mié. May 6th, 2026

A principios de febrero, la Secretaría de Desarrollo Regional y Agropecuario (SEDRA) del gobierno de Nuevo León anunció, a bombo y platillo, el inicio de un experimento de siembra de los llamados frutos rojos o bayas dentro de la región sur del estado. Esto es alarmante dados los resultados que ha tenido esta producción en otros estados del país como Jalisco y Michoacán. No solo existen notas periodísticas que denuncian la desecación de cuencas donde se instalan estos proyectos productivos, sino que investigaciones científicas han evidenciado los grandes efectos a raíz de la instalación de esta agroindustria.

Cuando uno viaja por los paraísos actuales del bayas En el occidente de México lo que encuentras es un paisaje lleno de campos plásticos y desolados donde antes había bosques. Esto no es casualidad, para producir estos frutos se requiere una gran inversión en infraestructura, que incluye no solo la instalación de agroplásticos, sino también semillas, paquetes tecnológicos a base de agroquímicos, así como una gran mano de obra. Finalmente, el esquema de esta producción, que está ligada a grandes transnacionales como Driscoll’s, Dose, Sun Belle, Berries ParadiseCompran por contrato. Establece que toda la producción será adquirida por la empresa siempre y cuando se cumpla con lo requerido, es decir, que se haga exactamente como se indica: con la infraestructura e insumos que vende la empresa, pagando la asesoría técnica que ofrece. la empresa y, por supuesto, que la cantidad, peso y tamaño sea el adecuado solicitado por la empresa.

En esta lógica, los “agricultores que se convierten en agronegocios” -para referirse a nosotros en palabras de SEDRA-, no solo han terminado con enormes deudas para cubrir todos los requisitos del contrato, sino que también ha sido común que las empresas terminen pagando pagar menos o no pagar argumentando que la fruta no cumple con el estándar exigido. Dejando en bancarrota muchas veces a quienes decidieron invertir su patrimonio porque recordemos que el campo mexicano está muy empobrecido. Una de sus repercusiones es pagar en especie a los jornaleros. Es muy común que en el momento de la recogida de la bayasencontramos en las calles de Guadalajara o Morelia gente vendiendo las frutas.

La otra cara que muestran los estudios son las implicaciones ambientales, en primer lugar, y más grave, es la devastación ambiental, ya que son grandes monocultivos que necesitan destruir los bosques, son intensivos en el consumo de agua y requieren una gran cantidad de insumos. . cuya base es el petróleo y otros químicos peligrosos para el consumo humano como el bromuro de metilo –sustancia prohibida en los tratados internacionales–; los registros de estas siembras muestran suelos erosionados (degradados) por el uso de agroquímicos.

Es paradójico que en Nuevo León, que ha vivido –y manejado– la “crisis del agua” de manera injusta e ineficiente, el gobierno se proponga experimentar con un cultivo tan dañino para el territorio; Además, este esfuerzo no está destinado al consumo local, sino a la exportación. Es decir, sacando elementos como el agua y los nutrientes de la tierra al exterior. Claramente, esta iniciativa proviene de políticos y empresarios que no entienden la complejidad del campo mexicano y que demuestran que no les interesa el bienestar de la gente.

El autor es doctor en Economía Política del Desarrollo y profesor de la Licenciatura. en Ciencias Políticas y Gobernabilidad de la Universidad de Monterrey.

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