dom. Ago 23rd, 2026

Ser propietario de una empresa familiar es un privilegio y una responsabilidad. Desgraciadamente, las familias propietarias no siempre miman o cuidan su patrimonio… Las razones de esta falta de conciencia pueden ser muchas. Sin embargo, los que acaban “matando la gallina de los huevos de oro” (el negocio familiar) son:

1. Conflicto de intereses

Cuando los miembros de la familia empresaria tienen intereses personales en lugar de colectivos, es más probable que surjan conflictos de intereses. Los conflictos de interés no son malos per se; lo malo es no saber manifestarlos a tiempo y administrarlos productivamente. Si nos comunicamos de manera eficaz y eficiente, sin secretos ni medias verdades; y luchamos para enfrentar y superar los problemas, tendremos más oportunidades para negociar y encontrar una solución al conflicto de interés. En este punto, la capacidad de escuchar con afán de comprensión y la voluntad de buscar el bien común son claves.

2. Ambición y egoísmo

Las familias se separan y el patrimonio se destruye por la ambición y el egoísmo de unos pocos. Estos vicios suelen derivar de la ignorancia y del afán de poder. Y es que, mientras el desconocimiento nos hace visualizar ganancias donde no las hay, la sed de poder (necesidad de mandar e influir) nos empuja a preferir poseer individualmente, a subyugar en lugar de negociar y “ordeñar” a la empresa. Mantener unido el patrimonio solo es posible cuando hay formación e información; empatía, transparencia, solidaridad y compromiso.

3. No tomar decisiones “juntos”

Cuando una parte de la familia toma decisiones desinformadas o cuando los miembros de la familia se desinteresan del negocio familiar, no les importa lo que pase, mientras genere dividendos, el futuro de la gallina de los huevos de oro está cantado. El conflicto familiar y empresarial estará presente. Y es que, a nadie le gusta que, sin avisar, otros jueguen con sus canicas (equity)… y mucho menos, que les recorten la renta (dividendos).

4. No nutrir la relación familiar

Por lo general, dedicamos todas nuestras energías y recursos a hacer que la empresa funcione. Sin embargo, rara vez planificamos cómo fomentar y nutrir la relación familiar. En las familias y en las empresas la convivencia es fundamental para conocerse, entenderse y ayudarse. Si no nos interesa el otro, menos nos interesará su herencia… incluso cuando está ligada a la nuestra. En este escenario, no solo mataremos a la gallina de los huevos de oro, sino que destruiremos a la familia misma.

En conclusión: si los miembros de la familia empresarial se distancian unos de otros, si sus interacciones se vuelven menos frecuentes; si son arrogantes y quieren ganar a toda costa; Si no participan en lo que concierne al negocio y sólo les interesa la distribución de utilidades, y si se evidencia indiferencia y conflicto familiar, ¡cuidado! Puede ser que la gallina de los huevos de oro ya se esté muriendo…

¿Así o más claro?

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El autor es socio de Trevinyo-Rodríguez & Asociados, Fundador del Centro de Empresas Familiares TEC de Monterrey y Miembro del Consejo de Empresas Familiares de los sectores Médico, Turístico, Agroalimentario y Retail.

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