BB1.- “Como no tenemos suficiente instrumental… por ejemplo, ahora que estamos en contingencia neurológica, las pinzas que usamos para las cirugías cerebrales entre una operación y otra solo se limpian, no se esterilizan, y son pinzas que van ¡al cerebro!” Una bata blanca (BB) del Centro Médico Nacional 20 de Noviembre me dijo con mucha frustración.

Hablé con cuatro batas blancas de este hospital insignia del ISSSTE -qué digo sólo del ISSSTE, del país, y de los pocos que supuestamente brindan atención terciaria-, cuyos testimonios no sólo escuché, sino que pude comprobar son escalofriante, por decir lo menos. menos.
Los médicos e internos han sido amenazados por los jefes para que no cuenten la realidad que vive la institución de salud; sin embargo, accedieron a hablar conmigo, respondiendo no sólo a su conciencia, sino también al juramento hipocrático que hicieron.
Trataré de no editorializar lo que escuché y dejar sus propias palabras.
LM.- ¿Qué falta?
BB2.- “Necesitamos de todo”.

LM.- ¿Podrías ser más explícito? -enojada, muy harta, me respondió de nuevo.
BB2.- “Todo, necesitamos todo. Entradas… todas. Enfermeras, anestesiólogos, todo. Si no hay paracetamol, que es del cuadro básico, imagínense si vamos a tener medicación de especialidades… obvio que no”.

BB3.- “No hay suficientes enfermeras porque no hay presupuesto, y las que hay están sindicalizadas y tampoco quieren trabajar. Los rangos en cuidados intensivos son una enfermera para cada paciente y aquí hay tres enfermeras para 12 pacientes; uno para cuatro pacientes.
BB2.- “¿Qué está pasando con los cuadrados? Desaparecen o se los dan a los aviadores, pero nos faltan enfermeros, anestesiólogos, ¡todo!
LM.- ¿Siempre han sido así?
BB3.- “No, con Yunes empieza a ver una debacle y a costa del ISSSTE sacó el dinero para su campaña a través de goberno en Veracruz, en tiempos de Fox. Con Calderón hubo una mejora muy importante, él sí se preocupó y metió dinero y nos respetó. Con EPN lo pasamos mal, como que nos apoyó, pero ahora… le dan prioridad a los médicos cubanos, cuando no nos están dando lo básico a los mexicanos”.
BB1.- “Ellos (los cubanos) no tienen evidencia científica como nosotros”.

“López Obrador denigra la profesión, nos está humillando, y el centro médico es el hospital superior del ISSSTE. Si somos así, imagínate cómo serán los demás.

BB2.- “Sin duda la están sacando en el ISSSTE. Zoé Robledo siempre estuvo en su séquito. ¿Por qué nadie del ISSSTE ha parado nunca?
BB3.- “Nuestras instituciones de salud ya son dignas de hechiceros, chamanes, curanderos, comadronas y hueseros”.

LM.- ¿Cómo? Pregunté y enseguida me mostraron las pruebas.
BB2.- “Él trabaja en ambas instituciones, y mientras en el IMSS le pagan mucho, en el ISSSTE me dan una miseria, y aun así Zoé también los denigra contratando curanderos, chamanes o hueseros”.
BB1.- “Querían hacernos entrar y salir, pero no lo permitimos, ¡pero no por vagos, como nos acusan! Pero porque nadie cobra horas extras.
BB4.- “A veces no firmamos porque estamos de quirófano, no porque estemos de fiesta”.
“Nos han sacado del quirófano, eso sí, de estar en medio de una operación para firmar. ¡No solo es escandaloso, sino que puede ser mortal para el paciente!”.
BB1.- ¿Cómo puedo dejar a un paciente que me fue derivado (de otro hospital) porque ya nadie lo puede atender? Y aquí tampoco hay nada. Por eso, y aunque está prohibido, pedimos a los familiares que compren los medicamentos”.

“Durante la pandemia… aquí dejamos de ser todo, dejamos de ser especialistas para bajar a triaje, y los cubanos no sabían qué hacer, entonces nunca entraban”.
BB4.- “Los que nos enfrentamos a los enfermos ya sus familias somos nosotros. De las postergaciones de citas, de cirugías, de la falta de estudios”.
“Hemos tenido muchos problemas. Las amenazas son constantes de que si levantamos la voz nos despedirán. No hay reactivos en el hospital. Nos obligan a hacer cosas que no se pueden hacer y les decimos: lo haré si tú, como mi supervisor, firmas que digo que no puedo hacerlo”.
BB1.- “¡Hacemos Mexicanadas! ¡Apúntate a nuestro ingenio para realizar la operación sin el instrumental necesario o sin lo básico!

BB4.- “Desde finales de marzo estamos sin gel lubricante pero nos han puesto sondas en la nariz, en la orina, para hacer exámenes vaginales o rectales”.
BB3.- “Los jefes se eligen en dedoIgual que el director. No están capacitados ni tienen el perfil, estudios o experiencia. Deberían hacer como antes, con exámenes de inducción al puesto”.
BB4.- “Realizamos cirugías a 40 grados centígrados, ya que los aires acondicionados no sirven. Varias mesas de quirófano caducan y van para atrás, con pacientes que pesan más de 100 kilos, y no les importa, las siguen poniendo así”.

BB2.- “En la habitación 10 encontramos una ardilla. En la sala 12, quirófano, una gata dio a luz a sus cuatro gatitos; las ratas se comían los ojos. Fuera de los quirófanos hay almacenes improvisados; de hecho, ayer nos llegó una cucaracha con alas. Los quirófanos 4 y 8 se inundan con cada lluvia”.
BB1.- “Pero cómo pintaron el estacionamiento y pusieron flores y hasta rosales para la visita de Zenteno. Ah, y la Dra. Elizalde, subdirectora médica, mandó poner una lámpara de techo para que Zenteno no viera el hueco, pero en las cirugías somos nosotros los que ahuyentamos moscas y mosquitos!

“¡Después de este hospital ya no hay nada! Porque somos de tercer nivel; es decir, el hospital de la cúspide. De hecho, estamos especializados. Si esta es la cumbre…”.
BB3.- “Solo tenemos siete incubadoras de cuidados intensivos neonatales para todo el país”.
BB4.- “Hicimos un trasplante de hígado, pero no se suministró el custodiol, un medicamento para preservar el hígado. “Hasta que la coordinación lo autorice”, dijeron. El hígado es un órgano vital que tiene prioridad… “¡No te lo doy porque si te lo robas!”
Habiendo leído lo anterior, lo único que me queda por decir en esta columna es: qué feliz y satisfecho se veía Zenteno cuando inauguró el área de emergencia, que me dicen que es, más bien, ingreso continuo, porque “no tenemos ni medicinas ni instrumental”. , o cualquier cosa para atenderlos”.
Evaluando la humillación (BB1)
“Un futuro médico, en quinto año de carrera, en su pasantía en el IMSS gana 2,000 pesos al mes. Hacia ninis, la ‘4T’ les da 5 mil pesos al mes. Los médicos internos ganan 2.500 al mes.
El cierre ya es mío y sí lo voy a editorializar…
Con esto, ¿cómo se atreven a presumir de ahorros para la salud? Porque, repito, el Centro Médico Nacional no es una clínica de pueblo, es un hospital de tercer nivel. Es la joya de la corona. Y después de esto no hay más, no hay adónde puedan ir los beneficiarios… bueno, sí, a uno privado.
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