¡Como en Ucrania!
Así titulé un tuit que publiqué ayer y que venía acompañado de un video grabado por un pasajero a bordo del vuelo 165 de Aeroméxico, que debía despegar del aeropuerto de Culiacán a la Ciudad de México a las 11:27 a.m. El Embraer 190 nunca despegó porque presuntos miembros del Cártel del Pacífico liderado por los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán ingresaron al aeropuerto y dispararon contra el avión.
En el video se ve a las personas tiradas en el suelo, alejadas de las ventanas para evitar ser alcanzadas por una bala; se escuchan los gritos de terror de adultos y niños que nunca imaginaron que vivirían una experiencia tan aterradora.
Los delincuentes no solo atacaron a la Embraer, también dispararon contra un Boeing 727 de la Fuerza Aérea Mexicana cuando recién aterrizaba en Culiacán y que transportaba un contingente de soldados.
En varios puntos de la capital sinaloense, delincuentes realizaron disparos, bloquearon calles e incendiaron vehículos.
Por eso las autoridades suspendieron las clases y pidieron a la gente que no saliera de sus casas. Varias líneas de autobuses y líneas aéreas como Aeroméxico, Viva Aerobús y Volaris cancelaron su servicio desde o hacia Culiacán.
Lo que se vivió ayer en Culiacán y en otras zonas de Sinaloa fue la reacción de los integrantes de Los Chapitos o Los Menores, facción del Cártel del Pacífico o Sinaloa, tras conocer que horas antes, en la madrugada, fue capturado por fuerzas gubernamentales Ovidio. “El Ratón” Guzmán López, hijo de “El Chapo”, quien junto a sus hermanos Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar hasta ayer era uno de los cabecillas del cártel.
La captura del delincuente de 32 años se produjo casi 39 meses después de que fuera detenido, también en Culiacán, el 17 de octubre de 2019, y liberado horas después por orden del presidente Andrés Manuel López Obrador con el fin de impedir que los delincuentes de la cártel que se habían apoderado de las calles de la ciudad y la zona residencial de los militares, mataron a civiles y a las esposas e hijos de los soldados, como amenazaron con hacerlo si no liberaban a Ovidio.
El hijo de “El Chapo” fue trasladado ayer a la Ciudad de México y presentado a la Fiscalía Especializada en Delincuencia Organizada de la FGR para ser puesto a disposición del Ministerio Público de la Federación. Es probable que sea extraditado a los Estados Unidos.
El secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, informó que la captura fue resultado de seis meses de investigaciones realizadas por la Sedena, GN, CNI y autoridades de Sinaloa. También dijo que la aprehensión de Ovidio es “un golpe contundente al Cártel del Pacífico”.
¿Pero qué tan contundente? Recuerdo que las autoridades federales han asegurado lo mismo cada vez que han capturado o asesinado a un importante narcotraficante, independientemente del cártel, sin que en definitiva se debilite el crimen organizado. Ha ocurrido más bien lo contrario: la captura o muerte de un líder criminal generalmente ha llevado a más violencia y muertes a medida que otros criminales disputan el liderazgo vacante.
¡Qué bueno que capturaron a Ovidio! ¡Felicitaciones a los que lo atraparon! Lástima que su aprehensión no haga mella en el crimen organizado que tanto daño hace al país.
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