
La Matanza de los Inocentes, de Lodovico Mazzolino, 1510-1530.
Cada 28 de diciembre en España y América Latina, la gente se gasta bromas y algunos medios de comunicación publican noticias falsas por el Día de los Inocentes, o Día de los Santos Inocentes, como lo llama la Iglesia Católica.
Sin embargo, este día tiene su origen en una historia muy impía: la matanza de niños pequeños registrada en uno de los cuatro evangelios cristianos, el de Mateo.
Según la versión cristiana contenida en este evangelio, hace más de 2.000 años Herodes I decidió aniquilar a todos los niños menores de dos años en Belén, con el objetivo de matar al recién nacido Jesús.
Al parecer, tomó esta decisión luego de escuchar la historia de unos “magos del Este”, quienes le advirtieron que acababa de nacer un infante que sería el rey de los judíos y en consecuencia pondría en peligro su reinado.
La Iglesia Católica decidió honrar a los infantes muertos como “los primeros mártires de jesus“, y con el paso del tiempo se convirtieron en los “Santos Inocentes”.
Pero, ¿cómo una conmemoración tan triste se convirtió en un día tan alegre?
Hay varias teorías.
Detalle de la catedral de Estrasburgo (Francia) que muestra la Masacre de los Inocentes, siglo XIV.
diferentes orígenes
Una versión de la historia afirma que Herodes preguntó a los “magos del este” dónde estaba el niño que sería el futuro rey, pero los Reyes Magos aparentemente engañaron al monarca al desviarlo.
Otra teoría sobre la gozosa celebración se remonta a un nieto de Herodes: Herodes Agripa II, rey de Calcis.
Este regente -a quien se recuerda por su vida de excesos- decidió celebrar su trigésimo aniversario homenajeando a su abuelo (y la matanza de niños) con una semana de festejos.
Sin embargo, ese día decidió emitir órdenes de arresto y castigo por todos sus ministros, que no pudieron huir por la eficiencia de la guardia real.
Al final, los invitados asustados se vieron obligados a asistir a la celebración y algunos recibieron un sello del monarca que los declaró “inocentes”. Esta macabra historia, dicen algunos, es el verdadero origen de la fecha.
Otros estudiosos sitúan el origen de este giro lúdico no en la Jerusalén de los tiempos bíblicos sino en la Europa medieval, donde el último mes del año y el primero del año siguiente estaban marcados por el invierno boreal y la menor actividad en el campo, donde la mayoría de la población trabajaba.
“El pueblo, ocioso, se entregó entonces a una risa festiva, alegre y sardónica que equiparaba a actores y observadores, que se hacían partícipes de la broma para paliar las penurias cotidianas, ocurridas en un contexto de férrea disciplina social”, escribió. . El historiador español Mario González-Linares.
Luego, entre diciembre y enero, se desarrollaban una serie de festividades -como la fiesta de los tontos o la fiesta del burro– donde el chiste jugaba un papel fundamental: permitía burlarse de las convenciones sociales más arraigadas.
Herodes pintó viendo bailar a su hermana Salomé.
Quizás la más extrema de estas fiestas fue la de los locos, que fue oficialmente prohibida por la Iglesia en el Concilio de Basilea de 1435.
En su artículo “Risas y delirios: la fiesta de los locos”, publicado en la revista cultural Amberes, González-Linares explica quiénes eran estos locos que reinaban en aquella fiesta.
“Loco era el trastornado, pero también el tonto, el deforme, el lisiadomarginados cuyo delito inexcusable consistía en no encontrar un lugar dentro de un esquema social caracterizado por su rigidez y verticalidad”.
Quienes interpretaban estos locos y deformes eran, como describe RP Flögel en el artículo de González-Linares, las capas más bajas del clero:
“En las catedrales se nombraba un obispo-bufón. Luego celebraba un oficio solemne y daba su bendición. Los sacerdotes disfrazados entraban al coro bailando, saltando y cantando canciones picarescas. Los subdiáconos comieron salchichas, jugaron a las cartas ya los dados en el altar; en lugar de incienso, quemaron suelas de zapatos viejos y excrementos. Después de la misa, cada uno bailaba y corría por la iglesia a su gusto, y se entregaba a los mayores excesos”.
Además de bromas, bromas y burlas, académicos como Ramón García Pradas, de la Universidad de Castilla-La Mancha, han relacionado la fiesta de los locos con el surgimiento de un tipo de teatro en la Edad Media que jugaba con la parodia. y la sátira para criticar la situación social y política de la época.
Primavera, peces e historias
Muchos de esos países europeos en cuyas iglesias y calles se celebraban hoy las fiestas de diciembre y enero realizan su 1 de abril y no el 28 de diciembre.
Este día es conocido como día de los Inocentes (Día de los Inocentes) en países anglosajones, como veneno de abril (pez de abril) en francófonos y como Pescado de abril (en italiano).
También se discute el origen de esta fecha y existen diversas teorías.
¿Caíste en una broma?
Algunos historiadores creen que, al igual que con las festividades de diciembre y enero, también entra en juego el 1 de abril. el calendario y el tiempo.
A finales de marzo y principios de abril comienza la primavera europea, que inspiró “fiestas de renovación” en los campos que datan de a la época romana.
Como parte de las festividades, la vida normal se fue por la ventana. Según la historiadora Andrea Livesey. “Los sirvientes podían controlar a los amos y los niños podían controlar a sus padres”.
Así que pronto se convirtió en una tradición hacerle bromas a la gente ese día también.
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