
La jefa de gobierno de la Ciudad de México y prima candidata a la candidatura presidencial, Claudia Sheinbaum, se ha puesto en medio no solo de un escándalo, sino de una burla. Recién el lunes, cuando salió en defensa de la ministra Yasmín Esquivel por las acusaciones y críticas por el plagio de su título, legitimó la resolución de la fiscalía capitalina que concluyó que no había copiado “ni en partes ni en sus partes”. en su totalidad” la tesis de grado de Édgar Ulises Báez Gutiérrez. Un día después de esa declaración y 48 horas después de que se diera a conocer el dictamen, la fiscalía negó tener conocimiento del documento. ¿Qué sucedió? La única respuesta concebible en este punto es que Sheinbaum y su equipo son muy incompetentes.
La nueva posición de la fiscalía lo deja muy mal. La resolución fue producto de una denuncia de hechos realizada por el ministro Esquivel el 24 de diciembre, por lo que se abrió la carpeta de investigación CIEC/ACI/UI-2C/D/00647/12-2022. El documento, publicado inicialmente por El Universal el domingo, está fechado el 30 de diciembre, y en cada una de sus 15 páginas están los sellos de la fiscalía, que pudo desvincularse de ese día, pero no lo hizo, y menos Sheinbaum. El ministro Esquivel incluso mencionó la resolución en un discurso el lunes en la Corte Suprema de Justicia.
¡Que desastre! Ni Sheinbaum ni la fiscal Ernestina Godoy ayudan en nada a Esquivel, al contrario, la sumergen más en su pantano. La fiscalía informó este martes que la investigación seguía abierta pero, según concluyó la resolución, ya había prescrito el presunto delito de plagio, por lo que no se ejerció la acción penal. Es decir, lo fundamental en el documento que no reconoció, ratificó, y lo único que niega es que Esquivel haya sido víctima de plagio. Según El Universal, esto se debió a que hubo tantas críticas a la fiscalía por su resolución que Godoy quiere “lavarse las manos”.
Pero todavía no la libra. La fiscalía desconoce el documento, pero no lo denuncia. Si Godoy no sabía de su existencia, debería haber abierto otra carpeta de investigación ante la posibilidad de una falsificación de documentos oficiales, porque si dice la verdad, también se niega a esclarecer un delito grave, dejando un precedente de impunidad, porque si se puede falsificar algo de tan alto impacto, se puede inventar cualquier cosa.
Su omisión toca los límites de su responsabilidad como funcionaria y toca los límites de la ilegalidad. Godoy está en problemas, y sea cual sea la verdad, la coloca en un terreno muy resbaladizo por eso y porque el documento que implícitamente reconoce como oficial, pero que personalmente desconoce, es una regadera:
1.- La fiscalía fue incompetente para conocer de los hechos denunciados. El ministerio público de la capital sólo podía haber actuado al margen de la ley si se hubieran afectado intereses particulares de determinado orden, lo cual no es el caso, ya que tal como lo establece el artículo 145 de la Ley Federal del Derecho de Autor -donde el plagio- la competencia es de los tribunales federales. Es decir, no debió abrir carpeta de investigación.
2.- La fiscalía señaló que el presunto plagio había prescrito, pero aun así abrió la carpeta de investigación. De acuerdo con el artículo 253 del Código Nacional de Procedimientos Penales, el Ministerio Público podrá abstenerse de investigar cuando los autos permitan establecer que se ha extinguido la acción penal o la responsabilidad del imputado. Pero contrario a los artículos 128 y 129 del mismo código, que exige lealtad, objetividad y debida diligencia, no logró emitir un acuerdo de abstención de investigar, e inició una carpeta que raya en la ilegalidad.
3.- El expediente se inició, integró y determinó en seis días, en donde se conoció el testimonio de la directora de tesis de Esquivel y Báez Gutiérrez, Martha Rodríguez Ortiz, quien presentó una hoja supuestamente firmada por el abogado donde reconocía haber tomado parte en las diligencias de la ministra. tesis –publicada más de un año después de la suya–, que apareció en el buzón de su casa el 27 de diciembre, el mismo día que rindió su declaración en la fiscalía, dándole valor probatorio a sus palabras, a pesar de que su parcialidad a favor de los acusados de plagio ha sido evidente. Por otro lado, la declaración de Báez Gutiérrez no fue tomada.
4.- La resolución incluyó una exposición de hechos realizada por el notario Amado Mastachi Aguario, el 29 de diciembre, presentada por Rodríguez Ortiz, donde se agrega una nueva carta de Báez Gutiérrez en los mismos términos de la carta que apareció en el buzón de la profesor.
5.- El mismo día que la ministra presentó su denuncia y se abrió la investigación, la fiscalía integró un dictamen informático forense de la perito Verónica Rojas Hernández, el cual solo permite conocer las fechas en que se subieron los expedientes a la plataforma de tesis profesional, pero sin saber cuándo se crearon los originales o si fueron alterados. La fiscalía integró otro dictamen del maestro Ubaldo Martínez Eslava, quien incurre en las mismas inconsistencias.
Godoy tiene motivos para estar preocupado, pero Sheinbaum lo está aún más, por su condición de candidata presidencial. Si bien se manejan como si la fiscalía fuera autónoma, no lo es, como se ha demostrado en ocasiones anteriores, cuando funcionó en connivencia con la Fiscalía General de la Nación, o de acuerdo con los deseos del presidente Andrés Manuel López Obrador.
Lo ocurrido en los últimos dos días demuestra el descontrol por parte de Sheinbaum y su incapacidad y la de su fiscal en la tarea que hicieron unilateralmente o les ordenó Palacio Nacional: blindar a Esquivel. La defensa que hicieron del ministro pinta de ineptos al jefe de gobierno y a Godoy, que querían reírse de todos y al final quedaron en una situación peripatética.
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