
La disminución de algunas tasas aeroportuarias cobradas a los pasajeros y a las aerolíneas representa un oportunidad de limpiar el sector y revisar que las inversiones realizadas por los grupos aeroportuarios se correspondan con las ganancias obtenidas por ellos, explicó Rogelio Rodríguez, doctor en derecho aeronáutico y uno de los artífices de la ley aeroportuaria.
En entrevista para El financieroEl experto detalla que el anuncio del gobierno de revisar y reducir las tarifas cobradas por los concesionarios aeroportuarios abre la puerta a los cargos son justos y se pueden generar mayores inversiones.
Rodríguez añade que las tasas que cobran los aeropuertos a las aerolíneas no están justificadas e, incluso, algunas de ellas les cobran el doble: una vez a las compañías aéreas y, una vez más, a los pasajeros, que ven reflejado este cargo en el precio final de su billete de avión.
Si bien el anuncio del gobierno de reducir tarifas está relacionado con la Tasa de Uso Aeroportuario (TUA), va más allá, ya que en los aeropuertos “cobran por todo” y, en la mayoría de los casos, este pago no está “justificado”, añadió el también profesor de la UNAM.
“Es una oportunidad para sanear el sector, hacer atractiva la inversión y moderar los beneficios abusivos”, destaca el experto.
La semana pasada, el gobierno, a través del Ministerio de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, informó a los tres grupos aeroportuarios -Asur, Oma y GAP- la decisión de revisar a la baja las tarifas cobradas por los concesionarios aeroportuarios privados, esto para evitar ganancias consideradas abusivas.
Luego de esto, las acciones de las empresas tuvieron caídas en sus precios, sin embargo, la decisión del gobierno corresponde a una exigencia de las aerolíneas y del sector aeronáutico de regular las tarifas que realizan los aeropuertos desde hace casi tres décadas.
En marzo de 2019, los directivos de las tres principales aerolíneas nacionales expresaron su descontento con las tarifas cobradas por los grupos aeroportuarios que, consideraron, han márgenes de beneficio desproporcionados.
En ese momento, el director de Volaris, Enrique Beltranena, declaró que había enviado al menos tres cartas a la Dirección General de Aviación Civil (DGAC), hoy AFAC, para buscar regular los costos que cobran empresas como GAP, ASUR, ASA y Oma.
“Hasta ahora es un expediente entre la DGAC y Volaris, queremos ver cómo dicha institución va a regular esos costos que consideramos excesivos”, aseguró en ese momento.
De igual forma, Andrés Conesa, director general de Aeroméxico, estimó en 2019 que se debían regular los márgenes de utilidad de los grupos aeroportuarios y de las aerolíneas.
“No se pueden tener márgenes muy pequeños para la industria y los aeropuertos disfrutan de márgenes superiores al 50 por ciento. La regulación debe ser de manera ordenada. Vale la pena sentarse y ver cómo lo hacemos”, dijo entonces Conesa.
Cabe señalar que los tres principales grupos aeroportuarios privados han acumulado beneficios netos durante más de 24 mil millones de pesos en los últimos cuatro trimestres.
La información de las estaciones indica que el Grupo Aeroportuario del Sureste (ASUR)que cuenta con el principal puerto aéreo turístico del país, ha tenido ganancias de 10 mil 181 millones de pesos en los últimos cuatro trimestres.
ASUR es el principal operador aeroportuario privado del país, gracias a la afluencia de las terminales de Cancún, que concentran la mayor cantidad de viajeros internacionales del país.
Mientras tanto, el Grupo Aeroportuario del Pacífico (GAP)que administra aeropuertos como el de Guadalajara y Los Cabos, registra ganancias de 9 mil 547 millones de pesos en los últimos doce meses, mientras Omaque tiene bajo su mando el aeropuerto de Monterrey, ha tenido utilidades netas 4 mil 587 millones de pesos.
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