
Acapulco después del huracán Otis será un puerto en reconstrucción con más de 40 cuarteles militares en sus calles, según el plan de seguridad detallado este martes por el secretario de Defensa, general Luis Cresencio Sandoval.
El presidente Andrés Manuel López Obrador ya había anunciado hace una semana que el plan para reconstruir la ciudad de un millón de habitantes, incluiría una reforzamiento de presencia militar en el municipio, además de ayudas de distinto tipo por más de 3 mil 400 millones de dólares.
Pero Sandoval precisó ahora que en el enclave turístico, foco de enorme actividad de distintos grupos del crimen organizado desde hace 20 años, Se construirían 38 nuevos cuarteles, además de los cinco que existen actualmente.
Cada uno contará con 250 elementos, indicó, lo que significará entre 9.500 y 10.000 militares desplegados permanentemente en el puerto, aproximadamente la misma cantidad de militares enviados tras el huracán que causó al menos 48 muertos.
Más de cincuenta personas siguen desaparecidas.
“Lo que buscas es que, de alguna manera permanente“La Guardia Nacional está en el municipio de Acapulco… Como responsable de la seguridad pública”, dijo el jefe del Ejército.
La población, sin embargo, exige más ayuda y que se restablezcan por completo los servicios básicos.
Los días posteriores a que Otis tocara tierra, a pesar de la presencia de tropas de la Guardia Nacional, hubo largos días de saqueo que dejó devastadas a todas las tiendas grandes y medianas de Acapulco. López Obrador prometió entonces crear un cuartel en cada barrio con más de mil viviendas.
Durante su administración, El presidente viene multiplicando el trabajo de las Fuerzas Armadasno sólo en seguridad, sino también en trabajos de construcción de grandes proyectos o en la gestión de aeropuertos y aduanas, algo que sus críticos han calificado de una preocupante militarización de México.
Mientras tanto, el Gobierno y el propio presidente también mantienen contactos con dirigentes negocio y hoteleros de Acapulco que piden mayor apoyo al sector turístico, motor de la ciudad, aunque valoran los esfuerzos de seguridad.
“Sin seguridad no hay turismo, ni en Acapulco, ni en ningún lado”, dijo a AP Miguel Ángel Fong, presidente de la Asociación Mexicana de Hoteles.
Fong valoró que el Gobierno dé créditos a tipo cero a pequeñas y medianas empresas, pero dijo que diferir el pago de impuestos hasta febrero “no es una ayuda tan grande” porque los hoteles tardarán en funcionar.
Además, consideró insuficiente que el Ejecutivo pague la mitad de los impuestos sobre los créditos de los grandes hoteles porque lo que habría que hacer sería dar créditos a fondo perdido.
Estos fondos, añadió, no deben verse como “dar dinero gratis” a los empresarios, sino más bien como un apoyo “a cambio de la creación de empleo” para lo cual podrían existir recursos nacionales e internacionales.
López Obrador confió en que 35 de los 377 hoteles del puerto podrán reabrir en marzo o abril. aunque el propio presidente reconoció que ninguno salió ileso. Algunos de los más grandes quedaron con las paredes y ventanas arrancadas.
El martes por la tarde el presidente tenía previsto llegar a Acapulco para supervisar el avance de las ayudas, la limpieza y la reconstrucción.
Varios centenares de acapulqueños y encabezados por políticos de la oposición tomaron el camino opuesto y llegaron el lunes a la Ciudad de México en caravana exigir mayores fondos de ayuda, algo que aún no está claro si se podrá conseguir aunque los partidos de la oposición intentan que se apruebe en el debate parlamentario los presupuestos de 2024 que se celebran esta semana.
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