
“Esta es una política inconmensurablemente cruel dirigida a las personas más vulnerables en un lenguaje similar al utilizado por Alemania en la década de 1930”.
Este tuit del presentador estrella de deportes de la BBC, Gary Lineker, en el que criticaba la nueva política de asilo del Gobierno británico (una propuesta cuyo destino decidirá el Parlamento), ha desatado una polémica sobre la imparcialidad que ha dejado al exfutbolista fuera de las pantallas.
Pero, ¿en qué consiste esta nueva política?
La nueva ley de inmigración que el Ejecutivo de Rishi Sunak ha comenzado a tramitar en el Parlamento británico busca, según el Gobierno, reducir el número de inmigrantes que llegan “ilegalmente” a Reino Unido. Sin embargo, ha recibido duras críticas por parte de la oposición y de organizaciones que trabajan con refugiados.
Según anunció el propio Sunak, a partir de ahora los inmigrantes “ilegales” que llegan al Reino Unido en pequeñas embarcaciones con las que cruzan el Canal de la Mancha, serán detenidos y expulsados del paísya sea a Ruanda o a otro tercer país considerado seguro.
Reino Unido acordó en 2022 con Ruanda un programa para enviar al país africano a migrantes y refugiados que entraran clandestinamente en su territorio.
(Sin embargo, desde que se anunciaron los planes para enviar a algunos solicitantes de asilo a Ruanda en abril pasado, todavía no se ha enviado a nadie allí, ya que los grupos de derechos humanos han impugnado legalmente la medida).
Estos migrantes que llegan en barco no podrán solicitar asilo y, una vez expulsados, no podrán volver ni solicitar la nacionalidad británica en el futuro.
Los migrantes tampoco podrán obtener fianza ni solicitar una revisión judicial durante los primeros 28 días de detención.
Según el primer ministro británico, la ley es “justa”, tanto para las personas que ya viven en Reino Unido como para aquellas que “tienen un derecho legítimo a solicitar asilo”.
La expulsión podría diferido para menores, aquellos que médicamente no pueden volar o aquellos que están en riesgo de violaciones graves en el país al que serían transferidos.
La legislación, que fue presentada esta semana y que ya ha iniciado su trámite en la Cámara de los Comunes, se aplicará retrospectivamente a todos aquellos que lleguen clandestinamente a Reino Unido desde el 7 de marzo.
El gobierno quiere que los refugiados utilicen “vías seguras y legales” para solicitar asilo, pero también establecerá un límite en el número de personas que asentarán de esta manera.
La nueva ley se encuentra en el límites del derecho internacionalha reconocido la ministra del Interior, Suella Braverman, pero no la rompe, como ha dicho.
La ley, dice el gobierno británico, también busca romper con el modelo de mafias de contrabando que facilitan estos viajes “letalmente peligrosos” y actuará “como un elemento disuasorio y salvador de vidas”, dijo Braverman en diciembre.
Para el líder de la oposición, el Partido Laborista Keir Starmer, el plan presentado por el gobierno es “inviable”.
Mas de 45.000 personas ingresaron por esta vía al Reino Unido en 2022, un fuerte aumento con respecto a 2018, cuando solo 300 personas cruzaron la peligrosa vía marítima en barco. Los naufragios son frecuentes y muchos se han ahogado.
El gobierno británico cree que el tema de los inmigrantes que llegan en barco es algo que preocupa a los votantes y que será clave en las próximas elecciones, por lo que los ministros están dispuestos a probar sus límites legales para abordarlo. Fue una de las promesas centrales del mandato de Sunak.
Dentro de esta estrategia, Reino Unido ha reforzado la cooperación con Francia, desde donde parten la mayoría de los barcos con refugiados y migrantes. En una cumbre en París con el presidente francés Emmanuel Macron, Sunak anunció el viernes que Gran Bretaña financiará un nuevo centro de detención en la costa francesa y la contratación de 500 agentes fronterizos más, todo por un valor de 600 millones de dólares.
Migrantes esperan a ser procesados después de llegar en un pequeño bote a la costa británica.
Para las organizaciones que trabajan con migrantes, la nueva ley dejará en el limbo a miles de personas.
“Es inviable, caro y no detendrá la llegada de los barcos“, ha criticado Enver Solomon, director del Refugee Council, una de las ONG que han denunciado los planes del Gobierno. La organización cree que la nueva norma hace añicos el compromiso del Reino Unido de proporcionar a los refugiados una audiencia justa, independientemente de cómo hayan llegado a el territorio, de conformidad con la Convención de la ONU.
Actualmente, los solicitantes de asilo que llegan al Reino Unido tienen derecho a buscar protección en virtud de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Refugiados y la Convención Europea de Derechos Humanos.
ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, ha calificado las medidas incluidas en la nueva ley como “muy preocupantes” ya que cree que dejaría sin protección incluso a aquellos con una solicitud de asilo convincente.
Su representante en Reino Unido, Vicky Tennant, aseguró al programa BBC Newsnight que la medida violaría el derecho internacional. “Creemos que es una clara violación de la Convención de Refugiados“, y recordó que “incluso las personas con solicitudes muy convincentes simplemente no tendrán la oportunidad de presentarlas”.
La Convención de Refugiados, acordada por primera vez en 1951, es un tratado multilateral que establece quién califica como refugiado y las obligaciones de los estados signatarios para protegerlos.
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