
Universidad Iberoamericana de Puebla y Universidad de Guadalajara
En su columna del 13 de marzo (https://www.milenio.com/opinion/rogelio-ramirez-de-la/columna-rogelio-ramirez-de-la/la-politica-economica-en-esta-administracion), el Secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, describió su política económica y sus logros. De su lectura se pueden destacar varias inexactitudes o incluso contradicciones con la realidad.
En primer lugar, el secretario califica de exitosa la política económica de este gobierno, basando su afirmación en que, a pesar de los ataques externos como la pandemia y la guerra en Ucrania, el PIB en 2022 aumentó 3,0 por ciento. Es cierto que el año pasado el PIB siguió recuperándose de la caída del 8,0 por ciento que sufrió en 2020 por la pandemia y su pésima gestión pública, pero al cierre de 2022 su nivel sigue estando un 1,0 por ciento por debajo de lo que estaba a principios del 2020. sexenio El dato per cápita es aún más grave, pues en 2022 es de 142 mil 30 pesos de ingreso nacional por habitante mientras que en 2018 fue de 147 mil 844 pesos anuales. Es decir, la producción de bienes y servicios por habitante es hoy 4,0 por ciento menor que cuando recibió el gobierno de López Obrador.
El secretario afirma en su columna: “Aún con estos sobresaltos, los compromisos del presidente López Obrador se han mantenido firmes: reforzar los ingresos de los sectores más vulnerables; no aumentar la deuda del sector público sobre el PIB, no aumentar los impuestos ni crear nuevos, limitar el aumento de la gasolina, la tasa de inflación, reconstruir el sistema de salud, detener y revertir el debilitamiento del sector energético y aumentar la inversión pública…”. Algunos ejemplos de sus “imprecisiones”:
Con los datos disponibles de la ENIGH sabemos que los programas sociales, además de la pensión universal, apenas se han mantenido en los niveles de otros sexenios y su distribución ha empeorado por la falta de una adecuada focalización. En 2020, el 10 por ciento de los hogares con los ingresos más bajos perdió el 32 por ciento de los ingresos de los programas sociales que recibieron en 2018, y el 80 por ciento de los ingresos adicionales fue para el 50 por ciento más rico de la población.
El secretario Ramírez de la O presume, una vez más, que el gobierno no ha incrementado la deuda del país al afirmar que “mantener la deuda como porcentaje del PIB en estos años fue un primer éxito”, lo que contradice fehacientemente las cifras publicadas por el Ministerio de Finanzas en sí. En 2018 fue del 44,9 por ciento, en 2022 alcanzó el 48,9 por ciento y se estima que en 2023 alcance más del 50 por ciento del PIB. Todavía es una proporción manejable en comparación con muchos países, pero no es cierto que no haya aumentado, y cada vez se acerca más al récord que tenía el gobierno de Peña Nieto en su endeudamiento. De hecho, el costo del financiamiento de la deuda ya alcanza el 3,1 por ciento del PIB, poco más de lo que se gasta en salud. En términos de billones de pesos, el saldo de la deuda pública pasó de 10,55 billones de pesos (bdp) en diciembre de 2018 a 14 bdp en enero de 2023. Solo para este año, el Presupuesto de Egresos contempla un aumento de 1,17 bdp.
El secretario alude con satisfacción a la “contención” de la inflación a través del aumento de los subsidios a las gasolinas, que costaron 396.600 millones de pesos y que, por cierto, absorbieron los excedentes de los ingresos petroleros por el aumento de los precios internacionales (394.500 millones de pesos). ¿Cómo medir la efectividad y conveniencia de esta política económica cuando se sabe que el subsidio beneficia a la población de mayores ingresos, ya que son también los mayores consumidores de gasolina? El secretario afirma que esto evitó que la inflación fuera 4 puntos porcentuales más alta. ¿Será verdad?
En cuanto al sistema de salud, y según datos de Coneval, entre 2018 y 2020 casi 16 millones de personas adicionales perdieron el acceso a los servicios de salud. Desde 2020 a la fecha, la apuesta del gobierno ha ido hacia el IMSS-Bienestar, aún con dudosos resultados. Y la inversión pública que así se presume, según el INEGI, al tercer trimestre de 2022 (último dato disponible), la Formación Bruta de Capital Fijo Público se ubicó en 433,400 millones de pesos (mmdp), mientras que esta fue de 505,900 millones de pesos en el último trimestre de 2018. La inversión pública en capital fijo ha disminuido (–14.3 por ciento en términos reales) en lo que va de la reciente administración federal.
Por lo breve de este espacio no fue posible abarcar las demás declaraciones del secretario en su columna, pero estos ejemplos demuestran que la realidad es diferente a lo que propone el gobierno. Es una pena que el Ministerio de Hacienda emita versiones contrarias a la realidad, con datos propios. Parece que el deporte de decir mentiras o verdades a medias del presidente López Obrador ya llegó a otros de sus altos funcionarios que eran considerados los más graves.
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