Con un “look” muy diferente al que aparece en televisión y apoyada en un bastón de cuatro patas, Lolita Cortés compartió su experiencia como actriz de teatro musical con los participantes del Primer Encuentro Universitario de Teatro.
La charla de quien fue juez implacable en “La Academia” se dio luego de la presentación de “Los foráneos, el musical” por parte de los alumnos del taller de teatro de la Universidad Modelo, sede del evento.
“Es maravilloso que me inviten a un evento teatral”, dijo la actriz y cantante, quien fue recibida con grandes aplausos por parte del joven público.
“Nunca pude vivir algo así, porque decidí no ir al bachillerato y, por obvias razones, tampoco a la universidad, entonces que me inviten a un encuentro teatral significa mucho para mí”.
Recordó que cuando era pequeña estudiaba en el sistema Montessori porque se la consideraba una “niña problema”, ya que en esa época no se hablaba de autismo ni de Asperger ni de déficit de atención. “Pero el director fue el que le dijo a mi mamá: ‘Tus hijas necesitan teatro para poder comunicarse’”, dijo.
Hija de un cantante folklórico y un pianista que luego se convirtió en actor, Lolita recordó que Alma Muriel, quien fue pareja de su padre, también contribuyó a que ella se dedicara al teatro.
“Para resumir, la ex esposa de mi papá, que no es mi mamá, fue quien le dijo a mi mamá que mi hermana y yo cantábamos y bailábamos y que íbamos a una audición para una comedia musical llamada ‘Annie ( La pequeña huérfana Annie)’”, dijo.
Participó en el casting con otras tres mil chicas. La audición, admitió, fue “terrible”, pero como era la única niña que bailaba claqué, se quedó con el papel principal. En esa misma época participó en el concurso “Juguemos a Cantar”.
También habló de su participación en “La Bella y la Bestia”, en la que, a pesar de que le faltaban 10 centímetros de estatura para el mínimo de 1,60 que pedían para el papel, conquistó a los responsables de la audición.
“Mi voz salió como nunca había salido en una audición. Canté como nunca había cantado en mi vida (…) canté, pensando que el papel no era el mío, pero canté, y salí diciendo gracias, gracias”.
A la semana siguiente lo llamaron de la producción porque se había quedado con el papel protagónico. “Salí gritando en el estacionamiento, ‘¡Soy Bella!'”
Desde su rol como juez de “La Academia”, confesó que le dio la seguridad de que su carrera tiene peso y que los artistas de la comedia musical no son rechazados.
En otra parte de su participación, reveló que usa bastón porque hace un mes le colocaron una prótesis de rodilla. “Tenía la cabeza del fémur astillada, completamente reventada. Ya no tenía cartílago cuando estaba haciendo ‘Peter Pan’ en 2011. Para mí, el roce de las sábanas al dormir era terrible”.
“No sabes lo feliz que me hace que mi rodilla ya no esté mal, ahora sé que me quedan por lo menos diez años de vida para seguir bailando”.
La actriz destacó ante los asistentes que para ella todo el dolor, todas las operaciones quirúrgicas y todas las reconstrucciones que ha vivido valen la pena cuando uno vive del teatro musical. “La vida es un musical.”— IVÁN CANUL EK
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