
Algo anda muy mal en el Aeropuerto Felipe Ángeles, en Santa Lucía, de manera que ha tenido, desde su inauguración, el 21 de marzo del año pasado, hasta enero de este año, poco más de un millón de pasajeros, que es lo que tuvo el Benito El Aeropuerto Internacional de Juárez, en la Ciudad de México, en su primer año de funcionamiento, hace 70 años. Las cosas se ven peor cuando la meta establecida para el primer año de operación del Felipe Ángeles, de 2,4 millones de pasajeros, no llega ni al 50 por ciento estimado.
La noticia sobre andenes medio vacíos en una terminal que muchas horas del día luce fantasmal frustra al presidente Andrés Manuel López Obrador. Le irrita el escaso número de vuelos y dice que es culpa de los tories. Es una evasión frontal de la realidad, coronada con la afirmación de que Felipe Ángeles es “uno de los mejores aeropuertos del mundo”. Es evidente que no sabe de aeropuertos. El Felipe Ángeles no está entre los mejores aeropuertos del mundo. Ni siquiera está en el top 100, según la consultora británica SkyTrax, que solo considera a tres latinoamericanas, Bogotá (37), Quito (40) y Lima (89).
Los mejores aeropuertos se distinguen por la funcionalidad de sus terminales y su conectividad terrestre. Todos ellos, independientemente de su distancia, como el de Narita, que se encuentra a 100 kilómetros de Tokio, o el de Estambul, a 52 kilómetros del centro, cuentan con una conectividad múltiple que los hace fácilmente accesibles. Hay otros, como Singapur, Heathrow en Londres y Schipol en Ámsterdam, por mencionar algunos, en los que no es necesario salir de las terminales para tomar el Metro o los trenes suburbanos.
Nada de esto tiene Felipe Ángeles, cuya conectividad terrestre le está matando. La carretera de acceso que se inauguró hace poco es un chiste, porque solo conecta con Ecatepec, no con la capital. Cualquiera que haya recorrido la ruta entre la Ciudad de México y Ecatepec sabe de sus frustrantes atascos. Se está construyendo otra conexión con el aeropuerto del Circuito Mexiquense, pero para utilizarla habrá que tomar la carretera a Toluca y conectar 15 minutos después en La Venta, desde Santa Fe, con la carretera Chamapa-Lechería.
El problema no debe confundirse. Felipe Ángeles, como aeropuerto, cuenta con la más alta tecnología en equipos de navegación, y la construcción de la terminal y sus pistas, según expertos, es de gran calidad. Tiene deficiencias que se pueden solucionar con una mejor organización, como el tiempo que tarda desde el check-in y los minutos en los que llega a la sala de embarque. Actualmente, los pasajeros cuentan, ese tiempo puede ser de hasta 20 minutos, demasiado para un aeropuerto vacío si se toma como referencia el aeropuerto de Incheon en Seúl, donde se gastan 10 minutos.
Tampoco es relevante la distancia del Felipe Ángeles a la Ciudad de México, sino la falta de vías dedicadas para llegar sin complicaciones, que han afectado el despegue del megaproyecto presidencial que tampoco figura entre los 10 principales aeropuertos del país. Las enormes carencias de conectividad tienen que ver con las prisas de López Obrador por inaugurarlo, y aumentarán por problemas conceptuales en el transporte, que no relevarán a Benito Juárez o, eventualmente, lo reemplazarán definitivamente.
Para que esto suceda, se debe modificar el diseño de conectividad terrestre, ya que de continuar el camino actual, la viabilidad financiera del aeropuerto será inalcanzable. El ejemplo más claro es el tren suburbano que conectará la Ciudad de México con Santa Lucía, el cual partirá de la antigua estación ferroviaria de Buenavista. Si la conexión terrestre principal va a ser desde allí, los problemas de tiempo perdido no desaparecerán y la gente seguirá optando por Benito Juárez, a pesar de su deterioro real e inducido, pues Miguel Hidalgo está en la alcaldía, según fuentes de la industria, alrededor del 70 por ciento de las ventas de boletos aéreos.
Con un tráfico relativamente fluido, el viaje desde el Auditorio Nacional hasta Buenavista en auto toma media hora; en hora punta, se duplica fácilmente. La antigua estación de ferrocarril cuenta con una línea de Metro donde llega la Línea 8, que conecta únicamente con el este de la ciudad. En comparación, la estación de Châtelet, en el centro de París, está atravesada por cinco líneas de metro y trenes suburbanos que dan servicio a los aeropuertos de Charles de Gaulle, Le Bourget y Orly.
Para conectar con Felipe Ángeles existen seis rutas de buses dedicadas, desde las terminales de buses Tapo, Norte y Sur, el Monumento a la Revolución, el Metro Indios Verdes, el World Trade Center, y una más en Perisur. El perfil del viajero aéreo probablemente no se corresponde con el destino de la mayoría que pasa por estos puntos. Habrá una conexión desde el Periférico Oriente, a la altura de la avenida Zaragoza, con la carretera Peñón-Texcoco, pero ese Periférico solo tiene vía rápida de nombre, ya que está lleno de semáforos. Las autoridades piensan que conectará con San Ángel, Coyoacán, Tlalpan, Coapa y Tepepan.
Los problemas se han ido arrastrando, sin resolverse. La Auditoría Superior de la Federación concluyó desde 2021 que Felipe Ángeles carecía de planeación, análisis de impacto social, estudios de costo y beneficios reales, y que no había evidencia de que fuera un proyecto rentable. Para los primeros resultados, corre hacia el fracaso.
Estuvo lejos de su meta de pasajeros, no ha cumplido en tiempo y forma con la conectividad prometida, opera a apenas un 8 por ciento de su capacidad y el modelo financiero elaborado en 2021, que pronosticaba una utilidad neta en tres años de 93 millones de pesos, no no se cumplirá, mientras que las pérdidas estimadas para 2025, de al menos 185 millones, probablemente serán superiores. Lo único bueno para López Obrador es que el desastre le caerá a quien sea presidente, porque ya se habrá ido a su rancho.
METRO es un sitio web internacional en donde destacan las noticias más relevantes de hoy, actualidad y diversos temas como deportes, politica, economía y más. Con información veráz y acertada en cada noticia de todo el mundo.
