Rosario, la ciudad natal de Lionel Messi, estalló de emoción por el campeonato argentino en el Mundial de Qatar 2022 gracias a una victoria por penales ante Francia en la que la ‘Pulga’ aportó un doblete.
La tercera ciudad más poblada de Argentina se tiñó de azul y blanco, con miles de personas que se volcaron a las calles para celebrar el primer mundial de Messi y el tercero de la selección de su país.

Los alrededores de la humilde casa donde vivió Messi con sus hermanos y padres hasta que partió a Barcelona siendo un adolescente ya eran una fiesta horas y semanas antes de la gran final contra Francia.
Entre lágrimas, tras una final de infarto y en medio de una mezcla de emociones difíciles de describir, los amigos de toda la vida de Messi y los vecinos del barrio rosarino que lo vieron crecer, celebraron que su ídolo haya logrado, por fin, el sueño de ganar la Copa del Mundo.

Así es la casa de Messi cuando era niño, en Rosario
La casa de dos pisos donde vivió Messi con sus padres y hermanos hasta que se fue a Barcelona en 2000, todavía es cuidada y mantenida por la familia.
Estas tierras son las que vieron a Messi, el gigante capitán albiceleste, nacido el 24 de junio de 1987 y que brilló por su entrega en el torneo y que lo ha elevado al puesto de máximo goleador de Argentina en los Mundiales y mejor futbolista de la historia con Pelé y Diego Maradona.
“Messi es un elegido”, dice extécnico en Newell’s
El rosarino es profeta en su tierra, donde ‘la Pulga’ es un auténtico orgullo para la ciudad. Las calles de toda la ciudad se han teñido de azul y blanco durante toda la semana.
“Para mí Leo es un elegido. Así como ha habido grandes pintores, músicos, que han sido casi todos autodidactas y acaban haciendo obras de arte, Leo tiene el don de jugar al fútbol”, explica Quique Domínguez, exentrenador de la estrella en la escuela infantil Newell’s Old Boys. dijo a Efe uno de los principales clubes rosarinos.

Después de comenzar pateando la pelota en su humilde barrio de Rosario y unirse a un club cercano a su casa, Leo ingresó a la escuela Newell’s en 1994, a la edad de siete años. Y fue a los 11, poco antes de que el Barcelona se fijara en él y lo fichara en su cantera, brindándole el tratamiento hormonal para crecer que necesitaba, cuando Quique entrenó al grupo de chicos en el que se encontraba.
“Lo disfruté más que entrenarlo. Porque Leo a los 11 años ya sabía absolutamente todo lo que sus compañeros y otros niños podrían aprender en los próximos 6, 7, 8 años. Estaba muy avanzado en las formas de juego, en la forma de golpear el balón, regatear, fintar… Era muy, muy pequeño, pero eso no le quitaba la posibilidad de competir con chicos más fuertes y más grandes”, recuerda Quique Domínguez.
Messi visita Rosario en sus vacaciones
Cuando Messi fue al barrio tras la salida del campeón del mundo sub-20, se hizo fotos con todos los vecinos. “Creo que tenía 17 años, por ahí. Siempre venía al barrio para las fiestas, estaba allí y venía a hacer fotos. Ahí podía moverse con más libertad, ahora imposible”, cuenta a Efe un ex vecino.

Durante el Mundial de Qatar, multitudes de hinchas se concentraron en casas, bares o frente a las pantallas gigantes instaladas en la ciudad, particularmente en La Bajada, sector del Barrio Las Heras, con casas de apariencia humilde pero cuidadas, en cuyas Calles Messi creció y anduvo con el balón pegado al pie.
Messi ahora tiene una lujosa casa en Funes, en las afueras de Rosario, que solo ocupa cuando está de vacaciones en Argentina.


(Con información de EFE)
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