
A veces en la industria de la construcción puede entrometerse uno que otro oportunista, que por tener un compadre “bien ubicado” y con poder de decisión en la adjudicación de contratos, o por participar activamente en actos de corrupción, incursiona temporalmente en este sector para conseguir negocio jugoso.
Los auténticos empresarios de la construcción, en cambio, tienen muy clara su vocación, su responsabilidad social y su compromiso de futuro. Es fácil distinguirlos de los primeros, solo hay que observar el fruto de su trabajo, porque estos hombres y mujeres se dedican todo el tiempo a seguir haciendo lo que siempre han hecho: construir cada vez mejor.
Para un verdadero constructor es motivo de especial orgullo y satisfacción proponerse siempre que la obra de edificación o de infraestructura que inicia hoy será la mejor que jamás haya realizado.
Y para lograrlo en los tiempos que corren, no hay mejor aliado que la tecnología. Las nuevas tecnologías de construcción tienen el potencial de hacer que los proyectos sean más eficientes, rentables, duraderos, resistentes y sostenibles. Con tecnología de punta, los sitios donde se realicen las obras pueden ser más seguros para el talento humano que allí labora. Usando plataformas de tecnología de construcción inteligente, drones, sensores, ciencia de datos, aprendizaje automático, gemelos digitales y muchas otras herramientas, las obras de construcción del futuro están preparadas para volverse más sofisticadas que nunca. Estamos viviendo una era muy emocionante, y este 2023 podría ser un año de transición que impulse a la industria de la construcción, la ingeniería y la arquitectura, hacia avances nunca imaginados.
La analítica de datos puede ser, por ejemplo, un gran aliado para las empresas constructoras que buscan constantemente hacer sus empresas más sostenibles. Esta ciencia pronto cambiará la forma en que se construye todo, no solo un edificio individual o una gran obra de infraestructura, sino ciudades enteras, midiendo, monitoreando y controlando sus objetivos ambientales, sociales y de gobernanza, que ayuden a reducir sus emisiones de carbono y compensar los efectos del cambio climático. .
En los últimos años, el mundo entero ha aprendido lecciones muy duras derivadas de las disrupciones en las cadenas de suministro y su impacto en los costos y tiempos de ejecución de los proyectos; sin embargo, ese mismo aprendizaje en combinación con tecnologías Common Data Environment (CDE) ahora puede permitir gestionar equipos de trabajo universalmente conectados a cronogramas comunes y coordinados entre departamentos de diseño, ingeniería y administración que se sincronizan y actualizan, ajustando en tiempo real el impacto de cada acción. en el cronograma y presupuesto de cada proyecto.
La gestión remota de proyectos hará que la distancia sea completamente irrelevante, la comunicación 5G permitirá la supervisión de las obras sin perder tiempo en desplazamientos hasta ellas, mejorando significativamente la calidad, la seguridad y la eficiencia operativa.
La seguridad laboral siempre ha sido la máxima prioridad en la industria de la construcción, las empresas pueden mejorar las condiciones de trabajo y mitigar los riesgos con equipos de protección personal que utilizan chips de rastreo o sensores que permiten anticiparse a futuras amenazas y no solo identificarlas.
Sin duda, con más avances tecnológicos, seguiremos haciendo cada vez mejores construcciones.
Raúl Asís Monforte González.
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