Cuando tienes esperanza tus células son felices, por lo tanto más sanas, y cuando tienes dolor físico o dolor emocional no lo son. Y aquí debemos ser conscientes que el dolor físico lógicamente duele por el trauma que se produce en la parte del cuerpo donde se produce, pero cuando el dolor es emocional el cuerpo lo siente de la misma forma que el físico. Por eso cuando una persona se siente sola o rechazada, también siente dolor y lo que esto conlleva.
QUE HACER
Por eso uno no sabe con certeza lo que otra persona está sufriendo en un momento dado. Y aquí viene una primera observación: somos muy buenos juzgando, pero no tan buenos escuchando. Es muy llamativa la famosa frase que dice “las palabras se las lleva el viento”, que en este caso no tiene nada de cierto. Cuando lastimen verbalmente a alguien, cuidado padres con niños pequeños, no tienen idea del impacto que puede tener en ese individuo.
¿Qué se puede hacer para ayudar a una persona a sentirse bien?
Una primera cosa puede ser que seamos más hospitalarios, que la persona se sienta acogida. Mario Alonso Puig, un famoso cirujano español, recuerda cuando va a un nuevo hospital donde no conoce a nadie, un médico residente sin conocerlo lo invita a cenar en su casa ese primer día para que pueda conocer a su familia. Nunca lo ha olvidado, confiesa Mario Alonso.
Otro aspecto puede ser estar presente en la conversación con alguien. Muchas veces en un “diálogo” uno de los dos está solo con el rostro presente ya que su mente está en otra parte.
Tener compasión, que no se refiere a expresar “pobrecito” sino a comprender el sufrimiento del otro y tratar de hacer algo para reducirlo. Aquí en este caso recuerdo la anécdota comentada por Antonio Bienvenida, famoso torero español ya fallecido. En los años cincuenta del siglo pasado, su hermano mayor Rafael (si no recuerdo mal su nombre) tiene un cáncer de huesos, y va a visitarlo al hospital de Madrid. La ciencia está muy atrasada entonces y el paciente tiene mucho dolor. Antonio no sabe qué hacer para entretener a su hermano que está pasando una mala tarde. De repente abre la puerta de la habitación y voltea para ver quién es, era su madre quien viene de visita. Le pregunta a su hijo Rafael cómo está y él responde con su mejor sonrisa que está teniendo un día maravilloso. Antonio capta lo que hace su hermano y no menciona nada de lo que ha estado pasando.
Una frase de Jean Paul Sartre encaja perfectamente aquí: La libertad es lo que se hace con lo que se ha hecho.
CONCLUSIÓN
Está demostrando, aunque suene un poco cursi, que el amor cura. Y las emociones tóxicas, la desesperanza son la causa directa de más del 60% de las consultas con médicos generales según un estudio de la Universidad de Harvard.
Termino, querido lector, sugiriendo que en esta época navideña tratemos de mantener felices a nuestras células, y una forma de lograrlo es ayudando a otros a caminar igual. ¡Feliz domingo!
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