sáb. Jun 6th, 2026

Las cifras dadas a conocer por el INEGI en los últimos días muestran una economía que se recupera y genera más empleo, sin embargo, a un ritmo más lento de lo esperado. El Producto Interno Bruto (PIB) tuvo un crecimiento de 1 por ciento en el primer trimestre de 2023, en comparación con el trimestre anterior, impulsado principalmente por las actividades terciarias que crecieron 1,5 por ciento, mientras que las actividades secundarias crecieron solo 0,6 por ciento y las actividades primarias decrecieron 2,8 por ciento. En esta perspectiva, el país debería estar más preocupado por lo que sucede en el ámbito agrícola, cuya debilidad ha venido presionando a la inflación subyacente y donde se requiere un mayor apoyo del gobierno para solucionar los cuellos de botella que están afectando su desempeño.

En manufactura tuvo un mal desempeño, su crecimiento fue de 0,6 por ciento en el trimestre y de 2,4 por ciento a tasa anual. Este desempeño muestra la carencia de una política industrial que diseñe instrumentos de seguimiento industrial que permitan discutir con los empresarios cuáles son los obstáculos que enfrentan y cómo pueden ser resueltos. La industria de alimentos creció 0,8 por ciento, lo que tiene un impacto en la inflación; Es necesario establecer mesas de diálogo para solucionar los problemas de esta industria. Los abanderados en esta ocasión fueron la fabricación de instrumentos de medición, control, navegación y equipos médicos electrónicos, con una expansión del 25 por ciento; fabricación de carrocerías y remolques, con 28 por ciento; y fabricación de material ferroviario, con el 35 por ciento. Podría decirse que estos casos son producto de deslocalización que aprovecha el abastecimiento estratégico de equipos médicos electrónicos y automotrices, que, combinado con el impulso público para la fabricación ferroviaria, ha dado un resultado positivo para la expansión de la industria. Un mejor desempeño de la industria requiere afinar una política industrial que visualice los cuellos de botella y establezca metas de corto y mediano plazo para una expansión sostenible del sector.

En el desempeño de la economía se destacan las actividades terciarias (sector servicios y comercio), las cuales crecieron 1.5 por ciento en el primer trimestre y 4.2 por ciento a tasa anual, siendo el principal impulsor del crecimiento del PBI durante el primer trimestre, siendo este el sector que ha mostrado el mejor desempeño desde 2015, sin contar 2020, cuando se suspendieron las actividades por la emergencia sanitaria provocada por el covid-19. Estas cifras muestran que la recuperación proviene principalmente del sector terciario, donde destaca la industria del cine y el vídeo, cuya expansión fue espectacular con un 39 por ciento, y los servicios artísticos, con un 33 por ciento. En este sentido, es necesario diseñar estrategias de apoyo público-privado para el desarrollo de estas actividades que están configurando una nueva realidad para México y el mundo. Requerimos de una mayor interacción público-privada que estimule aún más estas actividades.

La expansión de la economía se reflejó en la expansión del empleo, con un aumento en el sector comercio de 536 mil empleos, en manufactura de 436 mil empleos y 292 mil en restaurantes. En cuanto al tamaño de las empresas que las absorbieron, se trataba básicamente de micro y pequeñas empresas que generaron más de un millón de empleos adicionales. El gran problema es que la falta de una política laboral integral hace que muchos de estos empleos estén en el sector informal; la tasa de informalidad laboral se mantuvo en un nivel de 55 por ciento, el mercado laboral mantiene problemas estructurales, principalmente por los altos niveles de informalidad, y esto se traduce en un deterioro en la calidad del crecimiento, ya que de las personas que ingresan al mercado laboral son obligados a aceptar puestos informales.

Esta situación de claroscuro de la economía mexicana exige un cambio de políticas para apoyar una expansión más sólida en sectores estratégicos, para lo cual se requiere de una política industrial más amplia que fortalezca el vínculo entre empresas y, sobre todo, consolide nuevas cadenas de valor. que puedan competir en el mundo, bajo un esquema de mayor formalidad laboral. El desafío es grande y requiere sumarse a una agenda de corto, mediano y largo plazo. Es necesario recordar que el largo plazo está formado por la sucesión de plazos cortos, por lo que es necesario iniciar una nueva política industrial-laboral hoy y no mañana.

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