vie. Jun 19th, 2026

Las autoridades chinas hicieron pública la disminución de la población de China y señalaron que las muertes superaron en número a los nacimientos el año pasado por primera vez en seis décadas. Los expertos ven importantes implicaciones para China, su economía y el mundo. El país más poblado del mundo ha llegado a un punto de inflexión: la población de China ha comenzado a reducirse, luego de una disminución constante de años en su tasa de natalidad que, según los expertos, es irreversible. Según el gobierno, 9,56 millones de personas nacieron en China, mientras que 10,41 millones de personas murieron. Fue la primera vez que las muertes superaron en número a los nacimientos desde el Gran Salto Adelante, el experimento económico fallido de Mao Zedong que condujo a una hambruna y muerte generalizadas en la década de 1960. Esta situación parece ser producto de la política del hijo único establecida a principios de siglo en China, política que el gobierno intentó revertir ofreciendo incentivos para alentar a las familias a tener más hijos. Ninguna de esas políticas funcionó. Ahora, ante una población en declive, sumada a un aumento prolongado de la esperanza de vida, el país se ve inmerso en una crisis demográfica que tendrá consecuencias no solo para China y su economía, sino también para el mundo.

A ello se sumó el anuncio de que la economía de China creció solo un 3% en 2022, un año marcado por confinamientos y desbarajustes derivados de la estricta política de covid cero, a la que el Gobierno puso fin abruptamente en diciembre tras una ola de protestas sociales. Es el peor dato de crecimiento del gigante asiático desde el primer año del coronavirus en 2020 -cuando el PIB de la segunda mayor economía del planeta aumentó apenas un 2,2%. Y para encontrar otro año de menor dinamismo, hay que remontarse a aquella aislada China de 1976, hace casi medio siglo, cuando terminó la turbulenta década de la Revolución Cultural y murió el líder histórico Mao Zedong. El oscuro panorama de finales de 2022, con un tsunami de contagios de covid y decenas de miles de muertos tras la relajación de las medidas sanitarias, abre la puerta en todo caso a un esperado efecto rebote pospandemia en 2023.

Es tiempo de reflexión ya que durante las últimas cuatro décadas, China surgió como una potencia económica y la fábrica del mundo. La evolución del país de la pobreza generalizada a la segunda economía más grande del mundo condujo a un aumento en la esperanza de vida que contribuyó a la disminución de la población actual: más personas vivían más y nacían menos bebés. Esa tendencia ha acelerado otro evento preocupante, se avecina el día en que China ya no tendrá suficientes personas en edad laboral para impulsar su crecimiento, ya no será la población joven, vibrante y en crecimiento. Comenzaremos a apreciar a China, en términos de su población, como una población que envejece y se reduce.

Las ayudas del gobierno, como dinero en efectivo para bebés y recortes de impuestos, no han logrado cambiar el hecho subyacente de que muchos jóvenes chinos simplemente no quieren tener hijos. Hay un sinfín de historias sobre la decisión de no querer tener hijos. Según la Oficina de Estadísticas de China, es el sexto año que se reduce el número de nacimientos. Esto cambiará el perfil demográfico y, según las autoridades chinas, se espera que para el año 2035, 400 millones de personas en China tengan más de 60 años, lo que representará casi un tercio de su población. La escasez de mano de obra que acompañará al rápido envejecimiento de la población de China también reducirá los ingresos fiscales y las contribuciones a un sistema de pensiones que ya se encuentra bajo una enorme presión. La pregunta que surge es si el gobierno podrá o no proporcionar acceso generalizado a la atención de ancianos, servicios médicos y un flujo estable de ingresos más adelante en la vida, lo que afectará la sostenibilidad del gobierno.

Sumado a lo anterior, el crecimiento económico ha tendido a ser menos vigoroso. En 2022, el crecimiento de la economía china solo alcanzó el tres por ciento, lo que implica que el gigante asiático afronta una menor expansión y, por tanto, dejará de tirar de la economía mundial. Es tiempo de reflexión para la comunidad internacional, las tasas de crecimiento aceleradas son las que impulsaron el modelo de crecimiento basado en el consumo masivo, estos parámetros se modifican y por lo tanto necesitamos rediseñar la expansión del mundo. En México, la tasa de crecimiento poblacional ha ido disminuyendo lentamente de 1.7 por ciento en la década de 1990 a solo 0.9 por ciento en 2020, que en términos absolutos pasó de una expansión de 1.5 millones en 1994, a solo 900 mil en la segunda década del siglo XXI. .

Es tiempo de reflexión, ya que uno de los motores del crecimiento había sido la expansión de la población, hoy en día esta variable está perdiendo dinamismo, necesitamos como sociedades pensar en cómo será el futuro y cómo estructuraremos las sociedades cuando uno de los factores de crecimiento tienden a disminuir. estabilizarnos, necesitamos diseñar nuevos modelos de desarrollo, de lo contrario la inestabilidad provocará un mundo de conflictos y deterioro social. Rediseñemos hoy para no caer mañana en conflictos e ingobernabilidad.

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