lombardo Toledano, por el Partido Socialista Popular, participaron en las elecciones de 1994. Posteriormente, Patricia Mercado hizo lo mismo por el Partido Alternativa Socialdemócrata y Campesina, en 2006.

Pero todas ellas fueron consideradas como presencias alternativas, es decir, sin posibilidad alguna de éxito. Vázquez Mota fue quizás la primera mujer que realmente pudo haber llegado a la Presidencia, pero su candidatura resultó muy débil comparada con las de López Obrador y Enrique Peña Nieto. ¡Hasta ahora!

En esta ocasión realmente hay oportunidades más claras para que una mujer llegue a la Presidencia de México. En primer lugar, porque sólo puede haber competición entre dos mujeres. Y segundo, porque si Marcelo Ebrard es nominado por Morena, se prevé que se cierre la competencia entre él y Xóchitl Gálvez; aunque como afirman varias encuestas, la diferencia de una victoria para él es mayor, en comparación con la diferencia entre Claudia vs. Xochitl… pero esa es otra historia.

Es decir, sea cual sea la dupla finalista, la historia de una victoria ajustada como la que obtuvo Calderón sobre López Obrador por apenas 0,56 puntos de diferencia, y que sigue levantando tanta pasión entre quienes afirman que fue parte de una fraude orquestado, podría repetirse. y quienes defienden que, a partir de ese resultado, se fortaleció la democracia mexicana.

Ya queda poco para saber cómo se compondrá la final entre candidatos. Estamos a 11 días de saber si es Xóchitl o Beatriz por la oposición, y a 14 días de saber si es Marcelo o Claudia por el oficialismo.

Es de reconocer que en estos momentos la alianza del Frente Amplio por México se ve más fuerte que la que encabeza Morena. Con el apoyo que Gálvez recibió de Santiago Creel demuestra lo que muchos llaman “espíritu de cohesión”. Ya había sucedido antes con Enrique de la Madrid, quien tras quedar fuera de contienda, no sólo aceptó su derrota, sino que ofreció su apoyo a quien gane.

Mientras, en el bando oficialista, la contienda se ha vuelto sumamente tensa, al punto que Marcelo Ebrard amenazó con presentar demandas por el evidente apoyo gubernamental, tanto federal como estatal, que recibe su “compañera” Claudia Sheinbaum. Entre los corcholatas lo han dado todo: denuncias, golpes bajos, acusaciones… es probable que lleguen los procesos judiciales y se prolongue la definición final, otra de las opciones del excanciller.

Al mismo tiempo, la decisión de Ricardo Monreal de darle su espacio a Marcelo Ebrard, para que el favorito de Ebrard pueda jugar en la recta final. Esto se entendió como un declive temprano. Un hecho que debería preocupar mucho a Palacio Nacional, y a quienes apoyan las aspiraciones de Claudia Sheinbaum.

Se baraja una ruptura inminente si las cosas siguen ensuciando la contienda interna en Morena, sobre todo si las encuestas no dan transparencia y hay un claro apoyo desde Palacio Nacional a Sheinbaum. Se sabe de la gran amistad que existe entre Dante Delgado, Monreal y Marcelo Ebrard, por lo tanto, el espacio ideal para mantenerse en la carrera hacia el 2024 para estos políticos sería Movimiento Ciudadano. De ocurrir eso, entre noviembre y diciembre la configuración electoral se dividiría automáticamente en tercios, y crecen las posibilidades de que Morena y Sheinbaum pierdan las elecciones.

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