dom. Ago 9th, 2026

“México está en el mejor momento para recibir nuevas inversiones. ¡La reubicación ahora es una realidad!”

Esa fue la frase con la que el Ministerio de Economía remató un tuit donde informó que al cierre del primer trimestre del año la inversión extranjera directa ascendió a 18 mil 636 millones de dólares.

Dicho monto, según la agencia, es 48 por ciento superior al de igual período de 2022, sin considerar las inversiones extraordinarias por la fusión Televisa-Univision y la reestructuración de Aeroméxico.

Aunque la cifra está sujeta a revisión, el flujo trimestral representa una disminución del 4 por ciento en comparación con los datos preliminares reportados para el primer trimestre del año pasado.

Él deslocalización en México, que no es más que la reubicación en el país de plantas manufactureras y proveedores de la industria estadounidense ubicados en otras regiones, especialmente en Asia, sigue siendo parte del debate público.

El anuncio de la creación de la gigafábrica de Tesla en Santa Catarina, Nuevo León, mediante una inversión de 5 mil millones de dólares para producir un millón de autos eléctricos al año, reavivó la discusión sobre el impacto de la deslocalización de las cadenas productivas.

El Banco Interamericano de Desarrollo calcula que la reubicación de empresas en la región puede representar una ganancia de 64 mil millones de dólares en nuevas exportaciones latinoamericanas de bienes, donde México sería el país más beneficiado con más de 35 mil millones de dólares al año, seguido de Brasil con 7,8 mil millones.

Esto se debe a varios factores, empezando por la proximidad geográfica de México con los estados unidos y la existencia del T-MEClo que le da acceso al mercado norteamericano.

Además de su proximidad a los EE.UU., que es el principal aliciente, otros factores que hacen a mexico atractivo Como destino de la transferencia de la producción de las empresas que abastecen el mercado estadounidense se encuentran el nivel de los salarios y la existencia de mano de obra calificada.

Esta semana Banco Base publicó un extenso informe donde analiza en detalle las condiciones para aprovechar las oportunidades que se abren por la deslocalización de cadenas productivas.

De entrada, argumenta que si México sentara las bases para aprovechar la oportunidad de la deslocalizaciónla inversión extranjera directa alcanzaría flujos anuales de entre 55 y 60 mil millones de dólares durante los próximos tres a cinco años.

Esto brindaría la oportunidad de que las exportaciones no petroleras se dupliquen en ocho años.

Además, el PBI de México crecería alrededor de 3.5 por ciento anual, habría más creación de empleo formal, la tasa de informalidad bajaría del 50 por ciento –actualmente es del 55 por ciento– y el tipo de cambio bajaría de su nivel actual y se estabilizaría en alrededor de 16 pesos por dólar.

En su informe, Banco Base advierte que para que México aproveche la oportunidad de deslocalización se deben cumplir tres condiciones:

1. gobernancia que genera certeza: Imperio de la leybaja inseguridad ciudadana y políticas económicas internas que promuevan un buen ambiente de negocios.

2. Paquetes incentivos fiscales destinado a recibir deslocalización.

3. Buscar activo inversión extranjera que deseen reubicar su producción: promoción de México en el exterior como un destino atractivo para la inversión física.

Para que México aproveche las oportunidades que se abren en diferentes industrias con la reconfiguración de las cadenas productivas, sin duda tiene que atender los factores considerados desincentivadores, donde la las condiciones relacionadas con el estado de derecho son las más preocupantes.

El comentario me viene a la mente por el anuncio de que, a las 6:00 de este viernes, personal armado de la Secretaría de la marina tomó el Instalaciones de Ferrosuruna empresa de transporte ferroviario de Grupo México, en el tramo que va de Coatzacoalcos a Medias Aguas, Veracruz.

Paralelamente, el Diario Oficial de la Federación publicó el decreto que lo declara de “utilidad pública” y ordena la ocupación temporal e inmediata del tramo ferroviario por parte del Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec, empresa con participación mayoritaria del Estado.

Si bien las reformas recientemente aprobadas y promulgadas a la Ley Reglamentaria del Servicio Ferroviario incorporan la figura de asignación otorgada por el presidente para que las paraestatales operen los ferrocarriles por tiempo indefinido, no deja de ser preocupante la incautación de bienes de movilidad por parte de las fuerzas militares.

El hecho genera incertidumbre y puede convertirse en un inhibidor de nuevas inversiones.

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Metro

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