sáb. Jun 13th, 2026

Los emprendedores, y los líderes en general, pueden dedicar tiempo a actividades muy valiosas…o muy destructivas.

Esta semana nuestro amigo Xavier Marcet, de Barcelona, ​​publicó un artículo titulado “Vaciando las agendas” en el diario español La Vanguardia. Este artículo ha tenido un gran impacto en mí y me ha inspirado a escribir sobre el tema de las diferentes formas de relacionar la gestión de nuestro tiempo con la creación de valor.

¿Cuándo es más valioso nuestro tiempo? ¿Cómo debemos medir su rentabilidad? ¿De dónde podemos sacar más tiempo, si el día sólo tiene 24 horas?

“Las reuniones son nuestra gran fuente de tiempo”, afirma Xavier. Afirma que debemos vaciar nuestras agendas, con menos reuniones y más sentido de propiedad, más orientación a la relevancia. Hablamos de calidad del tiempo, pero no sabemos cómo medir la calidad de nuestro tiempo.

Nuestro trabajo es crear riqueza para todos. Esa es la medida. No existe un tiempo neutro, o nos dedicamos a multiplicar o sumar, o nos dedicamos a restar o dividir. No hay más.

Tiempo que se multiplica. Son las horas que tenemos para definir el futuro, para innovar y emprender, para atraer, retener y formar líderes, para multiplicar el talento y potenciarlo, para aprender, enseñar e inspirar, para cuestionar y reflexionar, para elegir y abandonar. Con estos verbos se conjuga dueñez.

Tiempo que suma. Son las muchas horas dedicadas a operar, a gestionar el día a día de nuestro negocio. Son los largos espacios cotidianos utilizados en las tareas de compra y venta, producción y procesamiento, entrega y distribución, supervisión y control, programación de cobros y pagos. Todo esto es vital, es necesario, pero sólo suma, no suma.

Tiempo restante. Estas actividades son más difíciles de modificar. Tienen sus raíces en nuestro descuido y nuestra superficialidad. Son parte de nuestra cultura, nuestros hábitos, nuestro sistema organizativo. Este tiempo no está claro, es inercia, son los procesos que no agregan valor, son los escondites de la improductividad, son nuestra burocracia, nuestros comités desmesurados e ineficientes, nuestra juntitis, nuestras regulaciones inútiles, nuestras duplicidades y continuos revisiones de pendientes e indicadores, nuestro mediocre desempeño y nuestras sofisticadas herramientas. Todo esto se traduce en dos costos improductivos: El costo excesivo y el costo de oportunidad. Ambos destruyen valor.

Dividiendo el tiempo. Este es el más dañino y pernicioso de todos. Se esconde detrás de intenciones poco claras y se manifiesta en forma de chismes y rumores, discusiones y escándalos, críticas y hablar mal de los demás, falta de confianza y respeto, uso del miedo y el sarcasmo, juicios infundados, gritos y malos tratos. Son diferentes formas de desunir, desintegrar, separar, debilitar. En última instancia, esto inhibe la sinergia y el trabajo en equipo y acaba con las posibilidades de agregar y multiplicar valor.

En las empresas familiares este efecto de división es desastroso y complica las posibilidades de crecer y permanecer. Limita las capacidades de expresarse y pensar juntos. Muchos miembros de estas organizaciones llenan sus agendas con preocupaciones y ocupaciones divisivas, a menudo motivadas más por la envidia y el ego que por el miedo o la desconfianza.

Ahora que se acerca el inicio del año 2024, vale la pena reflexionar en profundidad sobre cómo mejorar el desempeño de nuestro tiempo. Fíjese como objetivo tener menos reuniones, minimizar las tareas que restan y dividen y maximizar las que suman y multiplican.

Dediquémonos a crecer. Saturar nuestras agendas nos dispersa, nos enreda en actividades improductivas, no nos permite pensar, nos dificulta estar verdaderamente presentes en lo relevante. Marcet dice: “Los líderes ausentes no inspiran mucho”.

Demos valor a nuestro tiempo. Desperdiciarlo sale caro. Nadie nos reemplazará ni nos cubrirá. No hay duda de que las grandes jugadas están en el tiempo que les toca multiplicarse. Decidamos qué tenemos que abandonar para dedicar lo máximo posible a ese espacio, es lo que nos corresponde.

Carlos Dumois

http://www.cedem.com.mx

Carlos A. Dumois es presidente y socio fundador de Cedem.

* “Dueñez®” es una marca registrada por Carlos A. Dumois

Leer la nota Completa

El Imparcial

By El Imparcial

EL IMPARCIAL, ahora en su versión en web online, es el periódico líder al Noroeste de México y en Sonora, con una cobertura informativa oportuna y veraz en materia de noticias de actualidad y relevantes.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *