La cumbia suele ser divertida, con letras divertidas y que aluden a cosas sencillas de la vida, que invitan a reír y disfrutar, y por supuesto, que tienen un ritmo único que hace bailar a quien las escucha.
Por eso, la cumbia no pasa de moda, está en el gusto de la gente, a pesar de la avalancha de nuevas propuestas en ritmos como el reguetón y los corridos tumbados.
Daniel Villalobos, quien tiene una trayectoria de 46 años en la música tropical y la cumbia, afirma que siguen teniendo un público que los sigue, sobre todo en la región sureste del país, donde la cumbia es la reina.
Villalobos se encuentra promocionando en Yucatán sus más recientes sencillos, como “Róncala”, “El violín borracho” y, próximamente, “Yolanda, la reina la parranda”, que verá la luz en unos días.
Originario de Veracruz, lleva la música y el ritmo en la sangre y el alma.
Se inició en la música de una forma curiosa. Según cuenta, estaba estudiando en el Seminario cuando tuvo que pasar un año en una iglesia como parte de su formación y discernimiento. Allí sucedió que a unos pasos del templo estaba ensayando el grupo Junior Klan.
Cantó en el coro de la iglesia; cuando los miembros del grupo lo escucharon, lo invitaron a actuar con ellos.
Aceptó y así comenzó su camino en la música, que no abandona desde hace 46 años. Los primeros 16 los pasó en varios grupos y los últimos 30 con un proyecto propio, llamado Daniel Villalobos y la Grupo de él.
Con Junior Klan logró varios hits, como “Juana la Cubana” que no podía faltar en las fiestas. Y con su grupo tiene éxitos como “La olla de tamales”, tema que demuestra el estilo divertido de la cumbia, no solo por su ritmo pegadizo, sino también porque la letra alude a una persona roncando.
Dice que en los bailes le gusta ver como, cuando interpretan esta canción, las parejas de baile se dicen: “Es tu canción”, y ellos responden: “No, es tu canción”, y se ríen. Hace 20 años lanzó una canción que hasta la fecha es popular y conocida, “Ramón y Pascual”, cuyo estribillo dice “Soy Pascual y soy homosexual, soy Pascual y me voy al carnaval”. Villalobos recuerda que en esos años había lugares donde se censuraba la canción, como Chiapas, pero no en Yucatán donde se tocaba con éxito.
Explica que el tema no hace ningún juicio, simplemente habla de lo que es y lo que le gusta a Pascual.
Indica que han comprobado que al público también le gustan las canciones tropiro-románticas, por lo que suele incluir algunas canciones de este estilo en los discos que ha grabado. Tiene una treintena de producciones en su haber.
“Perdóname” y “Te adoro” son un ejemplo de estas canciones. Al hablar de la popularidad del género cumbia destaca que hay adeptos, pero lamentablemente hay un desequilibrio entre lo que se paga a las bandas norteñas y las agrupaciones tropicales o de cumbia. Dice que a grupos como el suyo no se les paga más de 300.000 por presentación, mientras que a los integrantes de la banda se les paga el doble, y grupos de renombre como El Recodo reciben hasta 3 millones, Firme unos 12 millones y ni hablar del Peso Pluma y sus corridos. acostado, quien, dice, ya cobra 25 millones de pesos por concierto.
La diferencia también se nota en el precio de las entradas a los bailes. En el caso de los cumbieros es de $150 o $200, mientras que para ver a los grupos de banda a veces se alcanzan precios de más de $1.500.
Pese a ello, siente que el gusto por la cumbia poco a poco se ha extendido por todo el territorio mexicano y en Estados Unidos ha crecido el número de seguidores.
Sobre si hay algún prejuicio sobre las personas que escuchan cumbia, Daniel Villalobos admite que se cree que el público solo está formado por gente del campo y trabajadores, pero también hay otros interesados.
Recuerda que en una fiesta a la que fueron a tocar en Televisa cuando él estaba en Junior Klan alternaron con el grupo latino, este último tocaba música instrumental con temas como “Ice Castle”.
Villalobos preguntó: “¿Y nosotros, qué vamos a cantar?”. Y la respuesta fue: “’Juana la Cubana’, para eso nos contrataron”. Cuando le tocó el turno, aquellos invitados elegantemente vestidos se quitaron las chaquetas y comenzaron a bailar.
Considera que la cumbia es parte de la idiosincrasia del mexicano, que si bien se ha fusionado con corrientes como la colombiana y la cubana, tiene un estilo propio, y es un reflejo del pueblo, por eso no puede faltar en las bodas. o XV años.
Respecto a su música, Daniel Villalobos invita a escuchar los más recientes sencillos que ha lanzado y promete que regresará a Yucatán para ofrecer un concierto y poner a bailar a todos. La música del grupo se encuentra disponible en diversas plataformas digitales y se caracteriza por su buen ritmo y letras humorísticas.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
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