
El punto fuerte del leasing reside en su desembolso inicial, que ronda sólo el 5% del valor del coche, frente al 20% o 30% que exigen los préstamos tradicionales. Esto lo convierte en una opción atractiva para evitar pagos iniciales abrumadores y evita la depreciación excesiva que afecta a los vehículos.
Las empresas pueden expandirse rápidamente mediante el arrendamiento de flotas, descuidando los problemas mecánicos, el papeleo y los seguros. Además, la opción de devolver el vehículo en cualquier momento brinda flexibilidad.
Si tu necesidad de un vehículo es temporal o si eres un entusiasta de cambiar tu coche cada dos o tres años, el leasing también te beneficia. Le libera del agotador proceso de venta, permitiéndole simplemente canjear por un vehículo nuevo al final del contrato y también existe la opción de compra al final.
Es importante recordar que estás alquilando un coche, por lo que no puedes realizar cambios en tu vehículo o debes consultarlo al alquilar para evitar pagar cargos extra.
El arrendamiento es una estrategia sólida para las personas que buscan deducciones fiscales. Los ingresos son 100% deducibles en vehículos de carga, de trabajo o todo terreno.
Para los vehículos híbridos o eléctricos, las deducciones son aún más generosas, especialmente cuando se añaden servicios adicionales.
Ya sea para evitar altos costos iniciales, impulsar su negocio o satisfacer una necesidad temporal, el arrendamiento es una poderosa herramienta financiera. La elección entre leasing y crédito tradicional depende de sus objetivos y circunstancias financieras.
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