
Óscar Mario Beteta
Con múltiples factores en juego y jugadores sucesores desesperados, el ambiente político-electoral para 2024 tenderá a volverse raro.
El próximo domingo será uno de esos pocos días en los que una parte importante de la sociedad expresará al Gobierno su oposición a una decisión crucial para todos. Será la oportunidad de saber si está dispuesto a escuchar o si se mantiene inamovible en la búsqueda de sus objetivos.
Así, es previsible que, por segunda vez en cien días, cientos de miles de personas salgan a las calles del país para reiterar la consigna de que al INE no se le toca.
Es muy probable que el 26 de febrero las manifestaciones para salvar y salvaguardar la democracia sean mucho más numerosas que las del 13 de noviembre. Se estima que se extenderán a unas ochenta ciudades de México y el extranjero.
Es seguro que la convocatoria, que proviene de decenas de colectivos, atraerá a personas de todos los estratos sociales, credos, ideologías y condiciones económicas.
Estas concentraciones tendrán la virtud de no ser convocadas por dirigentes y/o partidos políticos, los cuales son ampliamente y ostensiblemente repudiados.
Como sucedió el año pasado, quienes participen en este acto lo harán por su cuenta, por voluntad propia.
Será una genuina expresión colectiva de la razón y la conciencia. Son personas con educación, cultura y determinación, comprometidas con mejorar la situación del país, su democracia.
Lo que miles de ciudadanos expresarán dentro de 48 horas en todos los tonos —ojalá con orden y respeto— a quienes gobiernan, es que no se debe cambiar la estructura y funciones del Instituto y del Tribunal Electoral.
Lo que buscan, además, y es absolutamente incuestionable, es superar el clima de conflicto que no da tregua a nadie, que no permite vivir en paz a nadie.
Dejar la reforma para mejor ocasión, como sugieren estudiosos y especialistas, permitiría superar el insoportable clima de pugnacidad que asfixia a todos. En una democracia, escuchar es obligatorio.
Pero como esa no es ni remota posibilidad, las decisiones legislativas en materia electoral; es decir, el Plan B, que ya ha sido aprobado, será objeto de estudio y dictamen de la Corte Suprema.
Cualquiera que sea su pronunciamiento sobre la inconstitucionalidad o validez a que se someterá dicha legislación, producirá la inconformidad de una de las partes.
La decisión del ministro Alberto Pérez Dayán de no aplicar dos de las reformas del Plan B en las elecciones de los estados de México y Coahuila podría ser un patrón para las aprobadas por el Senado el pasado miércoles.
Pero incluso con este y otros factores en juego, y con jugadores sucesorios desesperados, el ambiente político-electoral para 2024 tenderá a ser cada vez más raro.
Los complicados escenarios que empiezan a vislumbrarse no dejan de preocupar.
Sotto voce.- Genaro García Luna es culpable. El gobierno lo celebra. Y encuentra la oportunidad de cargar contra Felipe Calderón quien, desde un inicio y durante todo su sexenio, le brindó toda su confianza y apoyo. Con todo y con todo, la mayoría de los especialistas considera que no hay elementos para pedir cuentas al expresidente, ni allá ni aquí… La torta de inversión que Elon Musk quiere ubicar en México con su firma automotriz, sigue despertando avaricia entre los estatales líderes Sin embargo, quien ha mantenido la prudencia y la discreción en el tema es Julio Menchaca, gobernador de Hidalgo. Es en esa entidad donde finalmente podría instalarse la empresa armadora, con todos los beneficios que de ella derivarían miles de personas… Un buen indicador de la política exterior mexicana, que el presidente haya ofrecido asilo y nacionalidad a las víctimas del Nicaragüense tirano, Daniel Ortega, sin matizar “su estilo” de ejercer su poder absoluto.
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