
Auditor Superior de la Federación
La Ley de Disciplina Financiera ha contribuido a un mejor control de las finanzas públicas locales, por ejemplo, luego del gran crecimiento que se presentó de 2006 a 2012, cuando la deuda de las entidades federativas aumentó casi tres veces más, al pasar de 160 mil millones de pesos al final de 2006, a 435 mil millones en 2012, y pasar del 49 por ciento como porcentaje de las acciones a cerca del 80 por ciento.
Más recientemente, el crecimiento anual de la deuda en 2018, punto donde se había estabilizado, respecto a 2020, que fue el inicio de la pandemia, la deuda pasó de 601 a 637 mil millones de pesos, esto es solo 6.0 por ciento adicional, para finalmente Cabe señalar que al cierre de 2022 la deuda de los estados y municipios creció 14 por ciento con respecto a 2018, este crecimiento se concentró principalmente en 2020 y 2021, años en los que se agudizó el efecto de la pandemia y que comenzó a disminuir en 2022 ; Por supuesto, el FEIEF contribuyó a esta estabilización y al crecimiento superior al estimado de los ingresos tributarios en los últimos tres años, con su impacto en las participaciones.
Además, la deuda en relación con los ingresos de libre disposición de origen federal corresponde hoy al 64 por ciento, porcentaje aún menor al 67 por ciento que tenía en 2009, cuando alcanzó los 252 mil millones de pesos; Por supuesto, la crisis hipotecaria provocó caídas importantes en los ingresos fiscales en países como el nuestro, provocando crisis fiscales. Fue cuando se promovió por primera vez la FEIEF.
Para este cierre de 2022, las cinco entidades con mayor monto de deuda en el país son: Ciudad de México, Nuevo León, Estado de México, Chihuahua y Veracruz, que conforman el 51 por ciento del total de la deuda de las entidades.
Sin embargo, el mayor monto de la deuda no es tan representativo como su capacidad de pago y, en ese sentido, la ley cuenta con dos indicadores que permiten medir de manera más adecuada la situación de endeudamiento de los estados y municipios y su avance.
El primer indicador es la relación entre el pago del servicio de la deuda y los ingresos de libre disposición, es decir, las participaciones y la recaudación propia, ya que cuanto mayor es, más se reduce la capacidad operativa del Estado, al tener que gastar porcentajes elevados para pagar de la deuda, en lugar de pagar los gastos para operar. En este sentido, los cinco estados con mayor porcentaje de este indicador en 2022 son: Coahuila 13.1 por ciento, Durango 11.1 por ciento, Chihuahua 9.6 por ciento, Quintana Roo 9.1 por ciento y Nuevo León 8.7 por ciento, todos menos Durango, tienen sustancialmente mejoraron su indicador con referencia a 2016.
El segundo indicador es la relación entre la deuda y la renta libre (ILD), donde se destacan Coahuila, Chihuahua, Quintana Roo, Nuevo León y Sonora. En este indicador, a mayor porcentaje, más comprometidas están las finanzas, como en el caso de Coahuila 137 por ciento, Chihuahua 107 por ciento, Quintana Roo 107 por ciento, Nuevo León 96 por ciento y Sonora 81 por ciento, estados con mayor porcentaje, pero que han mejorado sustancialmente en relación a los datos de 2016.
Como se puede observar, en ninguno de los dos casos se encuentra la Ciudad de México, que si bien es la entidad con mayor deuda pública, cuenta con suficientes ingresos propios, lo que le permite tener una mayor capacidad de endeudamiento.
Por otro lado, los plazos de la deuda dejan legados que se hacen eternos y las administraciones en algunos casos solo se reestructuran y aumentan el plazo, con excepción de Querétaro, que logró liquidar toda su deuda antes del cambio de gobierno.
Como ya hemos comentado, la deuda no es ni buena ni mala, depende mucho de la gestión que se le dé y del destino y transparencia para la que se utilice.
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