dom. May 3rd, 2026
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Primer plano de Juan Jesús Garza Onofre

David F.Uriegas

El mexicano Juan Jesús Garza Onofre ofrece autocrítica y reflexión sobre una profesión desacreditada.

“¿En qué se parecen los abogados y los plátanos? “En lo que no hay derecho”.

“¿Qué tienen en común los abogados y el esperma? Que sólo uno entre dos millones hace su trabajo.”

“¿Para qué sirven los abogados? “Para que los vendedores de autos parezcan honestos”.

El mexicano Juan Jesús Garza Onofre ha escrito un libro curioso y muy original que busca sacar a la calle un tema cuya discusión suele limitarse a la academia, aunque en realidad nos afecta a todos: la calidad de los abogados que crean, modifican y Se aplican las reglas que nos gobiernan.

Y lo hace mezclando sus propias reflexiones, con datos, cifras y citas tomadas de obras de autores tan variados como Tomás Moro, Kafka, Mario Puzo, Mario Vargas Llosa, Mariana Enríquez y JK Rowling.

En sus frases, como en los chistes que abren este artículo, aparecen duras críticas que reflejan la mala reputación de una profesión que Jonathan Swift describe en “Los viajes de Gulliver”: “En todos los asuntos ajenos a su propia profesión, eran en “generalmente los más casta ignorante y estúpida entre nosotros.”

En “No estudies derecho”Garza -quien es abogado, profesor e investigador de la UNAM y de la Facultad de Derecho Constitucional de México- es autocrítico, preguntándose cómo llegó el descrédito hasta donde llegó y, sobre todo, cómo los abogados pueden pasar de ser un mal necesario a un bien necesario. .

BBC Mundo habló con él en el marco del Festival HAY Querétaro, que se celebra en esa ciudad mexicana entre el 7 y 10 de septiembre.

Línea

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Me gustaría empezar preguntándote sobre tu humor. ¿Por qué decides incluir todos esos chistes que hacen tan malos a los abogados?

Me llamaron la atención, porque los veo como una contradicción, una paradoja.

Uno pensaría que en una profesión que tiene como uno de sus principales objetivos la formalización, la abstracción de los conflictos y las relaciones sociales a un lenguaje serio, el humor no tiene cabida, ¿verdad? No es una profesión divertida.

Y, sin embargo, hay muchos chistes sobre los abogados, más que sobre otras profesiones.

Investigando me di cuenta de que no conocemos tantos chistes sobre periodistas, arquitectos o chefs. Sí, hay médicos, maestros, sacerdotes, y eso quizás tenga una explicación histórica: todos son profesiones antiguas, que hablan del poder que tienen determinadas personas para generar normatividad social.

La mayoría de las personas en algún momento de su vida necesitan un abogado, pero nadie busca uno porque quiere, o porque quiere, y muchas veces la experiencia de ver uno no es placentera.

Entonces hice una recopilación de chistes como una manera de llamar la atención sobre un sindicato que tiene muchos problemas, y al final lo que digo es, ojo, aquí hay una crítica social y cultural que parece que no vemos.

¿Y qué hay para ver?

Creo que necesitamos hacer un replanteamiento serio de cómo es la abogacía en relación con la sociedad, que es la que debe beneficiarse de nuestro trabajo.

Me parece que la Ley es cada vez menos relevante para los sistemas económicos, para el mercado, y mientras no recupere su vocación reguladora, creo que la batalla estará cada vez más perdida.

Pongo un ejemplo muy cotidiano: en la universidad te enseñan sobre sindicatos y derechos laborales, pero si de repente a través de una app puedes pedir comida caliente que te la entreguen a cualquier hora del día, cualquier día de la semana, y no No pienses en eso. Desde una perspectiva de derechos, algo falta.

Porque claramente hay anomalías, pero no se habla de ellas por conveniencia de los hábitos de consumo.

Hay muchas presiones, y el panorama no es alentador, pero creo firmemente que la Ley sirve, que si no existiera viviríamos bajo la ley de la selva, del ojo por ojo.

En ese sentido, creo que debemos reivindicar y tomar en serio que el Derecho puede regular y modificar comportamientos, de manera que seamos una sociedad más igualitaria, una sociedad mejor en cuanto a lo que aspira, que es simplemente crear una comunidad política donde las diferencias no sean tan abismales.

Juan Jesús Garza Onofre

Juan Rodrigo Llaguno

La desigualdad ya ha llegado a la Ley. En México, quienes ganan los casos son quienes tienen dinero para pagar a los mejores abogados”.

Juan Jesús Garza Onofre
Abogado mexicano y autor del libro “No estudies Derecho”

Uno de los mayores obstáculos que tenemos los que no somos abogados para relacionarnos con uno, es el idioma, lo que se llama el abogado, barrera a la que dedicas un buen espacio en tu libro.

Este es un tema que hay que tomar con mucho cuidado, porque no hay que olvidar que al fin y al cabo el Derecho, como cualquier disciplina, tiene palabras técnicas y científicas que no vamos a eliminar. Esas palabras existen y con eso trabajamos.

Creo que donde hay una distorsión es al explicarle a la gente lo que realmente significan esas palabras, y creo que es fundamental aprender a “traducir” el lenguaje jurídico al lenguaje ciudadano para generar una mejor comprensión.

En ese sentido, me parece que una de las soluciones pasa por comprender mejor el lenguaje en la profesión, pero también más allá de ella, en la formación de los futuros abogados.

En la universidad no te enseñan a escribir como un abogado. Eso no existe. Hablamos de argumentación, de redacción, de análisis, de sentencia, pero la propia tradición jurídica obliga a utilizar determinadas palabras, determinadas frases hechas, incluso en latín.

Lo que me interesa es si podemos traducir esto y dejar de tener el monopolio del acceso al conocimiento jurídico, porque si no lo hacemos, la profesión perderá toda su relevancia social.

Creo que quienes ejercemos la abogacía tenemos el deber moral de dar respuestas claras y no crear falsas ilusiones a las personas que no se dedican a esto, que no llevan cinco años estudiando derecho en la universidad y a veces ni siquiera tienen tiempo. o el deseo de leer un contrato, que puede tener importantes consecuencias en su vida.

Al final, la Ley debe servir para solucionar problemas, no para crearlos.

tapa del libro "no estudies derecho"

Cortesía

En el libro, el autor se pregunta, entre otras cosas, cómo los abogados pueden pasar de ser un mal necesario a un bien necesario.

El título es bastante provocativo y, como el libro, tiene un doble significado. ¿Qué quieres decir exactamente con “No estudiar Derecho”?

Mira, cuando eres joven y eliges estudiar Derecho, llegas a la escuela creyendo en la justicia, que vamos a cambiar el mundo. Tengo la suerte de tomar clases en el primer y último semestre, y eso lo veo en los alumnos recién llegados.

Pero pasan unos años y parecería que todo se borra, que una cosa es la justicia y otra la Ley.

El título es de alguna manera un llamado a reflexionar sobre el hecho de que la gran cantidad de abogados en nuestros países no se refleja en un mejor estado de derecho.

Desde 1994, cada semana se crea en México una nueva facultad de derecho. La liberalización de la disciplina ha sido brutal, pero no existe una correlación en la que un país tenga más abogados y se respete más la legalidad.

Y por otro lado, si ya estás convencido, si Derecho es tu opción, debes saber que no existe una única forma de estudiar Derecho, que no tienes por qué estudiar Derecho.

Entonces, ese es el juego de palabras. No les mentiré, ha sido criticado, también por compañeros y en la facultad, pero les digo que lean más el título.

Lo que me interesa es insistir en la idea de que el Derecho puede generar hábitos, valores, costumbres morales, y no ser una herramienta burocrática opresiva o de tipo kafkiano, que no sirve para resolver las necesidades sociales más importantes de la actualidad.

Y en un país como México donde la impunidad es un gran tema pendiente, es una paradoja bastante grande, ¿no?

Los datos son alarmantes. Alrededor del 98% de los delitos no se denuncian, quedan impunes, y del 2% que se denuncian, menos del 0,80 de los casos se resuelven o terminan en condena, lo cual es muy bajo. Es estúpido.

Hay un Estado mínimo, con presidentes de izquierda, de derecha, de centro, que año tras año hablan de Estado de Derecho, de cultura, de legalidad, de ley, de policía, pero nadie habla de abogados.

Se habla del Poder Judicial, de los tribunales y del sistema electoral, pero parece que la figura de los abogados no está en el radar, no es importante.

Y en ese sentido propongo que habría que tener una discusión colectiva amplia, porque el panorama actual nos lleva al gran problema de nuestros tiempos que es la desigualdad.

La desigualdad ya ha llegado a la Ley. En México, quienes ganan los casos son quienes tienen dinero para pagar a los mejores abogados, y esto socava la noción básica del Derecho, que es la igualdad de condiciones, que dos personas con iguales brazos se enfrenten a un tercero imparcial.

Imagen de la Universidad Autónoma de Chiapas de Derecho

imágenes falsas

Derecho es la segunda carrera universitaria más estudiada en México, según datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

El derecho es una de las profesiones más estereotipadas que existen, y podríamos decir que eres el antiestereotipo del abogado. ¿Cómo ha sido para ti romper el molde?

Mire, es algo que me preguntan, y sobre lo que he reflexionado, y lo que he podido concluir es que me cuesta mucho pensar que soy lo más transgresor que les ha pasado a mis compañeros en el últimos 100 años. .

Es verdad, me han preguntado ¡ay, vienes en jeans!, o me han dicho que alguien me podría haber despedido por “esas mechas”.

Pero yo les digo, escuchen, pisen el zócalo cualquier día, vayan a la facultad de al lado, que es política; No puede ser que estemos viviendo en esta burbuja.

Son cosas que nos hacen pensar que México sigue siendo un país donde importa más la forma que el fondo. Parecería que es más importante parecer un abogado antes que serlo, y al peinarse y ponerse corbata y toga, se benefician de una estética y una imagen que esconde muchas cosas.

Creo que eso está cambiando, es algo que noto en las nuevas generaciones, la noción de reivindicar el tema de la salud mental en algunos espacios educativos, y de discutir ideas y no cómo nos vestimos.

A veces recibo estudiantes que quieren trabajar con personas sin hogar: ¿qué tiene que decir la ley sobre ellos? Lo encuentro fantástico. Son cuestiones que implican una mayor imaginación y una mayor capacidad de comprensión de los problemas actuales.

Juan Jesús Garza Onofre

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