
Hace unos meses se presentó en Veracruz un espectáculo circense protagonizado por Paquin
Jr. y por Angelo. Fui a verlo con el espíritu que me acompañó de niño cuando mis padres
Me llevaron al circo -y que bueno que lo hice-. Vie de Cirque me asombró, con una
espectáculo vibrante, novedoso, que con un halo de añoranza, me dejó un mensaje
inspirador
A medida que se acerca el final, las luces se apagan y Angelo aparece en escena. con notable
virtuosismo, comienza a tocar un instrumento musical. De repente, es interrumpido con
instrucciones de permanecer en silencio y retirarse. Visiblemente afectado, entrega su
instrumento, pero aparecen muchos más. Así, la escena de júbilo y censura se repite hasta
que no queda ningún instrumento por tocar.
El protagonista baja los hombros y camina para irse, pero antes de atravesar la cortina,
se detiene, gira, mira al público con ojos chispeantes y comienza a cantar una canción,
Ahora sí, adiós. Angelo recordó que, a pesar de todo, todavía tenía su propia voz.
Hoy en el país una sombra de destrucción se cierne sobre la democracia. Los ciudadanos,
que en 30 años lo hemos construido con una participación decidida, hemos estado jugando
puertas para evitar que nuestros logros se desperdicien.
Primero se planteó una reforma electoral que se impidió y luego nació el Plan B, que
no es más que modificaciones a las leyes electorales secundarias que, si bien fueron
aprobado en el Poder Legislativo, hoy se encuentran en el Poder Judicial a la espera de mayor análisis
de fondo que determina si hay o no elementos de inconstitucionalidad.
Otra coyuntura que se nos presenta en la materia es la renovación del Consejo General de la
Instituto Nacional Electoral (INE). El Comité Técnico de Evaluación (CTE) hace su trabajo,
pero se ha solicitado hacerlo bajo el principio de máxima difusión, con transparencia,
pero sobre todo con imparcialidad.
Las sospechas no han faltado, hay quienes han denunciado que ahí está, frente a
nuestros ojos, en la elección de los nuevos directores el “Plan C” para tomar el INE de
adentro y aunque no hubo reforma, ni Plan B, se logró un instituto “a la manera” del partido en
el poder.
En este circo de la vida real, donde parecemos espectadores pero en realidad somos
protagonistas de la defensa de la democracia, seamos como ese personaje que recuerda
que aunque parezca el final -uno que no quiere- todavía tiene su voz.
Recordemos claramente: los ciudadanos tienen voz y no debemos dejar de usarla y
acompañarlo con una participación decidida y responsable.
En los procesos por venir, escuchemos las propuestas de los candidatos, cuestionémonos
a tiempo, que se comprometan con nuestras causas y vamos a votar, si todos!
Y veamos las elecciones. Que cada voto contado, cada voto registrado, cada
expresado, se respeta para que, aunque logren su Plan C, no nos quiten
democracia.
Aunque se inventen cientos de planes y se agoten las instancias, no nos podrán quitar
nuestra libertad de elegir y exigir. Demostremos que el único plan válido es el “Plan P”,
que es la de Participación Ciudadana y que con ella vamos a transformar a México con
ellos o a pesar de ellos. #OpiniónCoparmex
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